Mannheim
Compact Memory

Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1966-11-01 · 11 (Noviembre, 1966) · p. Seite 21

Scan of the page
Image: UB Frankfurt, Visual Library (IIIF)
Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVIII (1966)
Issue
11 (Noviembre, 1966)
Date
1966-11-01
Page
Seite 21 (sequence 21)
Language
German
Belongs to
journal issue
OCR quality
73% known words query
IRI
…/8553624-8559645-9195047--5001-8559926
Visual Library
page viewer of the UB Frankfurt

No entity mentions on this page.

OCR text

NOVIEMBRE 1966 BOLETIN INFORMATIVO 21 EL AÑO 1966 Si bien aún le restan una buena cantidad de días al año calendario 1966, la temporada artística prácticamente ya ha tocado a su fin y, en lo que resta del año, difícilmente se producirá algún acontecimiento sobresaliente que haga variar la apreciación general que de ella ya podemos formarnos. Si pasamos revista a los meses pasados, nos daremos cuenta que la competencia y las rivalidades entre oriente y occidente han rebalsado el terreno político-económico propiamente tal, para entrar al campo artístico, donde este año tuvo lugar una Vigorosa competencia entre ambos bandos, la que para nosotros no ha dejado de tener sus ventajas. Ella nos ha permitido gozar de espectáculos y de conocer conjuntos y artistas de cartel internacional, que de otra manera difícilmente se habrían aventurado a venir a nuestros países, tan escasos de “moneda dura”. Ño quisiéramos seguir profundizando este aspecto de la temporada que acaba de finalizar, ni nos atrevemos a reconocer la palma de la victoria a uno u otro bando. Lo único que si quisiéramos hacer, es formular votos para que las rivalidades entre los diversos bloques se desplazasen definitivamente al terreno del arte y que continúe por mucho tiempo esta competencia en presentarnos lo más selecto de la vida artística y cultural de los diversos países. El acontecimiento cumbre del año que ahora toca a su fin, fue, a juicio del cronista, la presentación de la Orquesta Bach de Leipzig, la que, en dos memorables conciertos nos llevó a vivir la música del chantre de Santo Tomás, como jamás lo habríamos creído posible. Sigue en importancia la visita de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, dirigida por Eugene Ormandy y por Stanislaw Skrowaczewsky, ambos maestros conocidos de nuestro público ya que en años anteriores habían dirigido nuestra Orquesta Sinfónica de Chile, y los programas ofrecidos en Santiago por la Orquesta de la Radio de Tokio, conjunto de extraordinaria categoría. En este contexto quisiéramos mencionar también la óptima actuación del señor Péter Damm, corno-solista de la Orquesta Gewandhaus de Leipzig, quien ofreció un curso sobre temas de su especialidad en el Conservatorio Nacional de Música y actuó como solista, tanto junto a la Sinfónica de Chile como en un recital de música de Cámara. Habría que recordar por otra parte a los dos directores invitados de la Orquesta Sinfónica de Chile, maestros Henryk Czyz (Polonia), quien obtuvo frente a la orquesta triunfos comparables con los que en su época lograron directores de la talla de un Igor Markewich y de un Hermann Scherchen, y el joven director belga, André Vandernoot, ya conocido de nosotros, a quien le cupo cumplir una actuación destacada frente al conjunto del I. E. M. Digno de recordar sobre todo su labor interpretativa en un Festival Beethoven, presentado fuera del abono oficial y su versión de la Sinfonía de los Salmos de Strawinskij. Frente a la Filarmónica Municipal actuaron varios maestros invitados de calidad, tales como Jacques Singer. Ohoo Hoey y Julio Malaval, además de numerosos directores chilenos, entre los que destacamos a su titular, dos Agustín Cullell y a Juan Pa blo Izquierdo (quienes también dirigieron a la Orquesta Sinfónica) y que dejaron muy en alto el prestigio de la nueva generación chilena de directores de orquesta. Si añadimos a ello el nombre de Víctor Tevah, director titular de nuestra Sinfónica a la que dirigió en cuatro conciertos, podemos exhibir con orgullo una temporada sinfónica de alto valor. Entre los solistas que nos visitaron habría que nombrar primeramente a Malcolm Troupp, extraordinario pianista canadiense, cuya versión del concierto N.o III para piano y orquesta de Prokofief difícilmente será olvidada por los que tuvimos ocasión de escucharla. Añadimos a ello Bernard Michelin (Cello), Abbey Simón, el dúo Kontarsky, Christine Wialewska, Salvatore Accardo, Dieter Zechlin, amén de varios distinguidos solistas santiaguinos y la actuación de los diversos conjuntos corales que participaban, tanto en las temporadas sinfónicas como en las de cámara y en la “jornadas corales” organizadas por el Coro Filarmónico Municipal, se completará cada vez más el cuadro de una temporada brillante. Tampoco quisiéramos olvidar aquí al distinguido musicólogo y flautista, Prof. Ferdinand Konrad, quien nos visitara en misión del Goethe-Institut y cuyas actuaciones con la Orquesta de Cámara de la Universidad Católica merecieron el aplauso unánime del público y de la crítica. Fueron varios los conjuntos de cámara que nos visitaron. Destacamos entre ellos a la Orquesta de Versalles y a la Orquesta de Cámara de Hamburgo, que actuaron con singular éxito en el Teatro Municipal y en el Instituto Chileno-Alemán de C u 11 ura respectivamente. Otro acierto de este Instituto fue la visita de un grupo de música de cámara de Munich, que estrenó aquí el Pierrot Lunaire de Schoenberg, complementando el programa con los Contrastes de Bela Bartok y una obra de un compositor alemán contemporáneo. Italia