Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXIII (1971)
- Issue
- 8 (Agosto, 1971)
- Date
- 1971-08-01
- Page
- Seite 7 (sequence 7)
- Language
- German
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AGOSTO 1971 BOLETIN INFORMATIVO 7 ¿QUIEN ES ANWAR EL SADAT? Por Robert SL John ¿Qué clase de hombre es Anwar el Sadat, el actual presidente de la República Arabe Unida? ¿Afectará su carácter el futuro del Medio Oriente como lo hizo el carácter de Gamal Abdel Nasser por tantos años? ¿Cuáles son las motivaciones de Sadat? ¿Cuáles son sus odios y sus temores? ¿En qué dirección guiará a sus compatriotas egipcios? Antes de contestar estas preguntas, permítanme presentar mis credenciales. Por una ironía del destino, aunque he escrito biografías de David Ben Gurion y Eliezer Ben Yehuda y otros seis libros sobre temas israelíes o judíos, en Israel soy mejor conocido como el biógrafo de Gamal Abdel Nasser; esto es debido a que tan pronto como fue publicado el libro “El Jefe” (el libro sobre Nasser), los derechos hebreos fueron adquiridos por una firma editorial de Tel Aviv controlada por el ejército israelí, y por casi diez años El Jefe fue lectura obligatoria para todos los soldados israelíes, en la teoría de que hay que conocer a su enemigo. En 1959 —el año en que viví en Egipto buscando material para El Jefe— el mundo entero conocía muy poco sobre el Nasser real, aunque al momento de su muerte se habían publicado millones de palabras sobre él. Cuando Nasser falleció en septiembre de 1970, ningún experto en el Medio Oriente predijo que Sadat sería su sucesor, y cuando lo inesperado sucedió, los archivos de los periódicos resultaron estar casi completamente vacíos de material sobre el nuevo Presidente de la República Arabe Unida. Desde entonces, James Reston, del New York Times, ha tenido una notable entrevista con Sadat, y mucho se ha escrito sobre él en otras partes, pero hasta ahora se ha echado poca luz sobre el carácter del hombre que es una de las tres figuras claves en el Medio Oriente, y cuyo “Sí” o “No” puede decidir si la Tercera Guerra Mundial tendrá su origen en el Sinaí durante el próximo año. Una noche, al finalizar una larga entrevista con Nasser en su casa suburbana en Manchiet el Bakry, el Presidente Egipcio dijo que no podría verme el próximo día, como estaba planeado, y me sugirió que pasara ese tiempo con Anwar el Sadat, su gran amigo desde los antiguos días del ejército egipcio, y miembro clave de los Oficiales Libres, la organización revolucionaria creada para llevar a cabo el derrocamiento del Rey Farouk. —¡Pero ya he tenido dos largas entrevistas con Sadat! —protesté. —¡Véalo de nuevo!—. Era una orden, por la manera de Nasser de decirlo, de modo que no protesté más y me reuní con Sadat al día siguiente. Un mes más tarde sucedió nuevamente lo mismo. Urgentes asuntos de Estado causaron una vez más la postergación de una entrevista, y Nasser propuso que viera a Sadat en cambio. Y así yo tuve cuatro largas entrevistas con el actual Presidente. A menudo, en los años que siguieron, me he preguntado por qué Nasser escogió a Sadat de entre todos sus compañeros para que yo lo viera tan frecuentemente. Una vez se me ocurrió de que quizás estuviese tratando de decirme algo. Finalmente, cuando Sadat se convirtió en el Jefe, supe por qué. ODIA A LOS INGLESES Anwar el Sadat era, y probablemente es aún, de hablar suave cuando está tranquilo, pero tan pronto como algo lo excita en una conversación, se vuelve sumamente agudo e intenso. Es parcialmente calvo, pero tiene un tupido bigote negro. A causa de los muchos años que pasó en las prisiones egipcias y británicas, se ve mucho mayor de lo que realmente es. Nació en el día de Navidad de 1918 en Minufiya, una provincia situada al noroeste de El Cairo, donde la tierra es muy rica y donde los campesinos han sido generalmente extremadamente pobres. Durante una de nuestras entrevistas, Sadat dijo repentinamente: —¡Desprecio a los ingleses más que a nadie en el mundo! Cuando le pregunté por qué, me contó la historia de cómo su abuela le enseñó la “Canción de Zahram!. En la aldea egipcia de Dinshawai, donde había vivido su abuela, un día en 1906, cuando unos oficiales ingleses Estaban cazando palomas, de algún modo prendieron fuego con sus balas a un campo de trigo maduro. Los irritados aldeanos reunieron todas las armas de fuego que poseían y comenzaron a perseguir a los oficiales. Uno de ellos cayó. Más tarde se determinó que había muerto por insolación, pero las autoridades, en vez de compensar a los campesinos por la pérdida de su trigo, ordenaron un juicio en contra de los aldeanos por causar la muerte del oficial. Seis de ellos fueron azotados, y después