Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXII (1970)
- Issue
- 2 (Febrero, 1970)
- Date
- 1970-02-01
- Page
- [Seite] (sequence 1)
- Language
- German
- Belongs to
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INFORMATIVO DE LA SOCIEDAD CULTURAL ISRAELITA B'NE JISROEL — Av. Portugal 810 — Casilla 2487 — Santiago de Chile rom PAO ADO TARIFA UDUCIDA ImcHpcIin 213 purlica- CIONRf PIRIO- DICAI AÑD XXXII Na. SANTIAGD DE CHILE FEBRERD 197D Terroristas Arabes Por nuestro Corresponsal en Israel, J. E. Palmon El periodista i’sraelí esboza un cuadro con detalles hasta ahora desconocidos sobre los éxitos en la guerra sin cuartel que se lleva a efecto contra les elementos emboscados. Luego de una serie de atentados terroristas en las zonas ocupadas y en el territorio propiamente israelí, la policía estaba despistada y no podía identificar a los autores a pesar de amplias investigaciones. Pero, como ocurre muchas veces, algunas coincidencias ayudaron a las autoridades israelíes y casi con un solo golpe hicieron posible el descubrimiento de una serie de redes terroristas. “¡Una lancha! ¡Una lancha!” gritaron los tripulantes de un barco guardacosta israelí que estaba patrullando una noche el litoral frente a Akko, la antigua ciudad de los cruzados. La lancha no obedeció la orden de parar, sino por el contrario aceleró la marcha. Pero el barco israelí la alcanzó y más aún la chocó con la proa. Los marineros israelíes habían encontrado precisamente lo que andaban buscando: una embarcación a motor, especialmente construida para ese fin y cargada con municiones para las organizaciones subterráneas. Los cuatro tripulantes fueron detenidos y guiaron a las autoridades israelíes a la pista deseada. Seis habitantes de Akko fueron arrestados bajo la acusación de haber perpetrado numerosos atentados con explosivos. Uno de ellos era casado con una mujer judía, la cual, sin embargo, no sabía nada de las acciones terroristas nocturnas de su marido. Ella se había explicado su ausencia de la casa con aventuras amorosas. En lo sucesivo fueron detenidos cinco otros habitantes locales, de modo que había en total once presos. EL DESMAYO SOSPECHOSO "" Poco después de estas detenciones fue cometido un atentado contra, los estanques de petróleo Haifa, lo que se entendió'.pomo señal de que los terceristas querían ostentar sus ífüetMs todavía intactas. Nucamente fue una coincidencifr-ía^gue ayudó a la policía israe&rv En la entrada de Akko explotó un día iSb auto con un cargamento de explosivos. Los dos árabes que viajaron en el Edificio en Haifa después de un atentado. vehículo perdieron la vida. Fueron identificados sin demora y resultó que eran rabitantes del pueblo árabe Madsch el Krum en la Galilea occidental (antiguo territorio israelí). Y otra vez una casualidad estaba desempeñando su papel: Cuando fue conocida la noticia de la explosión del auto, había mucha excitación en Akko. Jóvenes judíos indignados querían tomar por asalto el barrio árabe y solamente un fuerte cordón de policía pudo evitar mayores consecuencias. Pero especialmente nervioso estaba un obrero árabe que trabajó en una imprenta judía en Haifa; cayó desmayado cuando oyó de la explosión. Un médico le hizo recobrar el conocimiento, sin embargo la gran emoción del árabe despertó sospechas del dueño de la imprenta, por lo que llamó fuera del médico también a la policía. Los agentes no tuvieron muchas dificultades con el árabe, quien admitió en seguida que había sentido temor que algunos de sus amigos hubiesen participado en lo que él llamó las “aventuras con explosivos”. Pudo comprobar que él mismo no tenía relaciones con los terroristas, pero mencionó algunos nombres y luego podían ser detenidos varios miembros de las agrupaciones clandestinas en el pueblo Madsch el Krum y en otros lugares, en los cuales se descubrieron grandes escondrijos de armas. Partiendo de Akko y Madsch el Krum, la policía y los agentes de seguridad