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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1972-07-01 · 7 (7.1972) · p. Seite 10

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXXIV (1972)
Issue
7 (7.1972)
Date
1972-07-01
Page
Seite 10 (sequence 10)
Language
German
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10 JULIO 1972 Dr. Natan Lerner en Santiago El día domingo, 18 de Junio se efectuó una reunión extraordinaria del Comité Representativo con el fin de recibir al Dr. Natan Lerner, Director de la Oficina del Congreso Judío Mundial en Tel Aviv y profesor de las Universidades de Tel Aviv y Haifa, donde enseña ciencias juridicas y sociales. El Dr. Natán Lerner dio cuenta detallada de la reunión del Coverning Council del C.J.M. recientemente celebrada en Nueva York, dando a conocer interesantes pormenores sobre la situación del judaismo norteamericano y de otros grupos étnicos; el problema de los judíos de la URSS., los informes de los expertos latinoamericanos en el estudio sociológico de los Ishuvim continentales; asimismo tocó el tema de la ex plosión demográfica que afectará la fuerza proporcional de las comunidades de este hemisferio qué cuentan con unos 800.000 miembros que están sujetos a lo.s vaivenes de la revolución social-económica-política en marcha en diversos países, problemas que serán abordados en la Conferencia unitaria CJM.-SOJNUT convocada para ser realizada en Lima, Pe rú, en Octubre próximo. Resumiendo su exposición, manifestó que en Nueva York, en presencia de voceros de la ma yoría de los Ishuvim del mundo, habia quedado reafirmada la solidaridad con Israel, nación en marcha que asegura la supervivencia del pueblo judío como factor de aglutinación unitaria. La reunión contó con la presencia del señor Embajador Dr. Moshe Tov, del Dr. Lothan de la misión diplomática israelí, del Presidente de la Federación Sionista, señor León Tchimino y de numerosos representantes de la capa directiva de la Colectividad. El Embajador de Israel, Dr. Moshe Tov, destacó la tras cendencia de la visita del Dr. Lerner quien puede ser considerado como un verdadero puente de unión entre la Diáspora e Israel, también en los medios gentiles y especialmente uni versitarios, siempre interesados en Israel y sus realizaciones nacionales. El día siguiente, el Dr. Lerner dictó conferencias científicas en las Universidades de Chile y Católica. CONFECCIONES STAKK HNOS. S. A. C. I. Vicuña Mackenna 587 - Fonos 384313-34504 l/íoje por 13 PoIsm do EUROPA con ma boleto de I* clase sin recargo pera Irenes expresos e reserva de asientos coa dttraciáo de I i i 3 aseses EURAILPASS DIRIJASE A SU AGENTE DE VIAJES o a la oficina de emisión en Santiago BANDERA 75 - OF. 111 Cas. 3938 - FONO 85700 David Rubinger En Víena con los Olím Judeo-Soviéticos Catorce trenes de pasajeros y seis vuelos comerciales llegan cada semana a Viena procedentes de la Unión Soviética. La capital de Austria es el centro de recepción de dichos olim cuando ingresan a Occidente, antes de emprender el viaje a Israel. Junto a Marlin Levin, de la revista “Times”, nos dirigimos a la aldea de Hohenau, donde el “Expreso Chopin” procedente de Moscú, Kiev y Lvov entra en territorio austríaco cruzando la frontera de Hungría. Cuando el tren se iba deteniendo y nosotros lo aguardábamos especiantes en el andén, le pregunté a un funcionario de la Agencia Judía cómo íbamos a reconocer a los olim. Nos contestó que siempre estaban en los dos últimos vagones y todo lo que uno tenía que hacer era decir “Scholem Aleijem”. Al introducirnos en el convoy nos envolvió el vaho de 36 horas de viaje, con un abarrotamiento de cobijas para dormir, ollas para prepararse comida, ropa sin lavar y ristras de ajo. Y todos sus bultos, que significaban la totalidad de sus posesiones. Uno hasta llevaba consigo una caja de clavos, pues había creído cierto rumor de que había escasez de clavos en Israel. Otro llevaba gomas de bicicleta. Pero muchos habían perdido sus cosas en -la aduana fronteriza de Chop, donde el tren deja la U.R.S.S. para entrar en Hungría. A una mujer de Riga le confiscaron el piano; a otra de Odesa un guardia le quitó el anillo de compromiso. A un niño de 13 años, a quien se señalaba como prodigioso violinista, le quitaron el violín. Fue un funcionario soviético, quien le espetó: “No necesitarás violín en Israel”. Un guardia