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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1967-03-01 · 3 (Marzo, 1967) · p. Seite 11

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIX (1967)
Issue
3 (Marzo, 1967)
Date
1967-03-01
Page
Seite 11 (sequence 11)
Language
German
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MARZO 1967 BOLETIN INFORMATIVO 11 Masada por cierto no es solamente una fortaleza en las colinas de Judea, levantada por un rey poderoso poco antes de la era común. Es al mismo tiempo un mito, tanto en Israel como entre todos los judíos del mundo. Es una inspiración para aquellos, cuyo deber es guardar las fronteras del Israel de hoy. Es, si ustedes así lo quieren, una manera de vivir. Al autor de estas líneas, la historia de Masada le fue ense¬ ñada cuando niño en un colegio hebreo en uno de los países bálticos, como parte preciosa de nuestro legado histórico. Masada es uno de los monumentos del pasado que unen a los judíos, dondequiera se encuentren y hacen de ellos un solo pueblo. Esta fortaleza del desierto quizás contribuyó más que muchos otros recuerdos históricos a que nos mantuviéramos unidos a través de los siglos. En los últimos años se llevaron a cabo expediciones arqueológicas a Masada durante dos temporadas. La primera duró de octubre de 1963 a mayo de 1964 y la segunda de noviembre de 1964 a abril de 1965. Eran, como lo dice en su libro “Masada” el profesor Yigael Yadín, muy distintas a cualquiera otra excavación arqueológica. Hojeando el libro de Yadín nos encontramos con un relato dramático de estas excavaciones excitantes y significativas, llevadas a cabo en la fortaleza de la roca del desierto, levantada por el rey Herodes, y cuyas ruinas nos hablan de la grandeza de Roma y del valor de los judíos. El profesor Yadín, erudito director de la expedición, especialista en los rollos del Mar Muerto, describe la historia fantástica de Masada, los intentos tempranos de su redescubrimiento y las recientes expediciones, que son las de mayor envergadura jamas realizadas en Israel. Masada fue levantada por Herodes y en el año 66 de la era común, durante la revuelta contra los romanos, fue capturada por un gruño de helotes, auienes vencieron a la guarnición romana y tomaron posesión de la fortaleza. Cuando Tito destruyó el templo en el año 70, Masada continó la lucha. Finalmente, la décima legión romana, bajo el mando de Flavius Silva logró abrir una brecha en el muro. Los 960 judíos que aun quedaban con vida, prefirieron suicidarse antes de caer en manos de los enemigos y ser hechos esclavos. Su lider, Eiiezer ben Yair, se les adelantó en este último acto de arrojo, tal como les había conducido en la batalla y en la resistencia al opresor.' Josephus Flavius nos relata, que cuando los romanos hicieron su entrada en lo que quedaba de Masada, ellos “se inclinaban ante la noble resolución de sus valerosos enemigos”. Eso es Masada en la historia judia. Es un simple hecho histórico que no precisa de embellecimiento por la leyenda. Los acontecimientos relatados por un sobrio historiador, fueron más que suficientes como para dar alas a la fantasía de generaciones LA MAGIA DE MASADA Por S. J. Goldsmith de judíos y para servirles de inspiración en una guerra de liberación que tuvo lugar aproximadamente mil novecientos años más tarde, Era por eso especialmente fortuito, que el comandante del ejército de Israel durante la guerra de indenpendencia sería un arqueólogo inspirado, quién dirigiera posteriormente la expedición a Masada. Pero Yigael Yadín no es sólo un científico sino también es un escritor muy dotado, de fluido estilo, y la historia, tal como él la relata, cautiva y apasiona al lector. Equipado con magníficos mapas y con láminas excelentes, el libro es digno del mayor encomio. El reto era obvio. ¿Cuál era la tarea que enfrentaban Yadín y sus colegas? Masada podía contestar a numerosas interrogantes sobre el rey Herodes —una figura histórica muy controvertida— podía ser una fuente inapreciable de conocimientos sobre los helotes que lucharon en la fortaleza y pudieran incluso ser hallados más rollos, profundizándose así nuestros conocimientos de las sagradas escrituras. Esos eran los objetivos de las excavaciones, aparte del embrujo muy especial que Masada ejerce sobre todo el mundo. Las dos temporadas de trabajo han justificado ampliamente todas las expectativas y los esfuerzos realizados. Hoy, Masada