Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXV (1973)
- Issue
- 9 (Noviembre, 1973)
- Date
- 1973-09-01
- Page
- Seite 10 (sequence 10)
- Language
- German
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SEPTIEMBRE 1973 LA BRECHA SOCIAL Y LA CONTRIBUCION DE LA ALIA A LA ECONOMIA ISRAEL por A. L. Dulzln, Tesorero de la Agencia Judia Judíos típicos, de la UESS actual: hombres y mujeres que sueñan con Israel. mm¡ ■SSSííi En los últimos años se ha creado una atmósfera entre ciertos sectores del público de Israel, que en cierto sentido deteriora la actitud positiva de la población en general hacia la aliá. No me atrevería a definir este fenómeno como una atmósfera de anti-aliá, pero existe en realidad un sentimiento malsano al respecto. Esta atmósfera se está extendiendo y está penetrando a los colegios y a los grupos de juventudes trabajadoras, un asunto muy peligroso. Escuchamos cada vez más a menudo las quejas de la gente: “¿Porqué les damos tanto a los olim, siendo que miles de familias israelíes viven en condiciones apremiantes?” No hay duda que existe una brecha social en Israel, una brecha muy seria que afecta a decenas de miles de familias que hasta ahora no han sido integradas adecuadamente a la sociedad israelí, tanto en el campo social como en el económico. Todavía hay en Israel 60.000 a 70.000 familias que viven en barrios bajos, seis y siete personas en una pieza, y que están viviendo en esas condiciones desde hacen 10, 15 o 20 años. Hombres jóvenes que vuelven del servicio militar quieren formar familias, pero no pueden conseguir casa. Esto es una injusticia, y debemos hacer esfuerzos supremos para eliminarlo. Debemos estrechar la brecha en la sociedad israelí; no sólo a causa de la justicia social, no porque estamos en contra de ver judíos vivir en condiciones inferiores, ni porque estamos intentando formar una sociedad en que cada uno pueda vivir a un nivel mínimo adecuado — sino también porque, a menos que solucionemos este problema rápidamente, no seremos capaces de traer mayor número de olim cada año, de proveerlos con una casa aceptable a los standards modernos, en una época en que miles de olim llegados en años anteriores viven aún en la pobreza. ¿Cómo podemos pedirle a esa gente comprensión y solidaridad patriótica? ¿Cómo puede una persona que ha estado viviendo en la máxima pobreza durante 15 años, ver ahora nuevos proyectos habitacionales cerca de su propia casa miserable — departamentos confortables con todas las comodidades que una familia necesita — todo ésto es un sueño en lo que a él se refiere, y que todo ésto se está preparando para olim recién llegados? ¿Cómo puede sobreponerse a la envidia que corroe su corazón? Esta situación no puede continuar por mucho tiempo más sin generar un fermento entre los desprovistos, especialmente cuando creen que todo ésto es financiado por el contribuyente israelí. Todas nuestras explicaciones de que son los judíos de la diáspora los que financian las necesidades de los olim no los convencen, como tampoco lo hacen nuestros argumentos de que la aliá es también un factor económico de primera importancia y que las posibilidades de mejorar su propia condición depende en gran parte de una aliá en gran escala y su adecuada absorsión. Una persona que vive en la pobreza no está preparada para aceptar razonamientos lógicos, porque sus razonamientos no son equilibrados como los de una persona a quien no le falta nada. Con todo, no tenemos otra alternativa que seguir presionando con nuestra campaña de información en todos los sectores de la población israelí y presentar a una luz de realidad la contribución de la aliá al desarrollo de Israel y al mejoramiento del stardard de vida de sus habitantes en general. La contribución a la fuerza laboral y a las finanzas Tomemos como ejemplo los últimos dos años, 1971 y 1972. De las 35.000 personas que por primera vez se afiliaron a la fuerza laboral de Israel en 1971, 13.000 eran jefes de familia que llegaron a Israel durante ese año. En 1972, de los 40.000 que se agregaron a la mano de obra del país, 16.000 eran recién llegados —obteniendo de este modo un formidable porcentaje del crecimiento del producto nacional y del ingreso en esos años. Y aquí tenemos otros ejemplo tomado del campo de las finanzas. En 1971 los olim del mundo libre introdujeron la suma de $US 292 millones al país en moneda extranjera, SUS 120 millones en efectivo y el resto en forma de pensiones, regalos y otras transferencias vinculadas con su aliá a Israel. En los primeros nueve meses de 1972 la suma de estos Ítems igualaron la cantidad del año anterior, lo que significa que la cantidad registrada a fines de 1972 fue aún mayor. En total, los nuevos inmigrantes contribuyeron directamente con alrededor de 300 millones de dólares al producto nacional en 1971. Aún si suponemos que ellos mismos consumieron la mitad de esta