fueron colgados en horcas instaladas en la plaza de la aldea. Después que todo pasó, los aldeanos compusieron la canción sobre Zahram. —El fue el primero en ser colgado— explicó Sadat. Un muchacho hermoso, si mi abuela estaba en la razón; alto, fuerte, con los músculos de un gigante. Todas las muchachas de la aldea lo querían. Esto era lo que decía la canción, en todo caso. Cuando niño Sadat juró que algún día, de alguna manera, arreglaría cuentas con los ingleses por lo que hicieron en Dinshawai. Esta fue su explicación de por qué hizo todo lo que pudo por ayudar a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez escondió a dos agentes nazis en su casa. Más tarde tramó un plan para transportar a un ex Jefe de Estado Mayor del Ejército egipcio al cuartel nazi para el Medio Oriente en un avión nazi camuflado con los signos británicos. El avión aterrizó en el lugar designado en el desierto, pero un neumático del auto del General se reventó y falló a la cita. —Excepto por esta pequeña mala suerte, —dijo Sadat— habríamos unido nuestras fuerzas con el Eje, habríamos dado un rápido golpe a los ingleses y quizás habríamos ayudado a ganar la guerra. Uno de los audaces planes de Sadat era volar la Embajada Inglesa en El Cairo cierta mañana a las 11, cuando el Embajador y los varios cientos de miembros de su personal, hombres y mujeres, estuvieran todos cumpliendo sus labores. Nasser lo impidió. El derrocamiento del Rey Farouk tuvo lugar en la noche del 22 al 23 de Julio de 1952; fue realizado por noventa de los Oficiales Libres de Nasser, uno de los cuales era Sadat. Su parte era dirigir la toma de todos los centros de comunicación de El Cairo, pero cuando Nasser lo llamó esa noche para darle la señal para proceder, no había nadie en esa casa, de modo que Nasser le dejó una nota. Más tarde se supo que Sadat había ido con su señora a una función nocturna de cine. Al momento de llegar Sadat a su casa, leer la nota y tratar de llevar a cabo sus instrucciones, el golpe de estado había terminado. Al día siguiente Sadat tomó parte en una reunión de los Oficiales Libres para decidir cómo proceder en la mejor forma. Sadat personalmente estaba a favor de las ejecuciones. Propuso que el Rey Farouk fuera colgado en una plaza pública, y puso sobre la mesa una lista de cien o más nombres de egipcios que querían ver balanceándose por el cuello. Su oratoria fue tan convincente que todos los presentes, excepto uno, votaron por el plan. El único en desacuerdo fue Nasser, que cogió su portadocumento, hizo un breve discurso de renuncia al Consejo revolucionario que recién se había formado, y abandonó la reunión. Pocas horas más tarde, los demás Oficiales Libres lo invitaron a volver, con sus propias condiciones. Estas anécdotas arrojan algo de luz sobre el carácter del hombre que ahora tiene mucho que ver con el futuro de todo el Medio Oriente —si no con el destino del mundo. Basándonos en lo que sabemos de los antecedentes de Sadat, sus actividades anteriores y la situación actual en la tierra de los Faraones, tenemos aquí cinco predicciones: 1. —Sadat será considerablemente menos exitoso que Nasser en mantener el orden interno en Egipto, en mantener a raya fuerzas divisorias tales como los comunistas egipcios y la hermandad musulmana. 2. —Sadat será considerablemente menos exitoso que Ñasn~S~: Saludando al Premier Kosygin. ser en impedir que Egipto se transforme totalmente en un satélite de la Unión Soviética. (El gran aumento en el número de militares soviéticos estacionados en Egipto desde la muerte de Nasser es buena prueba de esta tendencia). 3. —Sadat será considerablemente menos exitoso que Nasser (si ello es posible) en crear una real República Arabe Unida. Si Nasser, con todo su encanto personal y político fue incapaz de promover ningún grado de unidad árabe, Sadat, con su falta de ese don, jamás será capaz de hacerlo. 4. —Sadat seguirá odiando a Israel, más de lo que incluso Nasser hizo, para mantener a su propia gente unida a pesar de las adversidades, incluso a pesar del hecho de que no está motivado por un rechazo personal de los judíos, no más del que tuvo Nasser. 5. —A causa de que Sadat está menos firmemente enraizado en el pensamiento y en el corazón de su pueblo que Nasser, estará menos dispuesto que Nasser a enajenar una parte sustancial de la opinión pública de Egipto, y por ello, dudará mucho más tiempo antes de hacer concesiones en una mesa de paz. "United Synagoge Review", New York (Traducción de Corina Rosenfeld) PARAGUAS “COSMUS” (SU FIEL AMIGO) En ARTURO PRAT 26 Sucursal, Cosmos Boutique Providencia 2682 esq. Tobalaba. Inmediato necesito Persona Responsable para la caja en negocio del centro. FONOS 498324 y 460489.