está abierta al mundo como uno de los lugares más magnéticos y más encantadores de la tierra. Ha soltado sus secretos tanto tiempo celosamente guardados, y se ha convertido en un monumento universal al espíritu indomable del hombre. El palacio, los baños, las cisternas, la capilla bizantina, el palacio de occidente, el baño ritual, todo ha servido para iluminar la vida de Herodes y la epopeya de los defensores. Cada edificio hecho levantar por Herodes fue excavado. La historia de la resistencia halló también su más amplia confirmación. Miles de objetos —grandes y pequeños— nos hablan de ella Tampoco faltaban los tan ansiados rollos. El primero, nos cuenta Yadín, fue descubierto sólo pocas semanas después de iniciarse las excavaciones. Escuchemos a él: “En las primeras horas de la tarde, mientras me encontraba en una de las bodegas, Shmaryahu Guttman se me acercó corriendo, seguido por algunos de los voluntarios que con él trabajaban y me mostró un pedazo de pergamino. Un rápido examen en el lugar del hallazgo demostró de inmediato que era un fragmento del Libro de los Salmos e incluso pudimos identificar el capítulo; iba del Salmo 81 al Salmo 85... ” Era esa la primera vez que un rollo ihabía isido descubierto no en una caverna, sino en un lugar donde era posible fecharlo con toda exactitud. No podía ser posterior al año 73 de la era común -año de la caída de Masada. Y había algo más. La sección encontrada es idéntica al texto bíblico que usamos hoy, otro testimonio en favor de la continuidad de la tradición judía. Mucho se aprendió de este y de los otros rollos descubiertos en Masada a medida que progresaban las excavaciones. Y los exámenes aun no han concluido. Yadín en su libro se limita por eso a darnos una visión' general y a indicar su posible significado El libro está dedicado “al voluntario”. Sin ellos, que durante los once meses de las dos temporadas trabajaban en Masada, las excavaciones se habrían demorado por lo menos unas veinticinco temporadas en completarse, aún contando como se contó con la ayuda entusiasta del ejército de Israel. Si bien Masada tiene un significado muy especial dentro del judaismo, Yadín, un hom bre con amplitud de miras lo abrió al mundo. La resonancia fue extraordinaria, y la idea de ir a excavar en Masada cogió la imaginación de mucha gente en el mundo entero. De 30 países vinieron voluntarios de todas las profesiones y de todas las clases sociales, costeándose sus propios gastos, incluso los ,del viaje. Había entre ellos sicólogos, modelos, asistentes sociales, camarógrafos (que trabajaban con la pala en la mano) sacerdotes, vagabundos, campesinos, actores, due¬ ñas de casa, abogados, domadores de elefantes... y arqueólogos. La inmensa mayoría de estos voluntarios no eran judíos. Ellos no hicieron caso ni al tremendo calor, ni a la escasa comida, ni al trabajo en condiciones precarias... y quedaron cada vez más entusiastas. ¿Qué les indujo en ir a Masada? Curiosidad para conocer el pasado; un ansia de correr aventuras; una oportunidad de dar ien lugar de recibir; un intento de escapar a la lucha cotidiana y una oportunidad de ver la Tierra Santa y de convivir por algunas semanas en una fascinante comunidad internacional. Cada uno de los voluntarios recibió una medalla que lleva grabada la siguiente leyenda: “Masada no volverá a caer”. Para ellos, esa ha sido suficiente recompensa. Cuánto les envidio esta medalla .. (JTA) Los Judíos de Hon^-Kong, Por J. I. Jishbein - Editor “The Jewish Sentinel” - Chicago Hong Kong (JTA).— Al tiempo de nuestra llegada a Hong Kong, se habló mucho en la prensa norteamericana sobre la inauguración del restaurante “Lindy’s East”, el “único restaurante kosher al este de los EE. UU.”, como decía la propaganda. El New York Times comentó eso en su página económica bajo el título de “Pastrami llega a Hong Kong”, pero no dejó de mencionar que “ muchos dueños de restaurantes tanto en Israel como en Europa se sentirán justamente indignados por esta afirmación y que aquellos para los que kosher realmente significa el cumplimiento estricto de las leyes rituales judías, se mostrarían escandalizados ante muchos de los platos ofrecidos”. Eso es una muestra más de lo que todo turista pronto aprende, a saber, que nada es así como a primera vista parece ser. Eso, lógicamente puede aplicarse también a la comunidad judia de Hong Kong. Nos habían contado mucho sobre la vida judía en aquel rincón