Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXIV (1972)
- Issue
- 11 (11.1972)
- Date
- 1972-11-01
- Page
- Seite 6 (sequence 6)
- Language
- German
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6 NOVIEMBRE 1972 EN EL MEDIO ORIENTE Planes de paz y propaganda de guerra El sangriento ataque contra la delegación olímpica de Israel en München ha alejado aún todos los esfuerzos por la paz, ya que la mayoría de los estados árabes no se distanciaron en forma decidida de los atacantes, y en parte incluso los glorificaron como héroes. Un síntoma muy característico de este cambio de modo de pensar en Israel sobre este asunto fue una intervención del Ministro del Exterior Eban, que siempre ha sido tan asequible y ha estado bien dispuesto a tratar proposiciones de paz; el Ministro expresó, poco después del ataque, ante representantes de la Prensa extranjera: “Ahora no pensamos en planes de paz, sino que tenemos que preocupamos en primer lugar por la lucha contra el terror”. Justamente en este último año, Israel había tratado repetidas veces de romper el hielo y entrar en el camino de los contactos pacíficos. Después que los consejeros rusos salieron de Egipto, amplios círculos en Israel opinaban que ahora había llegado la hora de esforzarse por lograr la paz. Esta corriente de opinión también hizo efecto en la Primera Ministro Golda Meir. En la última sesión de verano del Parlamento israelí (Knesset) dirigió un apasionado llamado a la paz al presidente egipcio Sadat, y le pidió que considerara que un arreglo en el Cercano Oriente no se lograría a través de la intervención de las grandes potencias, sino a través de la acción de los estados afectados. Sin considerar a este llamado relativamente general de Golda Meir, se difundieron en Israel diversos proyectos, que contenían proposiciones de paz especiales. El plan más antiguo provenía del Vice Primer Ministro Jigal Allon, quien pensaba antes que nada en un arreglo de las relaciones con Jordania. Quería devolver a Jordania la mayor parte de las tierras que fueron jordanas de la parte occidental del río Jordán. Estas estarían unidas a través de un corredor con las tierras de Jordania Oriental, y en el Jordán mismo Israel se reservaría una faja de terreno, para asegurarse así una verdadera frontera de seguridad. El Plan Allon nunca fue aceptado oficialmente por el Gobierno de Israel, pero la mayoría de los ministros estaba dispuesta a aceptarlo. PRIMERO: ARREGLO CON EGIPTO Por su parte, el Ministro del Exterior Eban no estaba tan preocupado por los detalles de la frontera con Jorda- Hussin Heikal nía, y aclaró en sus discursos que los siguientes territorios debían permanecer en poder de Israel: las alturas de Golan, que estaban en poder de Siria, Jerusalem Oriental, la zona de Gaza y una faja de unión en la península de Sinaí con el estrecho Scharm el Scheich, por el cual estalló la guerra en 1967. El Ministro de Seguridad Mosche Dayan concentró todas las proposiciones en el arreglo de las relaciones con Egipto, porque solamente este complejo le parecía importante. El fue quien expresó la idea de un compromiso transitorio en pl Canal de Suez con la reapertura de esta vía marítima. Esta idea fue tomada más tarde por los Estados Unidos y seguida con tenacidad. Dayan quiso primeramente aceptar solamente la retirada israelí de unos pocos kilómetros, pero después de la retirada de los rusos en Egipto, Dayan fue más allá. Recomendó que debía trazarse una línea divisoria entre Israel y Egipto a través de la Península de Sinaí, que daría a ambos lados posibilidades de seguridad. De diversas insinuaciones de Dayan se pudo desprender que estaba dispuesto a renunciar a la mayor parte de la Península de Sinaí. En este coro de discursos de paz, aún se presentaron dos oradores más: la Primer Ministro Golda Meir destacó nuevamente en una entrevista la disposición de Israel a aceptar compromisos, pero a la vez hacía notar a los árabes que la paz tendría que ir unida a renuncias a territorios de parte de ellos. Finalmente, también el ex Primer Ministro Ben Gurion, que por años había sido tenido por “minimalista”, expresó que, según su opinión, Israel debía devolver todos los territorios con la excepción de las Alturas de Golan y Jerusalem Oriental, a cambio de una verdadera paz. Más tarde, reexaminó su opinión: ya que entretanto se habían producido nuevos hechos, no podían devolverse las zonas donde se habían creado colonias judías. ENDURECIMIENTO ISRAELI En Israel, este cambio de opinión de Ben Gurión causó expectación. En realidad, también deberían haber preocupado a los árabes, ya que era un síntoma del endurecimiento del punto de vista en Israel. En la medida en que se trataba de discusiones abstractas, el tiempo obraba en este caso en contra de las exigencias árabes. Pero por parte de los árabes, desgraciadamente, existía poca inclinación a tomar en cuenta las diversas proposiciones israelíes. Los políticos árabes, con el Presidente Sadat a la cabeza insisten en la devolución de todos los territorios ocupados y en “el arreglo de los derechos de los palestinos”, fórmula muy poco clara, y que deliberadamente abarca mucho. Una parte de los árabes le da el significado de que los palestinos deben recibir el derecho a retornar al país o a recibir una indemnización. Los elementos más radicales exigen que la “patria robada” debe ser devuelta, y desearían borrar hoy mismo a Israel del mapa del Medio Oriente. Dos motivos impulsaron al Presidente Sadat, como jefe de los políticos árabes, a no tomar en cuenta las señales de paz israelíes y a no aceptar