Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXIII (1971)
- Issue
- 11 (Noviembre, 1971)
- Date
- 1971-11-01
- Page
- Seite 8 (sequence 8)
- Language
- German
- Belongs to
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8 BOLETIN INFORMATIVO NOVIEMBRE 1971 UN AND SIN NASSER: BALANCE NEGATIVO DE UNA EPOCA La personalidad tan especial de Gamal Abdel Nasser, que impuso su sello al Medio Oriente y a acontecimientos fuera de esta región, influyó no poco sobre la apreciación de observadores que trataron de medirse con la pregunta de qué pasará sin Nasser. Muchos observadores que expresaron distintas evaluaciones llegaron finalmente a casi la misma conclusión: la desaparición del “rais” egipcio provocaría inevitablemente la creación de un vacío en Egipto en especial y en todo el mundo árabe en general. Creyeron que ningún líder árabe podría ocupar el lugar de Nasser, mantenerse mucho tiempo en el gobierno y llenar ese vacío. Para ver en qué medida esas apreciaciones fueron confirmadas por la realidad, un año después de la muerte de Nasser, y qué pasó en el Ínterin, se debe estudiar, aunque sea en forma muy supérficial, el balance de la época nasserista en Egipto. Al subir Nasser al poder, luego de la revolución del 23 de julio de 1952, Nasser recibió en sus manos una sociedad Feudal de 22 millones de almas, saturada de problemas fundamentales. En lugar de abocarse con todo su ímpetu a la solución de esos problemas, tal como lo prometió, Nasser dirigió sus energías a la realización de una meta inalcanzable, sin hesitar en sacrificarlo todo al logro de aquello en lo que creía con todas sus fuerzas. Al morir legó a sus sucesores una sociedad feudal de 33 millones de almas, gobernada por una casta militar, frustrada, y saturada de problemas fundamentales mil veces más graves y complicados. Una pequeña parte del balance negativo de la época nasseriana en Egipto la reveló en su momento el conocido periodista libanés Fuad Matar, desde su periódico “Al Nahar” de Beirut. “Sadat y su Gobierno —escribió Matar— deberán medirse con problemas civiles en toda su gravedad y su agudez. Me refiero a los problemas del agua, de la electricidad, el teléfono, el analfabetismo, la enfermedad, los alimentos, el constante aumento en el precio de artículos esenciales, etc.; a que el costo de la vida en Egipto sube en forma constante, en tanto que los ingresos del trabajador han sido congelados. Así por ejemplo, un kilogramo de carne subió en los últimos cuatro años de 25 a 75 centésimos de libra egipcia. El aumento de los precios está relacionado a la política de exportaciones. La necesidad de obtener divisas permite dejar para el consumo local solamente sobrantes de baja calidad, y con todo eso el precio de esos sobrantes no está de acuerdo con los ingresos. No es lógico en absoluto que el precio de un kilogramo de cebollas alcance los 10 centésimos de libra egipcia”. FRACASO EN LA SOLUCION DE PROBLEMAS Nasser no halló solución a la situación de la libra egipcia y a problemas económicos similares. Es cierto que acordó derechos a los obreros, pero los abandonó a merced de los Consejos Directivos. Los obreros en el sector público sufren de surmenage como resultado de deficiente nutrición. Acordó derechos al campesino, sí, pero la política de distribución de la producción anuló esos derechos. Nasser quería combatir el analfabetismo, pero sus planes fracasaron, ya que sólo 7 de los 22 millones de egipcios pudo obtener alguna clase de educación. Si el gobierno de Nasser hubiera elaborado los planes de lucha contra el analfabetismo con la mismo seriedad con que elaboró los de rearme de su ejército, en 5 años hubiera podido transformar avlO millones de egipcios ignaros en ciudadanos con alguna educación. En la época nasseriana se levantaron en Egipto decenas de plantas industriales, que sirvieron en su mayoría al esfuerzo de guerra. También fue construido el Alto Dique de Assuán, que a fin de cuentas será un desastre para Egipto. En cambio el régimen fracasó en su guerra contra las numerosas enfermedades y en especial la bilharzia. Miles de expertos y personas de talento emigraron después de la Guerra de los Seis Días, para buscar su fortuna en otros países. Nasser fracasó en su tratamiento de problemas del hombre de la calle, y dedicó toda su atención al ejército. La derrota de junio de 1967 causó arrepentimiento a muchos ciudadanos egipcios, que dieron al ejército todo lo que tenían, para que éste finalmente los decepcionara. En tanto que los ciudadanos fueron atontados por el golpe, frente a la derrota, Nasser recibió un shock porque había hecho tanto por ese ejército, y porque para él había transformado a Egipto en un país con dos clases de ciudadanos: los militares, y