del globo, de modo que cuando Horace Kadoories, uno de los dos hermanos que capitanean la comunidad nos invitó a participar en un almuerzo en el club judío, nos sentíamos sobremanera excitados. Sabíamos que el orador principal iba a ser Bernard Cherrick, Vicepresidente Ejecutivo de la Universidad Hebrea, de paso por Hong Kong, en viaje a Australia, quien había mostrado mucho interés en reunirse con los judíos de la ciudad. Sorprendentemente, d e doscientas familias que componen la comunidad, los únicos hombres que asistieron al mentado banquete eran el director, el yerno del señor Kadoories y el Rabino. Había unas cuantas docenas de señoras afiliadas a la asociación de mujeres judías y no faltaban tampoco representantes de la Embajada de Israel, pero eso era todo. Un colega, corresponsal del “Jewish Chronicle” de Londres, nos contó después, que eso era lo usual. Pronto supimos que de las doscientas familias judías de Hong Kong, sólo cien pertedad es una mezcla extraña de Sefaradim, Ashkenazim, Ortodoxos, Reformistas, Liberales y de un cuantiay. Empero, como es muy redunecen a la comunidad. Sin - cida, es fácil solucionar toembargo, eso la hace la sedos los problemas que puegunda en Asia (fuera de Israel), después de Turquía. La mayoría de los socios de la institución son refugiados de China, junto a algunos pocos ingleses y norteamericanos. Sus dirigentes indiscutidos son los hermanos Kadoories, cuyo padre, Sir Elly Kadoories, un judío (procedente del Iraq, era uno de los promotores financieros y mercantiles de la ciudad a la vez que un judío consciente y activo. Los hijos han seguido la huella de su padre, contribuyendo a la sinagoga y a toda clase de obras caritativas. En 1963, les fue otorgado el premio Magsaysay por sus esfuerzos en el desarrollo agrícola de la colonia. Lawrence Kadoories, el jefe de la comunidad, ex miembro del consejo legislativo de la colonia, controla numerosas empresas que van desde hoteles hasta una compañía de electricidad. Es director del Banco de Hong Kong y Shanghai, cuyas ramificaciones internacionales incluyen al Banco Británico para el Medio Oriente y tiene, como es natural, fuertes vínculos con numerosas firmas del exterior. El edificio comunitario está situado en una propiedad espaciosa que domina pl puerto y cuyo valor hoy en día es enorme. El club judío, adyacente a la Sinagoga es extraordinariamente lujoso y por eso es muy solicitado por entidades deportivas y sociales que desean realizar en él sus reuniones y fiestas. Posee uno de los pocos jardines en lo que de otra manera no puede llamarse más que una jungla de cemento. Todos los miembros del club deben ser a la vez socios de la Sinagoga, para así asegurar su cooperación al pago de los gastos de esta. En lo religioso, la comunidan presentarse mediante soluciones de transacción. Los servicios del viernes y del sábado son casi itotalmente en hebreo y conducidos por un rabino, uno de los tantos que han desfilado por la comunidad la que, sin embargo, también ha pasado por épocas en que no había rabino para servirla. El rabino actual es un judío marroquí. El nos llevó a visitar la sinagoga que es casi una copia, si bien más peque¬ ña— de la sinagoga judeoportuguesa de Nueva York. Su piso es de mármol, la bima está en el centro y, por supuesto, las mujeres se sientan en una galería en el segundo piso. En el arca sagrada hay rollos muy antiguos, tesoros inapreciables, adornados con diseños persas e hindúes que ilustran escenas bíblicas. Hay aproximadamente 35 niños que asisten regularmente a clases de religión los días domingos y además una o dos veces por semana. El año pasado cuatro de ellos .hicieron su Bar Mitzva. El problema de los matrimonios mixtos prácticamente no existe, pues la mayoría de los cuatro millones de habitantes de Hong Kong son chinos que en lo social viven totalmente separados de los judíos. Asimismo, el antisemitismo es algo que se desconoce. Además de una asociación benéfica, la comunidad mantiene su propio cementerio. Participa una vez al año también en el United Jewish Appeal. A pesar de su espléndida situación presente, el futuro se presenta sombrío, pues si bien los Kadoories hacen y seguirán haciendo toda clase de esfuerzos para mantener la comunidad, su vitalidad está disminuyendo visiblemente y es de temer que sea sólo cuestión de tiempo que ella desaparezca para siempre.

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