soviético parece olvidar que estamos en Austria y trata de impedimos que nos reunamos con los inmigrantes: “Niet, niet niet”, es lo único que entendemos de sus protestas, pero le hacemos caso omiso. “¡Sholem Aleijem!” —llamamos en voz alta. “¡Aleijem Sholem, Aleijem Scholem! —nos contestan los olim. Se congregan alrededor nuestro. Yo les digo que soy de Jerusalén y sus ojos brillan. En el siguiente vagón el guarda es otro tipo de persona. Con una medía sonrisa trata de hablar con nosotros. Un judío obra de traductor. El guarda nos dice que no entiende por qué estos judíos han querido irse de la Unión Soviética, si allí pueden vivir bien. Nuestro intérprete le explica que van a Israel porque la consideran su patria. “¡Eso lo entiendo —dice el guarda ruso— una patria es una patria!”. Nueves Olim llegan a Lod Llegamos a la estación de Viena, la Südbanhof. Nos esperan funcionarios de la Agencia Judía. Cuatro horas antes llegó otro tren con olim también vía Chop. Y al aeropuerto de Viena, arriban seis vuelos por semana procedentes de la U.R.S.S. —ya sea de Aeroflot como de Aerolíneas Austríacas. Israel Wilchinsky, de la Agencia Judía, da la bienvenida a los olim y los invita a dejar sus equipajes a los encargados de transportarlos. Todos, menos unos georgianos desconfiados, le hacen caso, pero siguen a sus pertenencias con el rabillo del ojo. Después de todo, no tienen otros bienes. Los 60 olim son introducidos en la confitería de la estación para tomar desayuno y luego son conducidos en un autobús de turismo al medieval castillo de Schoenau, en las afueras de la capital, donde pernoctarán antes de tomar el avión de El-Al que los llevará a Israel. Schoenau tiene una historia curiosa. Fue señorío solariego de un noble, luego pabellón de caza, después cuartel militar del Ejército Rojo. Ahora es hostería de tránsito para los alim procedentes de la U.R.S.S. No bien llegan ,se les brinda una meticulosa información, en ruso, sobre sus derechos como inmigrantes. Ellos dan cuenta de sus profesiones y habilidades, de sus necesidades, de la cantidad de personas que conforman cada familia, y de los datos sobre parientes que puedan esperarlos a su arribo en Lud. Inmediatamente dicha información se transmite a Jerusalén por telex, de modo que cuando los olim lleguen a la Tierra Prometida los recibirán con algo concreto. A continuación pasan uno o dos días en Schoenau, en ambientes limpios y claros que disponen de 240 camas. No importa qué es lo que hayan traído consigo de la U.R.S.S., todas sus pertenencias se envían a Israel. Incluso algunos traen sus perros. Se trata de satisfacer sus necesidades personales; una anciana observante pidió ir a la mikva y se la lleva en taxi a Una situada en Viena. Un cantor profesional dice que no quisiera pasar por Viena sin conocer la célebre Opera del Estado. Se consiguen dos entradas para él y su esposa. Se proyectan a los olim películas sobre Israel y, cuando es posible, se los introduce en un autobús de turismo para dar un paseo por la capital de Austria. Y, en ansiada culminación, los llevan finalmente al aeropuerto internacional de Schwechat para tomar el avión de El-Al que los llevará “a casa”. A veces siguen llegando olim, pero a raiz del mal tiempo se cierra el aeropuerto y Schoenau se llena de inmigrantes ansiosos y tensos. Los veinte funcionarios de la Agencia Judía que trabajan en la recepción, alojamiento y atención de los inmigrantes no tienen respiro; se dedican a su tarea las 24 horas del día. Yo mismo acompañé a su jefe. Biniamín Galewsky, durante tres horas, para aguardar en Schwechat un avión de la Aeroflot que se había demorado y a bordo del cual venía un solo judío. “Uno o cien, no importa. Es nuestro trabajo” —me comenta. A las dos de la mañana acompañé al grupo del tren a tomar su avión de El-Al. No quedaba un solo asiento vacío. Me reconoció uno de los olim que habíamos encontrado en la estación de Hohenau. Sonrió y me dijo: “No es éste un hermoso avión?”. Y recordé la canción idish que entonaban en Viena con aplausos y regocijo: “Mir fum kain Israel un a stop; Mir mizn farguesn vus iz gueven in Chop” (Viajamos a Israel sin detenemos; tenemos que olvidar lo que sucedió en Chop). (“LA LUZ” Buenos Aires) ELRY-FAJAS Ropa Interior Fina MONEDA 858 — FONO 716163 Impresor: Dublé Almeyda 1368

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