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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1968-06-01 · 6 (Junio, 1968) · p. [Seite]

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXX (1968)
Issue
6 (Junio, 1968)
Date
1968-06-01
Page
[Seite] (sequence 7)
Language
German
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JUNIO 1968 7 BOLETIN INFORMATIVO MUNDO DE FANTASMAS EN EL CANAL DE SUEZ Unas pocas mezquitas, dos iglesias coptas —eso es Kantara. No hay nadie en la calle, ni siquiera un perro. Los negocios están cerrados con cortinas metálicas, las casas vacías o ametralladas. Se dice que de los 15.000 habitantes de la ciudad, sólo quedan alrededor de mil. Pero los únicos civiles que vemos son tres árabes, que venden bebidas heladas en la cantina. Uno de ellos tiene el ojo desfigurado por la enfermedad, un tracoma. A la cantina se le nota que conoció días mejores, pues está en un local con un jardín sombreado, en una avenida bordeada de árb.oles. Luego dejamos nuestro auto y caminamos hacia la barrera. El centinela israelí al cual mostramos nuestro pase, hace una llamada telefónica. Un joven teniente viene hacia nosotros. La barrera se levanta. El teniente se llama Joram y es de un Kibbutz en Galil. Lo seguimos a través de una calle angosta que da al Canal de Suez. En los bares y tabernas, de los cuales sólo quedan los letreros, se divertían hace algún tiempo los marineros y hombres de mar. En las tiendas, ahora quemadas, regateaban antes los turistas. De pronto nos encontramos ante el canal, que aquí tiene unos 100 metros de ancho. Al otro lado está Kantara Oeste. Las dos mitades de la ciudad estaban unidas por puentes que fueron volados. Por aquí pasaba él expreso Beirut-El Cairo. Una grúa portuaria se levanta retorcida en el aire. —Ud. puede bajar al muelle, pero sólo hacia la derecha —dice Joram. Miramos hacia la izquierda, no vemos ninguna diferencia entre ambos lados, pero nos mantenemos obedientemente a la derecha. —No hagan tonterías y no vayan a meter un pie en el agua— nos previene. Telescopios y el Síatu Quo A 100 metros de distancia están las posiciones egipcias, que siguen cada movimiento en la orilla este, a través de telescopios. A ambos lados flamea en una casa la bandera de las Naciones Unidas que tienen estacionados aquí sus observadores. Pero primero se dispara y después se pregunta. Una tranquilidad mortal hay en el agua. Ningún bote se mueve, ningún remo, ningún buque. No se oye nada, ni siquiera el zumbido de un motor. El que usa el Canal viola el statu quo. —¿Podemos sacar fotografías? —Sí. —¿Podemos mirar con anteojos de larga vista? —Sí. —¿Tiran los egipcios a veces? —A veces. —No veo a nadie al otro lado. —A ellos no les gusta mostrarse. —Pero nosotros aquí andamos por el muelle. —Los egipcios tienen otro temperamento. A 40 kilómetros ai sur está Ismalia, que no es la mas grande, pero sí la más elegante de las cuatro ciudades dei Canal. En nuestro lado sólo existen las casas derruidas de un suburbio pobre. Sobre un indicador de caminos alguien escribió en broma: “Discoteca de la salida del sol”. Subimos unos pocos escalones. Arriba están sentados un par de soldados israelíes asoleándose. Uno toca guitarra. Abajo centellea el Canal. Al frente, como si la guerra no la hubiese afectado, está la ciudad —la avenida al lado de la playa, un parque, casas con lujosas fachadas orientales, otras de un estilo funcional moderno, y la bandera de las Naciones Unidas izada sobre un hotel evacuado. —¿Ven ustedes gente alguna vez en el lado egipcio? —preguntamos a los soldados. —Nunca vemos a civiles. —Tienen aquí