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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1957-09-01 · 9 (Septiembre, 1957) · p. Seite 21

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XIX (1957)
Issue
9 (Septiembre, 1957)
Date
1957-09-01
Page
Seite 21 (sequence 25)
Language
German
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Septiembre 1957 BOLETIN INFORMATIVO 21 s LA VOZ INFANTIL H LA PAZ, EN LA BIBLIA Por ALBERTO SHELLEY Alberto Shalley, ensayista y versado en la exégesis de la Biblia y el Talmud, ocupa un alto lugar entre los intelectuales de la Comunidad Judía de México. En el modo de saludar, la mayoría de las naciones usa frases de cortesía. La pregunta de “¿cómo está usted?”, prácticamente no espera contestación y mucho menos el how do you do de los vecinos del norte. El decir “buenos días” ya es un saludo más positivo; pero solamente los semitas se saludan con el shalom alejem, deseando paz a sus amigos. Paz como el mejor obsequio de Dios. Hace unos dos años hubo en el mercado de libros estadunidenses dos best seilers. Uno escrito por un rabino, con el título Paz de la Mente, el otro por un perlado, con el título Paz del Alma. No es una coincidencia que los dos libros tuvieran una resonancia indescriptiole en los instados Unidos; la tensión tremenda, en que estamos viviendo, nos arroja en la dirección de la paz de la mente y del alma, y somos nosotros, los judíos, los que más empuje sentimos en esta busqueua, porque la conquista de ia paz es la idea básica de nuestras enseñanzas sagradas. Paz en el hogar, paz con nuestros convivientes, paz aún con los contrincantes, es la que tenemos que perseguir con tenaciuad, si queremos vivir según las íe^es oe ia Biblia. Grande es la paz porque es ia recompensa ue Dios, como lo leemos en el libro del proteta Isaías: “11.1 erecto de ia j usticia y oe la caridad será la paz", rd mismo Isaías dice, sin embargo, que “No habrá paz para ios malos . un el ueuteronomio, entre las leyes de la guerra contra los pueDios que atacaron a Israel, leemos: “Cuanuo te acercares a una ciuuad para combatiría, le intimarás la paz”. Los comentaristas oe esta irase dicen que esta tentativa de pacnicar a ios enemigos es superhumana, y solo un pueblo saturado con ia santiuaa oe Dios, ha podido hacerla. La mas importante de nuestras oraciones diarias, la Shmoná Esre, termina con la petición, que El que hace paz en el cielo, haga su paz con nosotros, y la bendición de Aarón también termina con la palabra Shalom como el mejor píen que se puede esperar del cielo. Paz para la tranquilidad del aima, paz a cualquier precio, es ia divina enseñanza de nuestra Biblia. ¿Por qué será? Bara conseguir la tranquilidad de la paz. hace falta concordia. Opiniones divergentes pueden llegar a un entendimiento, si no hay discordia entie ia gente, y aquí quiero citar una finísima observación ael iviidrash. En el Génesis, que nos cuenta la historia oe la creación, vemos que cada día surgió algo nuevo: la luz, el cielo y la tierra, las hierbas, el sol, la luna, los animales y al fin, el hombre. Cada día, dice la Biblia, Dios revisó lo que creó y “vió que era bueno”. Solamente en el segundo día de la creación falta esta confirmación de que era bueno lo que hizo. Rabí Janina, con razón, queda desconcertado por esta falta, y busca el motivo. El Midrash contesta que. este segundo día separó Dios las aguas de las aguas y como esa fué la primera división, el mismo Creador no quedó contento: Rabí Tavyumi añadió, que si una división que ha servido para construir, no le satisfizo a Dios, cuánto más habrá que evitar las divisiones destructivas. En el espíritu del ser humano, dicen nuestros Jazal, el instinto malo, el Yecer hará, está en constante lucha con el Yecer hatov, el instinto bueno. Si en esta batalla gana el mal instinto, sufre la moral; si gana el bueno, sale victoriosa lo ética; pero la tendencia es el apaciguarse; porque no hay tranquilidad de la mente si ésta no encuentra la paz. El ser humano, por experiencias religiosas y morales, se ha dado cuenta de que en este conflicto uno de los dos instintos tie ne que ganar y también ha aprendido que si gana el bue no, el espíritu se siente libre y feliz, mientras que si gana el malo, en el último grado hay incertidumbre y sentido de depresión. También, la victoria del Yecer hará trae guerras y la del Yecer hatov épocas fruc tíferas de evolución y de felicidad, con una tranquilidad divina del alma. Así se une la paz con la ética nuestra. Si lo gramos guardar en nosotros esta paz divina, se forma una opinión pública de alto criteo ^e ética sublime, que nos hará actuar con rectitud y decencia tanto en nuestros hoga. res como en la vida social, comercial y profesional. La paz es la energía armonizante entre Dios y el ser humano y la armonía tan maravillosa que observamos' en la creación del mundo, la tenemos que encontrar en nosotros mismos. Midrash Rabbá explica por qué Dios mandó ofrecer dos bueyes como sacrificio de la paz. Dice el Midrash que estos dos significan la Toráh y la Mishnah; pero también signi fican al hombre que constante mente está revisando sus instintos, creando así la paz en su alma