Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXIII (1971)
- Issue
- 8 (Agosto, 1971)
- Date
- 1971-08-01
- Page
- Seite 11 (sequence 11)
- Language
- German
- Belongs to
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AGOSTO 1971 BOLETIN INFORMATIVO 11 ENFDPUE DE CAMBIOS PDLITICDS: LA PENETRACION SOVIETICA EN EL MEDIO ORIENTE Por nuestro corresponsal en Israel, J. E. Palmon En su En su informe anual sobre política exterior al Congreso norteamericano, el Presidente Nixon hizo una notable afirmación: “Vietnam es el problema más doloroso para los Estados Unidos, pero el Medio Oriente es más peligroso, porque allí existe la posibilidad de una confrontación directa entre los poderes mundiales”. Este punto de vista también es el asumido por el Ministerio del Exterior bajo la dirección de William Rogers, y por eso se esfuerza tanto el Departamento de Estado en asegurar la tranquilidad en el futuro en los frentes del Oriente. El Ministerio del Exterior está casi convencido de que se produciría un conflicto armado con la Unión Soviética, y por eso se hace todo lo posible para evitar la aparición de nuevas hostilidades. El Departamento de Estado estuvo completamente bajo el signo del éxito en 1970, cuando les resultó a los Estados Unidos asegurar el cese del fuego en el Canal de Suez. Ahora se esfuerza la política de Washington en seguir asegurando el cese del fuego en el Canal de Suez mediante una solución parcial hasta el momento en que quizás sean posibles nuevas negociaciones. Pero 1971 no es 1970. En el año pasado, el extinto Presidente Nasser estuvo de acuerdo con el cese del fuego, porque los soviéticos se lo pidieron, porque temían una catástrofe egipcia en la así llamada “guerra de desgaste”. 1971 encuentra a Egipto en una posición militar más fuerte, de modo que, según Moscú, no hay necesidad estricta de hacer nuevas concesiones. Además, los políticos soviéticos vieron en la visita de Rogers a Egipto y en el tratamiento de cuestiones aisladas ■en el arreglo del problema del Canal de Suez por los norteamericanos una “improcedente intromisión de los Estados Unidos en un país perteneciente a la esfera de influencia de los soviéticos”. También la propaganda norteamericana había tratado la visita de Rogers de un modo p r o p a gandísticamente muy torpe. Mientras que el Ministerio del Exterior norteamericano siempre exige que en el conflicto del Medio Oriente debe tomarse el camino de la “diplomacia tranquila”, los diarios norteamericanos hablaban de una “penetración de los Estados Unidos en Egipto”. Cuando, además, por motivos políticos internos fueron dejados de lado los destacados seguidores de la Unión Soviética en el Estado del Nilo (bajo la dirección de Ali Sabri), importantes diarios norteamericanos sablaron “del peor retroceso de la Unión Soviética desde hace mucho tiempo”. Con toda su confianza en Egipto, y sabiendo que el Estado del Nilo es dependiente de Moscú militar y económicamente, tales opiniones deben haber actuado en forma alarmante en Moscú. EL CONTRATO EL CAIRO-MOSCU En las deliberaciones del Embajador de la NU y de las potencias mundiales, el delegado de la Unión Soviética, Malik, habló violentamente de la “posición solitaria” de los Estados Unidos y se burló de la “diplomacia tranquila”, que había fracasado hacía largo tiempo. En Moscú se decidió que el Presidente Podgorny iría a El Cairo a la cabeza de una gran delegación para asegurarse en el lugar mismo de la fidelidad de Egipto. Primero se dijo que la visita de Podgorny era de naturaleza “no oficial”, pero, sin embargo, terminó con el contrato oficial más grande de ayuda entre los dos países, que ata El Cairo a la Unión Soviética por 15 años. En muchos aspectos, el acuerdo no tiene, con respecto al estado actual de cosas, muchas modificaciones (aunque justamente los Estados Unidos habían luchado por ellas), pero en un punto hace a Sadat y a sus Ministros dependientes de la Unión Soviética en cuanto a una consulta previa. Esto puede significar que El Cairo proceda nuevamente en contra de Israel, pero también puede conducir (como en el caso de la presión sobre Nasser el año pasado) a que Egipto se vea atado de manos y prevenido de acciones precipitadas. El contrato de El Cairo es en primer lugar un éxito para la Unióin Soviética, que nuevamente se aseguró la supremacía en el Nilo y que indicó a los norteamericanos que la intromisión que había intentado no podía ayudar mucho. Por otro lado, el Presidente Sadat se vio expuesto a la crítica por dos lados: los círculos de izquierda le reprocharon haber dejado de lado la oposición radical socialista. Por otro lado, otros le reprochaban que Egipto ya no era independiente, que pertenecía a un bloque, que había descendido a la categoría de un satélite de la Unión Soviética. A este respecto, la crítica fue especialmente dura en diversos países árabes, por ejemplo, Libia, y en la prensa libanesa, muy influyente. no en El Cairo, Donald Bergus, no había querido recibir la respuesta). Sus formulaciones son las siguientes: 1.