los ofrecimientos de conversaciones directas. Estaba claro que el sentarse a la mesa de las negociaciones estaría unido a la disposición a renunciar a algún territorio. Los israelíes dicen una y otra vez “negociaciones sin condiciones”, pero a la vez dejaron en claro que el retorno a las líneas de junio de 1967 es imposible. Pero aún hoy, el retorno a estas líneas es para los árabes la exigencia mínima. LA GESTION JARRING El aceptar ofrecimientos israelíes le habría quitado a Sadat dos “ventajas” diplomáticas, que él considera aún hoy como muy esenciales. En febrero de 1971, cuando los Estados Unidos estaban justamente ocupados por lograr un compromiso transitorio en el Canal de Suez, apareció el Plenipotenciario de las Naciones Unidas para el Cercano Oriente, el Dr. Gunnar Jarring, con una proposición propia, (en forma de cuestionario) sobre el plan. Quería saber si Israel estaría de acuerdo en evacuar toda la Península de Sinaí hasta la antigua frontera internacional a cambio de la disposición de paz de Egipto. Egipto intervino inmediatamente y comunicó que deseaba llegar a un acuerdo sobre un “estado de paz”. Hay que hacer notar que esta formulación apunta a una paz de facto, sin reconocimiento explícito de Israel y sin reanudación de relaciones diplomáticas, pues El Cairo se siente aún hoy obligado por las determinaciones de la conferencia cumbre árabe de 1967 en Khartum, que había dejado fuera de toda consideración el reconocimiento de Israel y la reanudación de relaciones diplomáticas. Sólo en el caso de una paz de facto los egipcios aceptaron más tarde una desviación a esta línea. Además, Sadat no quiere renunciar a la ventaja que le había ofrecido la aceptación de la resolución de la Asamblea Plenaria de las Naciones Unidas hace un año. En esta resolución se le había exigido a Israel la aceptación de las proposiciones del Dr. Jarring, retirarse de los territorios ocupados y reconocer los "derechos de los palestinos”. Egipto logró resoluciones con conceptos análogos también en las conferencias de la Unión Africana, y por último en la sesión de los Estados no bloqueados, que se realizó en las Guayanas Británicas. Egipto no quiere renunciar a estas posiciones diplomáticas, aunque hasta ahora no han demostrado ser esenciales. En 1971 Israel no respondió directamente a la proposición de Jarring, pero había dejado en claro en otras circunstancias que no consideraría proposiciones con la condición de un retiro a las líneas de 1967. Como el Dr. Jarring no quiso reconsiderar su cuestionario y sus recomendaciones, su iniciativa está prácticamente estancada desde entonces. ORIENTACION HACIA EUROPA Del lado árabe, durante el último año las voces que piden la guerra han subido de tono. El mismo Sadat había calificado al año 1971 como “el año de la decisión”, y quiso reanudar las hostilidades en el Canal de Suez. No pudo realizar su propósito, porque los rusos no le enviaron las armas necesarias. Furioso, finalmente echó mano de la expulsión de los consejeros rusos, sin haber encontrado otra alternativa. El redactor jefe del diario cairota “Ahram” ha tenido un importante influjo intelectual sobre las decisiones del Presidente Sadat. Este redactor, Husein por J. E. Palmon Heikal, ansiaba la reapertura del fuego en el canal de Suez, y había calificado el estado que no corresponde a la guerra pero tampoco a la paz, como un “delito”. Sin embargo, al mismo tiempo había hecho una advertencia contra la realización de sus aspiraciones, es decir, contra las hostilidades, pues Egipto estaría muy débil aún. Además, había hecho notar siempre en cautelosos pero mordazmente críticos artículos, que los rusos tenían otros intereses y que no apoyarían a Egipto. Estaba a favor de una “orientación hacia Europa” que después fue aceptada por Sadat. A todo esto, el Presidente Egipcio estaba aún bajo la presión dé su confederado libio Gadafi, quien lo proveía abundantemente con dinero, pero que a la vez lo empujaba hacia un radicalismo panislámico, que se dirige tanto en contra de Israel como en contra de la Unión Soviética y el comunismo. Sadat prácticamente no era él mismo, y la poco clara posición de El Cairo después de los sucesos de München era síntoma de las divergencias de opinión en Egipto, hasta que se impusieron los elementos radicales, que agredieron a Alemania por su modo de proceder y que obligaron a destituir de su puesto al Ministro del Exterior Murad Galeb, quien se inclinaba por la moderación. Ahora El Cairo enfrenta una campaña internacional contra las organizaciones clandestinas y también un estado de cosas en el cual el tiempo trabaja en contra de Egipto (a pesar de todas las supociones anteriores). Los israelíes, gracias a la ayuda norteamericana, están más fuertes que antes en las armas y en la política, y en El Cairo se sabe que una acción militar en contra de Israel sería hoy un acto de ligereza y de poca responsabilidad. Los diplomáticos israelíes que desean evaluar la situación en forma objetiva, resumieron su opinión de la siguiente manera: “Después de las elecciones presidenciales norteamericanas, los egipcios deberían echarse nuevamente en brazos de los rusos (en el caso que Moscú mostrase nuevamente inclinaciones por un compromiso en el Cercano Oriente), o Sadat tendría que renunciar a sus “ventajas diplomáticas” y buscar a pesar de todo, el camino de las negociaciones con Israel. Con todo, la primera posibilidad aparece como la más probable, y en este caso Ali Sabri, el dirigente de izquierda quien se encuentra bajo arresto domiciliario, estará en primera fila en El Cairo.