Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XV (1953)
- Issue
- 6 (Junio, 1953)
- Date
- 1953-06-01
- Page
- Seite 12 (sequence 12)
- Language
- German
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12 BOLETIN INFOBMATIVO Junio, 1953 BUZON i BENNY OUIERE ENROLARSE Contribuciones al Concurso Literario Harina Oppenhelmer: Desgraciadamente los libros de premio no se pueden cambiar. Lo siento mucho. Entregaré tu libro en la dirección que me enviaste (la en Stgo.), en la próxima semana. Nili Roñes: tu colaboración para el concurso literario la oublicaré en el próximo nú- "mero. Salsita: tu trabajo para el Concurso también lo publicaré en el próximo número. NOS RELATA UN SOLDADO El ejército israelí es peculiar en muchas cosas. Así es como en nuestro ejército existen altos oficiales que, a pesar, ,^de sus grados consideran' a los soldados como sus iguales. Para comprobar lo que digo, aquí va una anécdota ocurrida en nuestro campamento. En días pasados, al salir varios soldados de los talleres de trabajo, nos quedamos conversando a la entrada, y al lado nuestro otro grupo, también de soldados. Estos eran muchachos nuevos que recién habían llegado al campamento y por lo tanto eran aun desconocidos para nosotros. De pronto, uno de nuestros oficiales pasó por el lugar, en el preciso instante en que uno de los soldados nuevos extrajo el pañuelo del bolsillo, cayéndosele un papel al suelo. Varios de nosotros vimos caer el papel, más a ninguno se le ocurrió avisar al compañero. Ni siquiera nos molestamos en decirle que se le había caído algo. Mientras el muchacho se sonaba las narices ajeno a lo que ocurría a su alrededor, vimos como el mencionado Mayor levantaba el papel del suelo y se lo ofrecía. —Toma— le dijo —he visto que se te cayó al sacar el pañuelo del bolsillo. ¿Alguno de Uds. ha oído que en otro ejército haya ocurrido que un mayoT se agachara para recogerle un papel, a un simple soldado? El muchacho balbuceó “Toda” (gracias), sin comprender lo que ocurría y nuestro mayor se alejó silbando bajito como si hubiera hecho lo menos que un hombre puede hacer por un semejante. Estos son los hombres que componen nuestro ejército! TOMANDO LA LECCION El papá: Hazme un análisis de la palabra zapato. Niño: nombre común, género masculino. Papá: ¿Número? Niño: Eso depende del tamaño que calce. H. O. BENNY que vive en un Kibutz, celebraba su noveno cumpleaños. Como era su deseo, los niños de la colonia organizaron una regia reunión, a la cual asistieron los padres en calidad de invitados de honor. Benny gozó mucho de la fiesta, especialmente de la doble ración de torta, que él como festejado se sirvió. Pero su felicidad no era completa; al día siguiente su padre debía unirse al ejército, y por más esfuerzos que hacía Benny, no podía ocultar sus sentimientos. Por supuesto que se sentía orgulloso, al pensar que su padre iba a pelear contra el cruel enemigo del pueblo judío, y que usaría un hermoso uniforme color kaky con botones dorados. Pero a causa de ello, la vida en la colonia no sería la misma. Estando “Aba” a cargo de las caballerizas de la colonia había hecho interesante la vida para su hijito Benny. Era maravilloso ir a las caballerizas en la tarde cuando “Aba” terminaba ya su trabajo, sacar a Zeriza, la yegua alta y suave. y galopar alrededor de la colonia. Bueno, nada se podía hacer para remediarlo; Aba se había ofrecido de voluntario; los miembros del kibutz habían dado eventualmente su consentimiento y mañana se iría. Benny durmió poco esa noche. En su mente se alzaban las ideas una tras otra. ¿Volaría “Aba” en un aeroplano? ¡No! Sólo los pilotos hacen eso. El podría ir en su estanque hasta la línea de los nazis y por supuesto que los atravesaría. O bien tomando su rifle podía llegar sobre su caballo hasta Alemania y decirle a Hitler: ¡Eh, tú!, cruel hombre, ¿crees tú que puedes seguir matando judíos eternamente? ¡Ah, pero no podrás! ¿No has leído la Biblia? El Rey Faraón quiso acabar con nosotros, pero no lo consiguió. Tampoco lo conseguirás tú. En seguida tomaría su rifle, y... Al día siguiente, Benny despertó cansado, pero decidido, sabía lo que iba a hacer. El también se enrolaría a las fuerzas. Nadie debía conocer su secreto, de otra manera su plan fracasaría. “Aba” debía ir hasta la oficina de Reclutamiento en el Ford. De alguna manera subiría Benny al camión, sin que lo vieran, viajaría hasta la oficina de reclutamiento y pediría que ío aceptaran como soldado. Pero, ¿cómo decirle Shalom a “Aba” y en el mismo momento subir al camión sin que lo dieran? Después de mucho pensar se le ocurrió la gran idea. Media hora antes de que el camión partiera, Benny entró a la pieza de sus padres. EN CLASE Vamos a ver, hijito, ¿Por qué la tierra gira alrededor del sol? —Para no tostarse siempre por el mismo lado, se¬ ñorita. H. O. '■‘Aba” —empezó—, he venido a decirte Shalom. Tengo que hacer muchas cosas antes de irme al colegio. Espero que no te molestará. —Pero, Benny, querido, sabes muy bien que no tienes que ir a clase esta mañana. Puedes quedarte en casa y despedir a “Aba”— dijo la mama de Benny. —“Yo creo que Benny tiene la razón —dijo “Aba”—. “Es una lástima desperdiciar una mañana entera”. Tomó entonces a Benny en sus brazos y lo besó. Shalom, hombrecito, sé un buen hijo y ayuda a tu madre en todo lo que puedas, mientras yo no esté aquí. .. (Continuará en el próximo número). EXTRAÑA ABNEGACION En tiempos de Suen-Vang, los agentes de justicia hallaron a un hombre recientemente asesinado y, pocos pasos más lejos, a dos hermanos, q quienes detuvieron acusándolos de homicidio. Pero como el muerto tenía una sola herida, uno solo había sido el matador. Los dos hermanos se acusaban cada uno a sí mismo de haber sido el asesino. El juez, que no podía condenarlos. porque uno, seguramente, era inocente; ni dejarlos libres, porque uno, seguramente, era el matador, para salir del apuro pensó interrogar a la madre de los dos hermanos. La infeliz mujer, deshaciéndose en lágrimas, dijo: —Si uno de los dos debe morir, que sea el menor. ) Preguntóle el magistrado por qué había elegido el menor. JAIM WEITZMANN Jaim Weizmann, nacido en Rusia, descansa hoy en paz en Israel. Ya cuando niño so¬ ñó con la tierra prometida: Eretz Israel. Estudió en Berlín y en Londres donde más tarde inventó la acetona sintética que ayudó al ejército inglés en la primera guerra mundial. Los ingleses le ofrecieron, en pago, hasta el título de Lord en Inglaterra, pero él dijo: “No quiero nada para mí, sino que quiero una patria para mi pueblo, para el pueblo judío”. Tuvo dos hijos. Uno de ellos murió sirviendo a la patria, durante la guerra de la liberación, en la cual era aviador. Participó en la Declaración Balfour. Fué a Israel, donde fundó la Universidad Hebrea. Cuando Israel ya tuvo su patria, lo eligieron primer presidente del nuevo Estado. El 9 de Noviembre deja de existir en su tierra. Su nombre lleva un Instituto científico, donde él ejerció durante mucho tiempo. A su esposa le llegaron muchas condolencias. A él le debemos la patria. Jaim Weizmann, descansa en paz. JANA 2. Categoría —Señor —contestó—, sólo el menor es hijo mío. Cuando murió mi marido le prometí tratar al otro como al mío propio; faltaría a mi sagrada promesa si intentara salvar a mi hijo en perjuicio del otro. ALBERTO EINSTEIN Nació el 14 de Marzo de 1879, en Alemania. Pasaron los años, y, afortunadamente su familia se trasladó a Suiza, porque a él nunca le agradó la disciplina alemana. En Zürich estudió física y matemáticas. Logró hacer algunos descubrimientos y explicar algunas teorías, creó la posibilidad de medir la cantidad de