alcanzaron a eliminar en poco tiempo toda una maraña de redes terroristas, por parte en los territorios ocupados (en Nablus, Jenin y Gaza) y también en antiguo territorio israelí. Dos árabes, agricultores adinerados, fueron arrestados bajo la sospecha de haber efectuado un atentado en medio de Tel-Aviv, en el cual meses atrás había perecido un hombre en un paradero de autobuses. Otros crímenes casi olvidados pudieron ser aclarados de repente y se practicaron docenas de detenciones; además —lo que no es menos importante— se encontraron armas y explosivos destinados a futuros actos de sabotaje. Un verdadero pánico cundió en los grupos subversivos. La emisora de radio de Al Fatah transmitió un "mensaje en clave: “Madre está en grave peligro, dispersados!”, lo que fue un claro testimonio de la nueva situación. Al mismo tiempo emprendió el ejército israelí una acción sorpresiva contra una base terrorista en el sur del Líbano, en la cual doce partidarios de las organizaciones subterráneas fueron muertos y otras docenas resultaron heridas. En el lado israelí cayó muerto un teniente, quien había conducido a sus soldados a la lucha, corriendo siempre en lugar de vanguardia. Todos estos sucesos involucraron un reconocimiento desagradable para el gobierno israelí: mientras que en el año 1967 podía contar todavía con la lealtad de los árabes israelíes casi sin excepción, se han encontrado entre ellos ahora elementos jóvenes que apoyan secretamente a las organizaciones subterráneas y al terrorismo. UN NUEVO PROBLEMA: LOS ARABES ISRAELIES En los territorios ocupados fueron arrestados y conducidos alas cárceles un total de 2.700 terroristas desde la guerra de los seis días. Una parte de ellos está cumpliendo condenas menores. Aquellos que han cometido atentados con explosivos o asesinatos fueron Dos soldadas-policías revisan la cédula de identidad de personas que han despertado sus sospechas en una ajetreada calle de Jerusalén. condenados a 30 años de cárcel o a cadena perpetua. La pena de muerte no existe en Israel y hasta el día de hoy no fue dictada ninguna sentencia de muerte, a pesar de que esto hubiera sido . posible de acuerdo a la legislación que todavía rige en las zonas de ocupación. A los 2.700 detenidos de estas zonas hay que agregar 110 árabes israelíes, cuyo número sin embargo ha aumentado a raíz de las últimas detenciones. La actuación de ellos significa una serie de graves problemas: mientras que en los territorios de las zonas ocupadas el desarraigamiento y el destino de refugiados tienen un papel importante, los detenidos árabes de Israel, empero, se hallan casi enteramente en una buena situación económica. Algunos son terratenientes que disponen de cierta fortuna. La mayoría de ellos trabaja en empresas judías y gozaba hasta ahora de la plena confianza de sus patrones y colegas judíos. Entre los árabes de los territorios ocupados había siempre varios que se dedicaron al terrorismo por dinero, pero no se puede hablar de esto en relación con los árabes israelíes. Para ellos no existen motivaciones económicas, sino que se hallan cogidos de un nacionalismo que actúa secretamente. El consejero del gobierno para asuntos árabes, Toledano, declaró hace poco en una entrevista que la guerra de los seis días ha creado para muchos árabes jóvenes un conflicto de conciencia, el cual les está “despedazando” sin que encuentren una salida. Luego de la participación de numerosos árabes israelíes en acciones terroristas, creció naturalmente la desconfianza en la población israelí. Ciertos círculos exigieron que se volviese al régimen militar en las poblaciones árabes, para así poder ejercer un estricto control sobre los habitantes. El consejero arriba mencionado, Shmuel Toledano, rechazó esta idea y expresó la siguiente opinión: “los árabes en Israel, en su gran mayoría deben ser considerados como elementos positivos. Pero son pasivos, en circunstancias que (Pasa a la Página 2)