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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1968-06-01 · 6 (Junio, 1968) · p. [Seite]

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXX (1968)
Issue
6 (Junio, 1968)
Date
1968-06-01
Page
[Seite] (sequence 9)
Language
German
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JUNIO 1968 BOLETIN INFORMATIVO 9 Embajador Polaco rechaza iota de Protesta Una delegación del Comité Representativo de la Colectividad Israelita de Chile, formada por los señores Gil Sinay, Roberto Lévy y Jaime Golubowicz, consiguió una audiencia del Embajador de Polonia en Santiago sm anunciarle previamente ei motivo de su visita. En forma por demás ama ble, el Embajador recibió a la delegación cuyos integran tes le dijeron que venían para hacerle entrega de una nota de protesta por los recientes acontecimientos antisemitas de Polonia; al ponérsele en sus manos un sobre en cuyo contenido iba la protesta, lo devolvió de inmediato, diciendo que no podía recibirla y que ya había adivinado el motivo de la visita; para él era imposible hacerse cargo de la protesta por entender que estaba fundada en informaciones erróneas sobre lo ocurrido en su país y además por tratarse de un asunto del resorte interno de su Gobierno. De inmediato se entablo entre él y sus huéspedes, un animado debate ideológico que duró cuarenta minutos. El Embajador sostuvo que podía afirmar con conocimiento de causa que “en Polonia, no hay antisemitismo de parte del Gobierno” a lo cual contestó la delegación que bastaba leer el discurso de Gomulka publicado en el diario co munista chileno “El Siglo", para convencerse de que el Premier polaco discriminaba abiertamente contra toda la minoría de 20.000 judíos. Aunque un gobierno no acepte que altos funcionarios, en este caso de origen judío, disientan públicamente de su gobierno en cuanto a su política hacia Israel —dijeron los delegados— no es aceptable que se indique, por ello,' en una injusta generalización, el camino del destierro a todo el judaismo polaco. Por su parte, el diplomático polaco alegó que se trataba de un asunto doméstico al referirse a los actos de discriminación hacia los judíos culpables de manifestar sus simpatías hacia Israel y la delegación le hizo ver que en lo internacional ya no existen asuntos internos, como se nota en los comentarios mundiales que suscitan problemas como los de Vietnam, Checoslovaquia, etc., en que Oriente y Occidente se critican mutuamente por actitudes que comprometen la paz mundial. Y agregaron que ►:sto explicaba porqué los judias de Chile, reunidos con motivo del 25? Aniversario del Ghetto de Varsovia habían adoptado las conclusiones adversas a la política de Gomulka que se incluían en la nota, las que por lo demás eran la copia fiel de las resoluciones del plenario del Ejecutivo Sudamericano del Congreso Judío Mundial de ■Buenos Aires. También dijo el Embajador que el Gobierno cíe Varsovia estima que dejan de ser leales ciudadanos polacos los judíos que manifiesten tener simpatías hacia Israel. Al proseguir el debate, la delegación declaró lamentar ia actitud del Embajador que. según dijo éste último, era definitiva y le reiteró su petición de que aceptara la protesta y contestara por escrito al Comité Representativo ratificando su declaración verbal sobre “inexistencia” del antisemitismo en Polonia. El diplomático reiteró su negativa al respecto, por lo cual ¡a delegación lamentó nuevamente su posición y agregó que publicaría la nota de protesta. Finalmente, el diálogo teimmó como sigue: La Ccmiíión: “...ojalá V. E. tenga .la razón y nosotros seamos los equivocados, pero por desgracia en esta materia hay que ser muy cautos porque el antisemitismo, como lo ha demostrado la historia, sábese cuando comienza, pero no se sabe cuál será su final, aun para el régimen que lo aplica. Ahí tenemos el caso de la Alemania nazi”. El Embajador: “No les acepto esta comparación”. La Comisión: “El tiempo cura quién tiene la razón”. Y así terminó una conversación que demuestra que en Polonia se puede intentar ser opositor siempre que uno no sea judío; si es judío quien disiente de las tesis oficiales, ya sabe la suerte que le espera, democráticamente. . . por judío. R. L. "LA PÍLDORA" (T.D.).