moléculas de un gramo de una substancia mediante un instrumento llamado ultramicroscopio. En 1909 fué nombrado profesor de Zürich y en 1911 de Praga. Creó la teoría de la cantidad de los átomos de los cuerpos, fundamento de la actual teoría atómica. Su teoría más importante es la de la relatividad que activan todos los fenómenos de la naturaleza. En 1915, amplió esta teoría evolucionando la química y la física. En 1921 recibió el premio Nobel de Física. Además de la física es aficionado a la música. Einstein no pudo permane- I cer en Alemania, porque era judío. Recibió invitaciones de muchos países, pero aceptó la de la Universidad de Estados Unidos, país del cual es ciudadano y donde permanece! hasta hoy día estudiando y; trabajando por el bien de la humanidad. PORTEÑA El emperador, cuando se enteró, otorgó gracia a los dos hermanos, en consideración a la virtud y al generoso desl interés de la madre. JrJbiJN SAMiENTOS DE (“Zabre” se llama a un niño nacido en Israel) Como ahora mi nombre es Daniel y nací en Eretz Israel, asi también pude haber nacido en el Polo Norte, en la tierra de los esquimales, por ejemplo. Hubiera vivido en un iglú. Es una casa redonda, en forma de media nuez, construida con ladrillos de hielo. ‘ ■ ' ‘A 1 Hubiera conducido un trineo ae perros, a cuyo frente correría el blanco Peng, el maravilloso perro-lobo de los cuentos de Jack London. Hubiera navegado en una canoa hecha con huesos de leviatán. cuya piel estaría extendida sobre ellos y hubiera atravesado a los tiburones con mi lanza de hueso. ¿Y qué nombre me hubieran puesto? Quizás Chinchunk, quizás Tsukchin. Así son los nombres de los esquimales. Mi padre me diría: —Tsukchin, hoy iremos a cazar al oso blanco. Luego nos acechaban terribles peligros: el hielo se rompía bajo nuestros * pies, yo me hundía en el agua y mi padre me salvaba. Más tarde mi padre quedaba herido al caer del trineo, y yo lo salvaba de los lobos salvajes. Luego nos extraviábamos en la tormenta de nieve y casi nos helamos de frío. Finalmente yo mismo mataba al oso blanco, que ya había devorado a ocho de los habitantes de nuestra aldea, y merecía la alabanza general. Mi madre y mis hermanas cocinaban para mi y me preparaban comida todo el día, y yo les relataba a los ancianos de la aldea, vestido con la piel del oso, cómo cacé a esta fiera salvaje. ¿Por qué no habré nacido entre los esquimales? Bueno, supongamos que esto ya no es posible. Yo no soy esquimal, y al Polo Norte viajaré cuando sea grande. ¿Y qué tengo en cambio de ello? Lecciones, lecciones y más lecciones. Todos los días con la lapicera en la mano hasta que me salen ampollas en los dados. Este año ya me compraron tres lapiceras, y las tres las he perdido. Papá me dice siempre: —Daniel ¿dónde está tu cabeza? ¿En el Polo Norte? — El lo dice riendo, pero ojalá estuviera allí de veras. Mientras tanto, yo me dedico a pensar cómo se pueden arreglar las cosas para que estén mejor. Quizás sea imposible hacer todo, más se puede nrogresar bastante. De esto estoy seguro. En la cuestión de las lapiceras fuentes, por ejemplo: en lugar de uno €6 99 de los dedos de la mano derecha, tendría que tener cada alumno una lapicera fuente, que saliera de la palma de la mano. Otro dedo, o mejor dicho otra parte de la mano que tiene una uña, podría haber una goma de tinta o de lápiz. El brazo se ajusta a la función de regla de treinta centímetros. Dos dedos pueden ser un compás. Si la situación fuera como yo propongo, mi destino sería ¡mucho más promisorio. De esto emanan nuevas complicaciones y posibilidades. ¿Cómo se carga de tinta a la lapicera? ¿Qué ocurre cuando se acabe la goma de borrar? Es una gran cosa que anoté esta idea. Cuando sea grande, antes de viajar al Polo Norte, he de inventar algo en este terreno, para aprovechar esta idea útil. DANIEL