— Los israelíes deben retirarse del Canal de Suez y hacer posible el cruce del Canal a los egipcios. 2.— En el plazo de seis meses, los israelíes deben retirarse de toda la península de Sinaí. Si no lo hacen, Egipto impondrá la retirada con ayuda de sus fuerzas militares. 3.— En el plazo de un año, todos los territorios ocupados deben ser evacuados. Si la exigencia no es cumplida, nuevamente intervendrán las fuerzas armadas. Esta respuesta está astronómicamente lejana de los planes norteamericanos, que, entre otras cosas, contemplaba lo siguiente: los israelíes se retiran un poco en la ribera oriental del Canal y permiten el paso a unidades policiales egipcias. Egipto arrienda Sharm el Sheik a Israel por 99 años, determinando Egipto el precio del arriendo. Ambos Estados pueden elegir qué países podrán participar en la formación de una tropa de defensa de la paz en la Península de Sinai. Después de lograr este acuerdo parcial, el Dr. Jarring entrará nuevamente en acción para alcanzar un acuerdo total. A i.*1 »¿a AíiAssI i "Si sólo lo dejas aproximarse, puede que deja de gruñir...' Aún más lejos estaban las ofertas israelíes de las exigencias árabes, así como fueron formuladas en una conversación entre el Ministro de Seguridad, Dayan, y el Subsecretario de Estado Siseo: los israelíes están dispuestos a retirarse un poco para posibilitar la apertura del Canal. Los egipcios se comprometen a un cese del fuego indefini do y además debe asegurarse por adelantado el libre tránsito de los buques israelíes por el Canal nuevamente abierto. Estas condiciones fueron repetidas en el discurso de la Primer Ministro Golda Meir, pn el Knesset, cuando, después de volver de un viaje por Europa, dio una amplia declaración política. En este discurso se traslucía la preocupación por el efecto del contrato entre la Unión Soviética y Egipto, y Golda Meir dio a entender que quizás Israel tuviera que pedir garantías más fuertes para el caso de retirarse del Canal de Suez. nuestro honor. En otro discurso destacó que con la retirada de Israel a las líneas del 4 de junio de 1967, no se lograría nada, pues la lucha contra Israel durará generaciones”. En Jerusalén, estas declaraciones fueron recibidas con consternación y horror. El Vice Ministro, Alón, declaró: “Un hombre que no tiene problemas en sacrificar a millones de vidas no es d:pno de ser Presidente de un Estado”. Otros recordaron la manera de expresarse de Golda Meir, totalmente diferente, que una vez respondió a la pregunta sobre una posible guerra: “Lo que más lamento es que nuestros hijos se vean obligados a disparar a los hijos de las madres egipcias, pues yo comparto el dolor de estas madres”. Ya no se puede presentar más claramente la diferencia entre la manera de pensar de Golda Meir y la de Sadat. Es fácilmente comprensible que estas palabras, que recuerdan demasiado a las agresivas palabras de Nasser, en mayo de 1967, no produzcan ninguna inclinación a la retirada del Canal de Suez. Asimismo, nadie comparte el optimismo de los Estados Unidos, que desean seguir las conversaciones con El Cairo a pesar de todo. Nadie cuenta con un pronto estallido de hostilidades, porque Sadat se encuentra en graves dificultades políticas internas, pero la espada de Damocles de un ataque egipcio con intromisión soviética sigue amenazando el Cercano Oriente. Israel trata, en vista de este dilema, de reforzar sus efectivos lo más posible, y presiona a los aún vacilantes norteamericanos a dar por fin una respuesta definitiva a los últimos deseos de ayuda israelíes y enviar más armas a Israel, para que el equilibrio de fuerzas en el Oriente no cambie en contra de Israel. (Traducción de Corina Rosenfeld) LAS TRES EXIGENCIAS DE SADAT Sadat trató de enfrentar estas “sospechas” mediante una vuelta al radicalismo nacionalista al estilo de Nasser. A los norteamericanos, que se esforzaban mucho en una solución parcial en el Canal de Suez, les respondió, tras largas vacilaciones: una solución parcial solamente no será aceptada, ella debe ser el comienzo de una solución total .Esto lo declaró en dos discursos (y los planteamientos más importantes volvieron a aparecer en una respuesta oficial egipcia a Washington, a pesar de que el plenipotenciario norteamerica¬ POR UN MILLON DE VIDAS EGIPCIAS Pero, una impresión mucho peor que el contrato Moscú- E1 Cairo produjeron los dos discursos de Sadat ante los oficiales egipcios y ante los electores en una campaña electoral para la Asamblea Nacional del Estado del Nilo. Sadat declaró, entre otras cosas, en el estilo de Nasser: “El futuro de Egipto es feliz y claro mientras que el de Israel es sólo oscuro y negro”. Luego agregó cómo se imaginaba el “rosado futuro” de su país: “La lucha por la libertad vendrá, y a mí no me molesta ni perdimos la vida de un millón de egipcios por Koenig e Hijos Ltda. Fábrica de Confecciones Finas para Damas y Caballeros Una Fábrica en pleno centro Local de Venias: Miraflores 557 Fono 32753