y la paz con Dios, como dice Isaías: —“Has paz conti ga— has paz conmigo”. Dijo Dios que El tuvo que elevarse a los cielos porque no pudo vivir entre la gente de mala lengua, pero en lo futuro, El quitará los malos instintos del corazón del hombre. El profeta Exequiel formula esta frase así: “Os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré corazón de carne”. Y el profeta Joel aflame: “Y sobre vosotros derramaré mi espíritu y grande será la paz entre vuestros hijos”. Pero la paz de Dios, el máximo obsequio divino, hay que merecerlo. Leemos en el cuarto libro de Moisés la bendición de la paz, pero de la paz merecida. ¿En qué forma se demuestra esta bendición? Nos cuenta el Midrash que un romano visitó al rabí Yonaján ben Zakkai y le hizo esta pregunta: “Nosotros los romanos tenemos los festivales de Calendae, de Saturmalia y de Cratesis; ustedes sus Pesaj. Shabuot y Sukkoth, ¿cuándo tendremos fiestas junto con us tedes?” Le contestó el rabí: “Cuando haya lluvias en su tiempo, como cantan los Salmos: “Los valles se cubrirán con grano y cantarán el goce de la paz”. Rabí Rubén, en el Midrash Rabbá, dice: Paz es justicia. Justicia en hebreo, se llama emeth, y esta palabra está construida con tres letras: alef, men y taf. Alef es la primera, men la mediana y taf la última le tra de nuestro alfabeto. Esto nos recuerda lo que Dios dijo: “Soy el primero y el último, y no hay otro Dios fuera de mí”. Y para que nadie vaya a creer que la búsqueda fervo rosa de la paz nos manda ser cobardes cuando nos atacan, basta leer el libro del Eclesis tés en que el Rey Salomón dice, que hay tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plan tado; tiempo de matar y tiem po de curar; tiempo de romper y tiempo de coser; tiempo de guerra y tiempo de paz. Sin embargo, en los proverbios, al hablar de Dios, dice él mismo. “Sus caminos son caminos de leñosos, y todas sus veredas: paz. La Toráh está llena de enseñanzas de la paz. Cuando Dios ordenó que se tomara el país de los Emorí, enemigos de Israel, por batalla, Moisés pri mero mandó delegados de paz al rey Sijón, antes de atacarlo. Dijo Dios: “Yo te mandé tomar el país por guerra y tú le ofre ciste paz. Me acordaré de eso y en compensación tomarás la tierra prometida en paz también” . La grandeza de la paz se ve en la Mishnah que nos explica que la paz es la luz, el primer elemento que salió de la mano creadora de Dios como se lee en el libro de Isaías: “Formo la luz, creo las tinieblas y hago la paz”. La primera cosa que se pone en una casa nue va, es la luz porque ésta sirve para crear la dulce paz en el hogar. Aún los que habitan en los cielos necesitan la paz. En el libro de Job leemos: “El ha ce paz en las alturas”. Un comentarista dice que los cuerpos de los ángeles están hechos de agua y sus cabezas de fuego; y sin embargo, estas materias antagónicas viven en paz sin que el agua extinga al fuego. Otro comentarista observa, que el sol y la luna que son adversos, en plena paz se entienden, porque la luna sale en el punto más lejano de donde se mete el sol y el más poderoso y brillante de los astros, el rey del firmamento: el sol, nunca ha visto la pálida cara de la luna para que ésta no se avergüence. Otra interpretación de la paz celestial se basa en la visión de Ezequiel, que nos narra que los animales santos que viven en las alturas aparecen como carbones de fuego encendidos, llenando el firmamento, que está hecho de nieve, sin que la nieve se derrita, o el fuego se extinga. Toda esta armonía entre los elementos contrarios, simbolizan la paz divina; igual como la zarza que ardió sin consumirse cuando Dios se presentó a Moisés. Cuenta la Mishnah que al encontrarse Moisés con su suegro Jethro, antes de hablarle del éxodo de Egipto, de la cruzada del Mar Rojo y de la maravilla del Maná, la primera palabra pronunciada por él fué: desearle paz. La paz es clara como el cristal y proporciona equilibrio a la mente. Con el espíritu pacífico las cosas se ven en forma diferente; el enojado encuentra provocación, en donde la mente tranquila se siente satisfecha y feliz, aún la vista del hombre está influida por el estado de su mente. El profeta Zacarías dice: “Con la simiente de paz la vida da fruto, y su producto la tierra; y los cielos dan su rocío”. Y así siguen las enseñanzas de la paz en la Biblia. No hay libro santo que no nos hable de las bendiciones de la paz y el libro de los Salmos está prácticamente saturado con esta enseñanza. “¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien? Guarda tu lengua del mal y haz el bien; busca la paz y síguela”. El hombre culto construye la paz; Isaías dice: “Y todos tus hijos serán enseñados por Dios, y multiplicará la paz de tus hijos”, a lo que el rabí Janina agrega que la palabra “zanayij” (hijos) debe leerse “bonayij” (constructores); y regirá la paz dentro de tus manos y la prosperidad dentro de tus palacios. NARANJAS PARA LOS NIÑOS DE EUROPA.— Israel exporta esta fruta a muchos países. SUSCRIBASE A "MUNDO JUDIO" Organo oficial de la Colectividad Israelita de Chile. (En castellano) Oficina en: SERRANO 202, 3.er piso — FONO 87707

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