un paisaje maravilloso —decimos y señalamos hacia las avenidas, que brillan en la luz diurna. —Dediqúese usted semana» y semanas a mirar las mismas casas vacías —nos responde uno y pone cara agria. Seguimos viaje hacia el sur, pasando por el lago salado grande y por el pequeño, pollas siluetas de los catorce cargueros atascados aquí y que hace casi un año se vieron envueltos en el conflicto árabe- ísraelí y que desde entonces están inmóviles. El viento del Compre el Automóvil con personalidad AUSTIN MINI saloon •x"wx*x-wx4*»:-x4«<ó>x*x;x;:*xvxvx-x< CARROCERIA GRP SUSPENSION HIDROLASTICA MOTOR TRANSVERSAL . FACILIDADES DE PAGO MAURICIO HOCHSEHUD S.AJ.C. AV. GRECIA 310 - FONO 495027 OTRO PRODUCTO DE LA AVANZADA INGENIERIA DE THE BRITISH MOTOR CORPORATION Por Herbert Freeden desierto empuja la arena como olas sobre la calzada, y aquí y allá, un tractor , la amontona, al modo de un quitanieves, hacia los lados del camino. Una Ciudad Muerta y Esqueletos Negros A la salida del Canal en el Golfo, se extiende la ciudad de Suez en la orilla oeste. Cada ciudad del Canal muerto parece desierta. Es difícil apreciar cuántos quedan de los 200.000 habitantes. Aquí el agua ya se ensancha y las calles al otro lado sólo se divisan borrosamente. Como fantasmas se elevan los negros esqueletos de la refinería de petróleo, que fue atacada con fuego aniquilador por los israelíes, después que los egipcios hundieron el destructor “Eilath”. A dondequiera que vayamos, sólo hay arena amarilla del desierto, bajo la llameante luz del sol. Día tras día, noche tras noche, la arena del Sinaí colma las calles, borra ios caminos, llega hasta el agua y lentamente se llena de arena del Canal, que no ha sido dragado desde hace un año. En nueve meses, la profundidad del Canal, que era de 13 metros, ha perdido 20 centímetros. En noviembre de 1969 se celebran los 100 años de la solemne inauguración del Canal de Suez por la Emperatriz Eugenia de Francia. En aquella época, el Kedive de Egipto firmó un contrato de concesión con la Compañía del Canal de Suez, por 99 años. Cuando el Presidente Nasser rompió este contrato en 1956 y nacionalizó el Canal, Francia e Inglaterra emprendieron su acción bélica contra Egipto. Hoy, apenas doce años después, la pregunta de si el Canal de Suez será accesible nuevamente al tráfico internacional de barcos, ha perdido gran parte de su importancia, porque esta misma vía de comunicación, que una vez fuera el símbolo del progreso, está en peligro de ser aventajada por el progreso. Mucho antes de la guerra de los seis días, ya se hacía notar la tendencia a construir más y más gigantescos buques-cisterna, que por sus dimensiones, no pueden pasar por el Canal de Suez. Según cálculos estimativos, hacia el año 1970 navegarán por los mares del mundo cerca de 180 buques-cisternas, con un tonelaje de 200.000 a 300.000 toneladas cada uno. Sólo desde el cierre del Canal de Suez se han encargado más de 100 de éstos, que no podrían utilizar el Canal por su calado, aún cuando éste se abriera nuevamente, y lo que es más, no necesitan usarlo, porque el transporte de petróleo en los super-estanques alrededor del Cabo no es más caro. El Oleoducto a través de Israel También Israel se esfuerza por participar en el transporte de petróleo. Ya el próximo año comenzará a funcionar un oleoducto desde Eilath, en el Mar Muerto, hasta Aschkalon, en el Mediterráneo. La capacidad de transporte de este oleoducto de 106 centímetros de diámetro y 260 kilómetros de largo será de 60 millones de toneladas al año, trabajan- (Pasa a la Pág. 9)

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