por su parte se hizo presen- ANOS LTDA. FABRICA DE MUEBLES-INSTALACIONES LOCAL SU HOGAR OFICINA COMERCIAL AV GENERAL VELASQUEZ 1280 -FONOS 95872 98575 te con un cuarteto que se presentó con buen éxito en la Biblioteca Nacional. El afán de superación y de perfeccionamiento que este año se sintió por doquier, lo hemos notado también en el ballet, sobre todo en el BMAM (Ballet Municipal de Arte Moderno), que, bajo la acertada dirección de Charles Dickson, parece por fin haber encontrado su camino definitivo. El BMAM estrenó este año, entre otras obras, “La Filie mal gardée” con coreografía de Dickson y aquella prueba de fuego del ballet romántico que es “Giselle” remontada también por el director del conjunto. Podemos anotar con orgullo, qué nuestro ballet municipal, dentro de las limitaciones obvias y naturales que le afectan ,salió airoso de esta difícil prueba. El Ballet Nacional del IEM por su parte, ha encontrado un nuevo timonel, superando —al parecer— la crisis que lo tenía postrado durante muchos años, para estar exacto, desde antes de su gira a los EE. UU. Confiamos que el estreno del “Pájaro de Fuego” a efectuarse pronto, confirmará lo antedicho. En el orden de la danza también fue una visita extranjera la que nos deparó el acontecimiento del año. Nos referimos a las presentaciones del Ballet de Leningrado, que si bien no contó con solistas de la talla de los que actuaron en aquella inolvidable visita que nos hiciera el Ballet Stanislavsky de Moscú, ofreció espectáculos cautivantes de una belleza y de una perfección estética difíciles de igualar. Incluso la ópera, que ya creíamos definitivam ente desaparecida de nuestros escenarios, tuvo su “come — back” en forma brillante, con versiones dignas y bien preparadas de Tosca, La Traviata y El Barbero de Sevilla, interpretadas en sus roles principales por cantantes de categoría internacional. Al escribir estas líneas aún faltan algunas representaciones de la actual temporada de ópera que sin duda alcanzarán el mismo nivel satisfactorio que los que acabamos de mencionar. Esta primera temporada lírica desde hace mucho tiempo, que confiamos sea continuada y perfeccionada en los años por venir, ha demostrado sin lugar a dudas que en Chile hay público para los espectáculo operáticos, siempre que esos sean presentados dignamente. Desgraciadamente!, no todo puede ser bueno y muchas veces lo positivo tiene su contrapartida. Así ha sucedido también en 1966 y lo que nos ha alegrado en nuestra vida musical, danzística y operática se ha visto opacada por lo que pasó en el teatro. No es que las versiones que nos hayan presentado las diferentes compañías no hayan sido cuidadosamente preparadas, ensayadas y bien presenta das. En este sentido hemos llegado a un nivel medio absolutamente aceptable, si bien ya no se producen aquellas presentaciones electrizantes que estaban a 1? orden del día cuando nuestros actuales funcionarios teatrales aún eran jóvenes que luchaban por crearse un porvenir artístico. Y eso tampoco lograron darnos las pocas visitas extranjeras que eran de calidad más bien mediocre. La falta principal reside ,a nuestro parecer, en la selección de obras. Las presentaciones de los “conjuntos de arte”, excluyendo al mal llamado teatro de entretenimiento (Después de todo, en último término toda obra, entre otras cosas debe entretener), se caracterizan mayormente por una búsqueda forzada y un intelectualismo artificial. La tendencia prevaleciente es estrenar así llamadas “obras de vanguardia”, tendencia en si laudable, si se viera equilibrada por una dosis equivalente de obras clásicas o modernas al alcance del común de los mortales. Es interesante hacer notar de paso, que a veces estas mismas piezas que tanto éxito obtienen entre nosotros han fracasado en sus países de origen y en los grandes centros culturales del mundo, lo que puede significar o que nuestro público sea excepcionalmente sensitivo o que este incluye a un sector apreciable de snobs que aplauden a todo lo nuevo (o aparentemente nuevo) por el mero hecho de serlo. Desgraciadamente, la única alternativa a eso son obras “sociales” o “regionales”, cuyo mérito mayor —por lo menos en muchos casos— estriba en que corresponden a determinada ideología política, respectivamente que sus autores sean ciudadanos de países de nuestro continente. Lamentablemente, lo que vale para las obras “de avanzada”, también vale para estas otras. No por ser políticamente afines a sus intérpretes ni por ser sus autores latinoamericanos, ellos son necesariamente obras que merecen ser estrenadas. Tenemos una vida teatral muy joven y está al alcance de nuestras manos toda la literatura dramática universal de todos los tiempos, aún prácticamente desconocida para nuestro público que en su inmensa mayoría ni siquiera ha visto las piezas más representativas del Siglo de Oro. , Creemos que aquellos conjuntos que proclaman su deseo de hacer obra de extensión artística, deberían comenzar con dar a conocer a aquellas y crear así un público conciente de su herencia cultural y que posea los elementos de jui. ció necesarias para juzgar las obras contemporáneas. Ojalá que el año próximo este anhelo se convierta en realidad, en bien de nuestra cultura teatral ¡y a fin de procurar el equilibrio entre nuestra vida musical y la teatral. Después de haber escrito estas líneas llegó la noticia del estreno del “Gran Teatro del Mundo” de Calderón por el Ituch. Enhorabuena. H. E.

Text as recognised by OCR (ABBYY FineReader), without corrections. Entity mentions: TagMe (2021); their positions were matched to this text again.