cantidad, la economía financiera israeli retuvo todavía 150 millones de dólares. Se debe tomar especial nota, del modo en que esta contribución se extiende en la economía del país. En Israel, la fuerza laboral total está dividida de la siguiente forma: cerca de un 25% en la industria, y un 50% en servicios. En los últimos dos años, 30% de los inmigrantes que trabajaban fueron a la industria, mientras que los absorbidos en servicios se mantuvieron en el porcentaje nacional del 50%. En vista de la necesidad de Israel de un desarrollo industrial constante, es innecesario subrayar la importancia de la contribución de la mano de obra que proviene de la inmigración. Otro aspecto importante de la influencia de la inmigración en la economía de Israel es el Ítem estadístico que demuestra que los olim que llegaron en los últimos 4 a 5 años, poseen un nivel más alto de estudios y de entrenamiento profesional que el promedio en Israel. Esto les hace más fácil la adaptación a las nuevas condiciones de trabajo; aún en su primer año en Israel su productividad no baja del promedio de la población en general. Esto quiere decir que, después de uno o dos años su productividad será aún mayor. Esto hará una contribución directa y creará la base de un desafío competitivo para aumentar la productividad general. Este desarrollo es de especial importancia y significado para el mercado laboral de Israel. La aliá contribuye también al mejoramiento de la balanza de pagos de Israel. El déficit de la balanza de pagos es asunto sabido; en 1971 el déficit de la balanza de pagos era de $US 1.200 millones. En ese año, como dijimos anteriormente, las transferencias de moneda extranjera de los inmigrantes sumaban $US 300 millones. Si a ésto agregamos la suma de $US 900 millones que los judíos del mundo movilizaron para responder a las necesidades de Israel, reconociendo el aumento de la aliá en ese año, resulta que la aliá es uno de los factores principales que cubren el tremendo déficit en la balanza de pagos del país. Estas cifras hablan por sí solas y las debemos usar para aclarar a los israelíes que la aliá ha sido, es y siempre será un factor decisivo en el desarrollo económico de Israel. Obviamente, no siempre tuvimos la situación que hoy existe, cuando podemos absorber 80-85% de los nuevos inmigrantes en la economía dentro del primer año de la llegada. Había tiempos, en los primeros años del Estado, cuando cientos de miles de judíos vinieron a Israel, y el joven Estado no podía darles ni trabajo ni condiciones humanas de vivienda. Su absorción se transformó en un proceso arduo y prolongado, y para muchos de ellos todavía continúa. La aliá en esos dias era bastante diferente; la mayoría de los olim venían de países en los que existía una depresión económica y espiritual, y también carecían de oficio y de medios. Llegaron cuando el joven Estado estaba aún sin base económica y especialmente sin los instrumentos necesarios para recibir aliá masiva. De “absorbidos” a “los que absorben” Hoy día las cosas son diferentes. Está cerrado ya el capítulo de nuestra historia que vió abrir las puertas de Israel a cientos de miles de inmigrantes sin pensar en las condiciones locales o en la capacidad de absorción del país. Hoy día aún cuando la aliá es estimulada por idealismo, y los inmigrantes están estimulados por los más altos ideales para dejar su país de origen y unirse a sus hermanos en la existencia soberana de Israel, estamos, a pesar de todo, conscientes que debemos no solo proveerlos con vivienda adecuada, sino también preocuparnos por las necesidades mínimas de vida de la familia de inmigrantes. Los inmigrantes de los países libres están dispuestos a volver de donde vinieron si no disponen de una vida respetable, y otros no vendrán en su lugar. Debemos desarrollar aquí una economía dinámica que sea capaz de absorber grandes flujos de inmigración y de convertir a los inmigrantes, a tina velocidad máxima, en una fuerza que forme las bases de absorción para futuras olas de inmigración. La economía israelí debe brotar con una tremenda vitalidad, si se requiere que esté preparada para recibir una cantidad creciente de inmigrantes. Todo ésto requiere un tremendo esfuerzo de nuestra parte, especialmente en la capacidad de incorporación sin demora de los inmigrantes al ciclo de producción de la nación de modo de cambiar los "absorbidos” por “los que absorben” y para ésto debemos prepararles las condiciones requeridas para la absorción preliminar de acuerdo a los standards presentes. Yo estoy entre aquellos que creen en una gran aliá de la Unión Soviética. Ahora que la Cortina de Hierro ha sido rota y miríadas de judíos vienen a nosotros de la Unión Soviética, ninguna fuerza en el mundo los podrá detener. Yo creo que en la próxima década un millón o más de judíos vendrán a nosotros de la Unión Soviética. Vendrán este año, (pasa a la pág. 11)