Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVII (1955)
- Issue
- 1 (Enero, 1955)
- Date
- 1955-01-01
- Page
- Seite 11 (sequence 11)
- Language
- German
- Belongs to
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.del BOLETIN INFORMATIVO Año IV —N.o 1 S. C. I. B’NE ISROEL, SANTIAGO DE CHILE TEVET 5715 Primer Premio: Tomás Reich y Pedro Jacusiel, con 100 puntos; Segundo premio: Carlos Hirschberg con un total de 35 puntos. En el primer premio empataron Pedro Jacusiel y Tomás Reich y como lo merecían por igual se decidió dar dos primeros premios. Los premios los podrán retirar el Lunes 17 de Enero entre 7 y 8 P. M. en la Sociedad Cultural Israelita. Yo misma estaré allá para entregárselos. Si no pudieran venir avisen por favor a la secretaria y les dejaré allí el regalo para que lo retiren después. No quiero terminar antes de felicitarlos y de agradecerles su cooperación y espero poder continuar contando con ella en el futuro. BAT SHEVA BUIM MUHOÉt Arma JRo ta COMANDANTE: Dígame, soldado, ¿cuáles son las partes de un fusil. SOLDADO: Son dos, mi comandante. Fu y Sil! Se creto de su Vida El hijo de Don Otto cumple 20 años, y se va a casar. Don Otto considera necesario darle algunas indicaciones para su vida, y le dice: —Querido hijo: hoy cumples 20 años y te vas a casar. Yo te voy a dar algunas indicaciones para la vida, pero ante todo quiero decirte que el viejo pascuero que siempre te daba los regalos para la navidad, era yo! Nuevas a Mamá El papá: ¿Sábes, hija mía, que acaba de nacer una hermanita tuya? La hijita: ¡Qué bueno, papá? ¿Puedo ser la primera en decírselo a mamá? Aprendiz curioso Un caballero andaba en su auto por una carretera, cuando lo pasó otro automóvil. Al pasarlo, su chofer preguntó: ¿Conoce al Ford? El caballero creyó que se trataba de un loco, y aceleró. Esto se repitió varias veces, y al doblar por una curva, el caballero vió al otro auto botado al otro lado del camino. Le preguntó al chofer, que había salido ileso: —¿Por qué me preguntó todo el rato si conocía al Ford? —¡Para que me dijera dónde estaba el freno! respondió el otro. Desesperación completa Cierta vez el criado de Don Otto vió a éste colgando de una soga atada a un árbol, amarrado por la cintura. —¿Pero qué hace, don Otto?— ¡e preguntó. —Estoy cansado de la vida, respondió don Otto, y me quiero ahorcar. —Pero entonces amárrese del cuello, dijo el criado. —¡No, entonces no puedo respirar! HOJA Y ARBOL El árbol.— Señora hoja, ¿por qué usted se cae en Otoño? La hoja.— Perdón pues, no ve que el viento me bota, y lo dejo desnudo y con frío a usted. El árbol.— Bueno, eso también es importante, pero otra cosa también es importante... La hoja.— (lo interrumpe y pregunta) ¿Qué cosa? El árbol.— Que me veo muy feo. Entonces la hoja dice: no me caeré más. Pero por más esfuerzos que hizo la hoja en Otoño de no caerse, no pudo. Entonces el árbol comprendió que era imposible y no insistió. Emilia Kraizel S. (8 años).. Arquitecto en Tel-Aviv La voz del otro extremo del tubo resonaba vigorosa y muy inglesa. Asimismo denotaba cierta impaciencia. “Sí, aquí habla David Best. ¿Qué es lo que deseaba?”. “Estoy efectuando un estudio titulado “Carreras en Israel”, y tengo interés en entrevístale. ¿Puedo allegarme?”. “¿Por qué, justo a mí? — interrumpió aquél”. “Bien, le diré, usted es un recién llegado a Israel, por añadidura un profesional que cumple una tarea muy necesaria. Me agradaría conocer cómo se halla. ¿Me permite por lo tanto visitarle en su oficina?”. “ ¡,No, manifiestamente no, no ha de ser en la oficina, por ningún precio! Justamente ahora me hallo bastante ocupado. Estoy seguro que usted no desea entrevistarme. Probablemente esté emprendiendo alguna propaganda o quizá incluso de cierta importancia, pero no creo ser el hombre que a usted le interese”. Finalmente, accedió en darme su dirección, pero no hizo promesas de ninguna índole. Esa noche, en su casa de Iad Eliahu, barrio Tel-Avívense, y situada en una calle carente aún de asfalto, meneó su cabeza y advirtió receloso sobre la futilidad de toda propaganda que se le quiera efectuar. No parecía tan inglés como lo fuera el timbre de su voz en el teléfono. Era un individuo delgado, un