los simples civiles. EL CREPUSCULO DE UNA PERSONALIDAD Cabe afirmar que el “ideario nasserista” fracasó totalmente a consecuencia de la Guerra de los Seis Días. A pesar del apagado brillo, la personalidad de Nasser comenzó a hundirse en la segunda mitad de 1967, en tanto que sus fuentes y sus lemas se vaciaban de contenido. Hay quienes aseguran que a pesar del balance negativo, Nasser llegó al máximo de su poder en vísperas de la Guerra de los Seis Días, al visitar la base de la fuerza aérea egipcia en el Sinaí y anunciar que la meta del ejército egipcio era destruir a Israel. La derrota de junio de 1967 significó un golpe mortal para los restos de prestigio que le quedaban a Nasser; su ejército, por medio del cual deseaba hacer realidad uno de PDR DDED ZARAIlos sueños en los cuales creía con todas sus fuerzas: la destrucción de Israel. Luego de la derrota, Nasser estuvo al borde del despertar y de rendirse a la realidad; pero distintos factores, en parte casuales, le insuflaron nuevas esperanzas para tratar de realizar su sueño. Como de costumbre, Nasser continuó sacrificándolo todo, y esta vez con mayor decisión, para rehabilitar al ejército egipcio, incluso a cuenta de la soberanía egipcia y su entrega en manos del imperialismo soviético. Revelaciones de personalidades egipcios allegadas a Nasser demuestran que la intervención soviética en la región en sus presentes alcances fue hecha posible en gran medida gracias a la sistemática acción de Nasser, que comenzó poco después de terminada la Guerra de los Seis Días. De esas revelaciones se aprende que Nasser buscó a los soviéticos más que estos lo buscaron a él, después de la guerra de junio de 1967. Días y la guerra de desgaste comprendieron que la rehabilitación del ejército en un período relativamente corto y la absorción de una inmensa cantidad de armas modernas no eran suficientes para transformar al ejército egipcio en una fuerza capaz de medirse con y derrotar al ejército israelí. En cambio, hay oficiales inferiores y soldados jóvenes que piensan de otra forma. Pero parece que la guerra de desgaste convenció a Nasser de lo acertado de los primeros. Evidentemente, el “rais” comprendió que la primera etapa de su plan en dos partes: a) eliminar los resultados de la “agresión de 1967” y b) eliminar.los resultados de la “agresión de 1948”, no podría realizarse, por el momento, por medios militares. Por ello accedió a aceptar el Plan Rogers, en la esperanza de poder realizar la primera etapa con ayuda de los EE. UU., sin utilizar el ejército egipcio, que entretanto sería preparado en forma básica para realizar la segunda etapa en el futuro. Gamal Abdel Nasser murió el 28 da septiembre de 1970 sin que llegara a ver realizada ninguna de las metas que se propuso durante y después de la revolución del 23 de julio de 1952. ("Aurora", Tel-Aviv) ALFOMBRAS WIENER S.A ALFOMBRAS EL "ALTO COMISIONADO" SOVIETICO EN EL CAIRO El título de “Alto Comisionado” que era posesión exclusiva del embajador británico en El Cairo en tiempos del régimen monárquico, fue concedido por Nasser al embajador soviético, según lo dicen diversos círculos egipcios. Con la fiel ayuda de la pandilla de Ali Sabry, el embajador Winogradov sabía todo lo que ocurría en los más recónditos cuartos del Palacio Al-Kuba de El Cairo. La salud de Nasser fue empeorando, y hacia el final Nasser se veía obligado a depositar la dirección de los asuntos de Estado en manos de sus ayudantes. Estos eran los mimados de Moscú, y otros que aprovecharon el crepúsculo del “Rais” y crearon para sí focos de poder, en especial en el partido gobernante, la “Unión Socialista Arabe”, aprovechando los medios de gobierno que Nasser puso en sus manos. El ciudadano egipcio, que vive a la sombra de un estado-policía al estilo stalinista, adoptado por Nasser con la ayuda cordial de sus asesores comunistas y nazis, se acostumbró a ignorar la amarga realidad que lo rodea, y soñar solamente con la campaña “de vida o muerte” contra Israel. Pero la paciencia del ciudadano egipcio empezó a terminarse. En especial durante la “guerra de desgaste” a la cual no veía finalidad ni fin. Algo parecido, pero en otro estilo, ocurrió en el ejército egipcio. Generales y soldados rasos que sintieron en carne propia la Guerra de los Seis “Una conciencia nacional “libre” del pasado nacional es un absurdo inconcibible en toda la nación en toda lengua...; puede acaso el árbol separarse de sus raíces hundidas en la profundidad de la tierra y que le quitan la libertad de movimientos?” (Ajad Haam). SERVICIO OC LIMPK2A SISTEMA NMTFAMttKMM vento K vIVACETA 1190 m. JtzOíb Recepción *‘° ' 1 Winfcer Termos Eléctricos de Acero y de Cobre. 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