— Una amplia investigación sobre la influencia y eficiencia de las píldoras anticonceptivas tuvo lugar en dieciocho aldeas colectivas de la Alta Galilea. El sondeo abarcó a 977 mujeres de un total de 1.560 que viven en los kibutzim de la región, durente tres años y medio. Encabezó la investigación el Dr. Efraín Lemberg del hospital municipal Rothschild de Jaifa, secundado por su esposa, la doctora Senta de Lemberg y el jefe de sala de maternidad del citado nosocomio, doctor Mor de jai Sherf. La meta principal de esta investigación era determinar cuál de las pastillas anticon eeptivas es la más adecuada para la mujer israelí; si la perteneciente al grupo “combinado” de hormonas o la que responde al proceso fisiológico de la ovulación denominado ‘'serial”. Además, se indagaron los efectos secundarios y malignos de la píldora en algunos grupos de voluntarias. Los resultados publicados por los galenos son: a) De cuatro píldoras expe- EN EL KIBUTZ cimentadas, una resultó ineficaz; el resto cumplió su función anovulatoria en un cien por ciento. b) Los exámenes médicos realizados con anterioridad y al término del período de la experiencia, demostraron que 'as mujeres no sufrieron ninguna alteración en su estado de salud. e) 31 de entre las 33 mujeres que comenzaron con la prueba e interrumpieron el uso de la píldora, dieron a iuz niños sanos. Se puso en claro, que no existe ninguna relación entre los contraceptivos y la caída •loi cabello. Algunas mujeres se quejaron de vómitos, aumento de peso y náuseas. El Dr. Lemberg expresó que el kibutz era el mejor “conejillo de indias”, pues su material humano se presta para tales experimentos debido a su consistencia social y alto nivel cultural. Otra cifra reveló que de las 977 mujeres que intervinieron en la prueba, 50U ya tenían conocimiento y habían adoptado para sí la “píldora”. ("La Luz"', HAY QUE ATACAR LAS CAUSAS Por Àndré Francois Poncei, de la Academia Francesa PARIS (JADLA).— Cuando se lee el texto de la resolución por la cual el Consejo de Seguridad desaprobó unánimemente y de una manera indirecta y superficial, las acciones de los comandos palestinenses y condenó, por otro lado, directa y severamente a Israel, culpable de haber emprendido una acción de represalia —uno se pregunta si está abolido el sentido común y si vivimos, decididamente, en un mundo al revés. He aquí un pequeño país, que había sido creado, poi error o con razón, por las grandes potencias. Estas reconocieron su derecho de existencia. Pero no hacen nada para asegurar el respeto de t;sr.e derecho. Más aún, a penar de esta omisión, ellas nie gan al país en cuestión el derecho de defenderse por sus uropios medios. Qué es lo que pide Israel si no es vivir en paz con sus vecinos y desarrollar su prosperidad? Pretender que Israel es conquistador y dominador, no es una tesis sostenible. Erente a los israelíes, los árabes se obstinan en considerarlos como a intrusos que los han despojado de sus bienes. Ellos proclaman su voluntad de unirse para expulsarlos, para exterminarlos. Y estas palabras son acompañadas de ostensibles prepara h vos de guerra. Previniendo la ejecución de sus malos designios, los israelíes los atacan y los vencen de una manera absoluta. Inmediatamente se los denuncia como provocadores y se les caracteriza de agresores. Se evoca truchos contra ellos que, por cierto, son puestos a re- Mundo de Fantasmas (De la página 7) do con su máximo rendimien to, lo que corresponde a un tercio de la capacidad del Canal de Suez. El viaje de ida y vuelta desde el Golfo Pérsico hasta Rotterdam, por ejemplo, alcanza a 22.500 millas vía El Cabo, 17.700 millas a través del Canal de Suez, y podría acortarse a 12.900 millas por el oleoducto terrestre planeado por Israel. Para eliminar la competencia de Israel, El Cairo consi dera también la construcción de una cañería de un costo de 100 millones de dólares, paralela al Canal de Suez, por Jo cual fluirán 50 millones de toneladas de petróleo al año La alternativa para Egipto sería una radical ampliación y profundización del Canal, para hacer pasar por sus exclusas a los super-estanques. Pero esto depende, naturalmente, del desarrollo político, que no se consideran con mucho optimismo por parte de los círculos navieros. Así, por ejemplo, la más grande compañía naviera para el tráfico de pasajeros, la línea británica P. y O. cambió los itinerarios ya antes del año 1969, por la ruta del Cabo. El Presidente del Consejo de Vigilancia, Sir Donald Anderson, declaró que nunca más podría confiarse plenamente en el Canal de Suez, “pues se ha convertido en un instrumento de guerra y política”. mojo por las Naciones Unidas. Se tiene lástima al pobre Nasser, cuyas tropas se han desbandado. Se ordena a Israel, vencedor, a evacuar el territorio que ocupó. So imputa a los judíos todo la responsabilidad de los eventos . Mientras que los árabes son presentados como pobres victimas del lobo feroz. AMENAZAS Y AGRESIONES Un acuerdo de cese de fue go, interrumpe las hostilidades. Uno creería