tanto escurridizo y cauteloso, y que llevaba fagas de armazón negro. David frunció el entrecejo. “Primera pregunta”: Nombre, “leyó, respondiendo desganado el formulario escrito a maquina. “Mi nombre, por cierto, usted lo conoce ya”. “Segundo: Lugar de Nacimiento: En Liverpool. Fecha: 1928”. “Tercero: Educación: Soy un graduado de la Universidad de Manchester”. “Cuarto: Profesión: Arquitecto”. “Quinto: ¿Tenia firmado un contrato, o contaba con promesas de trabajo en Israel, antes de su llegada al país?. La respuesta es No”. ¿ES ESTO SIONISMO? “Sexto: motivo de su arribo a Israel”. Repitió despaciosamente el interrogante para sus adentros antes de formular su respuesta. “Hmm, ¿el motivo? Esto es ya algo más difícil. Bueno, usted podría decir que, aunque me hallaba como en mi hogar en Inglaterra, y aunque abrigaba los sentimientos más cálidos por mi país natal, con todo, siempre estuve apercibido de mi condición de judío allí. ¿Es esto sionismo? —Se encogió de hombros. Otra razón de mi arribo, diremos así, francamente, se debió a cierto margen de oportunismo:. Usted verá, en Inglaterra, si bien en realidad mi profesión no me estaba vedada, las oportunidades de progreso eran más bien limitadas. En Israel, por otra parte, me hallaba plenamente convencido que el único límite a mis avances dependenrían de mi propia capacidad y talento. Es así que vine en ciertas vacaciones para observar las perspectivas. Mientras me encontraba aquí, conocí accidentalmente a la que habría de ser mi esposa”. Mi interlocutor comenzó a reír. Bien, esa fue la última razón de mi determinación de quedarme. Ocurrió en 1950”. “Séptima pregunta: Nombre del empleador y tipo de trabajo. Estoy trabajando en la ciudad de Tel Aviv, en la oficina de Planificación Urbana. Mi tarea consiste en colaborar en la preparación de un plan modelo para el futuro desarrollo de la ciudad”. Best recogió nuevamente la hoja de papel y continuó. “La próxima pregunta: ¿Hay algo en su trabajo que sea peculiar y poco frecuente fuera de Israel?” EL RITMO DE TRABAJO “¡Oh, sí, muchísimo”, contestó Blest con enfático asentimiento. “Diría la rapidez con que uno se habitúa al trabajo, y aunque mucha gente disienta conmigo, la realidad es que las mismas construcciones se emprenden con suma celeridad, muy a pesar que a menudo ciertos detalles interiores deben quedar muy rezagados a causa de la escasez de material. Otro detalle de mi labor comparada con las característicsa de su similar en Inglaterra, lamento decirlo, no favorecen mucho a Irael. “¿Sí? ¿Por qué?” “Me refiero al nivel profesional. .. En Israel no se necesita ser arquitecto con registro para empezar a construir. En consecuencia de ese hecho, muchísimos ingenieros, con tanta mocion ae estética edilicia como la tendría el hombre de la luna, se han puesto a levantar edificios por doquier. “¿Qué puede decirnos acerca del estudio del hebreo?” “En efecto. Deberían estudiar el idioma”. De inmediato se echó a reir. “Confidencialmente, sin em bargo, debo decirle cuando estuve trabajando en la Exposición de la Conquista del Desierto, antes de asumir mis actuales tareas, descubrí que muchas veces, la única posibilidad que tenía para lograr que los operarios obedecieran mis indicaciones, era simular que mi hebreo era tan pobre, que no podía entender su objeciones. Vociferaban contra mí, pero concluían cumpliendo mis proyectos”. “Si un arquitecto es realmente un proyectista —añadió con calma Best, subrayando la palabra “realmente”— logrará aquí una gran compensión en la libertad que encontrará para trabajar. En Israel no tropezará con el estorbo de férreas tradiciones o convenciones ya arraigadas, poco o nada restringirá su vuelo de modernismo, cualquiera sea el estilo que siga. Si aprende a improvisar con los materiales que disponga a mano, encontrará infinitas perspectivas de una labor verdaderamente creadora. Un joven arquitecto, preparado par aasumir responsabilidades, para luchar ardorosamente por sus ideas, pero lo suficientemente flexible como para adaptarse a las condiciones reinantes, estoy seguro que podrá progresar mucho más rápido que en la Inglaterra conservadora por naturaleza o que en cualquier otro país”. (PATWA) r;