que este ar misticio restablecería la calma. Los árabes no hacen más que soñar con la venganza. Con la asistencia de Rusia soviética ellos reconstituyen su armamento. Ellos recomienzan a proferir imprecaciones y amenazas. Van aún más lejos. Ellos hunden un destructor israelí, anclado fuera de sus aguas territoriales. Ellos mantienen en Jordania a comandos bien armados y bien mandados, que efectúan repetidas y sangrientas incursiones en territorios ocupados por Israel. Pues es sabido que su forma de acción es la trampa, el golpe de mano, el puñal, la bomba, el asesinato. De esto, las Naciones Unidas no se preocupan en lo más mínimo Ellas no se dicen a sí mismas que si excesos de esta clase son tolerados, las cosas volverán a ser nuevamente trágicas. Ellas no llaman al orden a Jordania, que se volvió plaza de armas o cuartel general de los terroristas. Israel sufre, al comienzo, estas flagrantes violaciones de] «cuerdo de armisticio, sin reaccionar fuertemente. Con todo, anuncia que su paciencia no es eterna. Un día, una mina enterrada explota debajo de un autobús lleno de ni¬ ños ... REPRESALIAS Unos veinte de estos peque¬ ños desafortunados quedan heridos —algunos de ellos gravemente. Su celador y el conductor del vehículo, son muertos. Esta vez, la medida es colmada. Israel previene que está por actuar. En efecto, procede a montar una expedición que tiene por meta, no tanto castigar, como poner fin a un régimen de inseguridad, que con el correr del tiempo se hace insoportable. En esta operación, Israel procede con un despliegue de fuerzas excesivo y con violencia desproporcional, co mo si ejecutara una verdadera operación de guerra. En esto comete un error. Pero su acción brutal le permite, no sólo destruir los refugios de los terroristas, sino poner mano sobre pruebas que muestran que los comandos constituyen una tropa organizada, asistida por -as autoridades jordanas, con el consentimiento, real u obligado, del rey Hussein. Se apoderan, ademáis de documentos de los que resulta que los comandos se proponían intensificar, en el curso de los próximos meses, sus incursiones. FABRICAN LEMAS Y no obstante todo esto, se grita, sin embargo, que hubo agresión. Israel es el agresor. Durante siglos se ha adoptado tanto la costumbre de pensar que los judíos no tienen otro derecho que el de dejarse masacrar sin oponei resistencia, que el día en que ellos se resisten, son motivo de escándalo. Es el judío, por definición, el pueblo chivo expiatorio de la fábula, del cual emanan todos los males. Afortunadamente, la opinión pública es menos ingenua de lo que se imagina. Ella no concede la razón al Consejo de Seguridad. Jamás han estado más insistentes los propagandistas oficiales, jamás fueron más insidiosos, más sistematizados, que hoy día, pero es de balde que se haga dar una vuelta completa a la máquina de fabricar lemas. El sentido común es el que sale, finalmente, triunfante. Y el sentido común es el que se rehúsa a aplicar a Israel el calificativo de agresor, que es inmerecido e injusto. En el texto de resolución votado por el Consejo de Seguridad, existe el peligro de que los árabes vean en ella una inspiración y se sientan tentados a iniciar una nueva guerra. ¿Acaso las Naciones Unidas sopesaron tal riesgo? Se puede condenar represalias, pero esto no es más que un efecto. Es contra las causas que las originan que convendría dirigir el ataque. (Artículo aparecido en "Le Fígaro", del 27 de mano de 1868). Editorial de "La Nación" de Buenos Aires. (Extractos): La NU Ignora Guerrillas Arabes “Nada alentador resulta, por cierto, verificar que las Naciones Unidas, a través de la última resolución del Consejo de Seguridad, han servido de puente diplomático para que la doctrina argelina de la guerra de guerrillas tenga casi un respaldo internacional. Porque el Consejo de Seguridad se ha expedido como si ignorara la existencia de poderosas organizaciones árabes adiestradas y equipadas para consumar la guerra de i guerrillas y como si fuese una obligación de los israelíes aceptar sin réplica, y sin recaudos para su seguridad, las acciones depredatorias que empiezan en atentados terroristas y se extienden en seguida a bombardeos sostenidos. j Incluso puede decirse que la actitud predominante ¡ en el Consejo de Seguridad importa un apoyo a los secj tores árabes que hostilizan políticamente al rey Hus- ) sein. A ese extremo llega la falta de ecuanimidad haj bida en este caso, que no es más que una consecuencia del juego de concesiones recíprocas practicado en el más alto nivel diplomático entre Oriente y Occidente...”.

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