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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1966-06-01 · 6 (Junio, 1966) · p. Seite 17

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVIII (1966)
Issue
6 (Junio, 1966)
Date
1966-06-01
Page
Seite 17 (sequence 17)
Language
German
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JUNIO 1966 BOLETIN INFORMATIVO 17 ASI NOS VEN COMUNIDADES SUDAMERICANAS EN LUCHA POR SU EXISTENCIA Por Phil Baum (Nueva York) El autor, director de la comisión de asuntos internacionales del Congreso Judio Americano, formó parte de una misión de estudio y acercamiento que recorrió recientemente varios países del continente americano. La Redacción En los últimos dos a tres lustros la judeidad sudamericana ha estado despertando cada vez más el interés de los judíos del mundo entero. Representa una fracción ínfima de los pueblo que la rodea, alrededor dt ochocientas mil almas entre unos 155 millones, pero considerada en su totalidad, esa fracción constituye la cuarta o la quinta comunidad judía del mundo r:or el número de sus componentes. Su importancia singular no estriba solamente en sus números; deriva más' aún del hecho de que, en varias formas, la judeidad sudamericana es un paradigma de la vida judía contempora nea en los países más peque¬ ños de la Diáspora. Así, los judíos sudamericanos viven en medio de nacionalismos ascendentes que amenazan con borrar toda la personalidad de los grupos minoritarios; radican en países que se abocan a enormes transformaciones sociales y políticas, precipitadas por contrastes' cada vez más grandes y por fin insostenibles entre los acaudalados y los indigentes; muchos de ellos, son ricos y en su prosperidad se ve dramáticamente cómo se transmuta la situación de quienes pertenecieran a la clase de los menesterosos en gentes que, a costa de duro trabajo, y todavía algo sorprendidos, han llegado a ser pudientes; y por último, son relativamente inmigrantes nuevos, muchos de los cuales llegaron a tierras sudamericanas a raíz del advenimiento de Hitler, y ahora afrontan la tarea de transmitir a las nuevas generaciones, indolentes e indiferentes, en formas nuevas y más atractivas, los ideales y tradiciones que trajeron con ellos. El creciente interés para Sud América no ha originado automáticamente su mejor comprensión. La información existente ha sido a menudo fragmentaria y confusa. La necesidad de mejor enlace ha inducido al Congreso Judío Americano a aceptar la reciente invitación de las instituciones afiliadas al Congreso Judío Mundial en la región para ir a cerciorarse por sus propios medios. Ein noviembre de 1965 una delegación de,21 irigentes máximos del C. J. A., encabezados por su director ejecutivo Sr. Will Maslow, inició, pues, un recorrí, do de 3 semanas por Venezuela, Brasil, Argentina, Chile y Perú. El Uruguay estaba incluido en el itinerario, pero una huelga en sus aeropuertos impidió la visita. En las conversaciones sostenidas se manifestaron muchas de las impresiones falsas que se tenían sobre los judíos sudamericanos. Así, los peligros del antisemitismo inminente fueron-., mal entendidos y a menudo exagerados. Cierto, “Tacuara ’ y “Guardia Restauradora Nacionalista” en la Argentina, así como grupos análogos, continúan con su agitación antijudía pero la situación social es ahora dramáticamente distinta a la que reinaba en 1962, cuando esos grupos podían operar casi impunemente para crear un estado de terror en lascalles bonaerenses. A partir de entonces, esos organismos para militares fueros proscritos en Argentina; en Venezuela y otros países los líderes germanos de grupos antijudíos fueron desterrados, y además, se iniciaron investigaciones legales sobre sus actividades. El agitador, árabe Hus'séin Triki partió de Sud América y la Liga Arabe cesó en parte su campaña de difamación contra los judíos, con el resultado de que, en algunos países, los judíos y árabes locales pudieron reanudar sys relaciones cordiales de antes. En el ínterin, se produjo también el Concilio Vaticano. Aunque todavía es muy prematuro apreciar los resultados del Concilio en Sud América, parece casi seguro que ha animado a algunos miembros más jóvenes y liberales del clero de la región, dispuestos ya a poner fin a las doctrinas y actitudes estrechas de ciertos integrantes de la jerarquía anticuada. r>a fe de ello la reciente rebelión de los' sacerdotes jóvenes contra su obispo en la ciudad de Mendoza, Argentina, en protesta contra su renuencia a noner en práctica los principios del Concilio. Hay que reconocer que en Sud América la Iglesia no es más monolítica que en otra parte del mundo.’ Las relaciones católico-judías, aunque no son hostiles, varían según ios países, de “muy buenas” en Chile a “correctas” en la Argentina, y del Cardenal Silva Henríquez, quien pronunció recientemente una calurosa alocución en la sinagoga de Santiago, hasta el presbítero Meinvielle, , quien sigue siendo un neofascista empedernido y el mentor espiritual de “Tacuara”. Merecen máximo crédito por la mejoría de la situación de los judíos sudamericanos sus’ instituciones comunitarias tan excepcionalmente eficaces que supieron desarrollar. Casi en toda la América del sur la vida judía es cohesiva, centralmente organizada y eficientemente dirigida. El alto nivel de su coordinación les ha impregnado dignidad y respeto a sí mismos y ha facilitado la autodefensa de sus comunidades'. Gracias a su buena organización comunal han brotado una serie impresionante de instituciones judías, desde los complicados centros comunitarios y clubes sociales hasta los asilos de ancianos y escuelas, sobre todo escuelas. Mucho podría aprender la judeidad , estadounidense de los judíos sudamericanos en cuanto al sostenimiento o la implantación de sistemas escolares de altura. El aspecto de los 'hermosos ni¬ ños felices en las llamadas escuelas “integrales'” o diurnas, en ciudades como Caracas y Lima, inspira invariablemente: confianza en la vitalidad de esas comunidades. Esos grupos de niños llenos de ánimo y frescura son un éxito indudable, mas no así los datos, estadísticos: en las comunidades más peque¬ ñas como Venezuela y Perú, alrededor de un 80 a 85 por ciento de la población escolar judía estudia en sus planteles propios, lo cual representa un porcentaje mayor que en cualquier parte de los Estados Unidos y Europa, pero en los centros más compactos, como los de Brasil y Argentina, la fracción es mucho menor; no llega más que a un 20 o 25 por ciento de la población escolar. Más importante aún que los números insensibles es el efecto neto y resultado final cié toda esa construcción y expansión, hasta de las' escuelas, en que las comunidades locales cifran tantas esperanzas: hay bastantes razones para temer que, a des. pecho del florecimiento actual de la vida comunal, el apego de las nuevas generaciones sea dudoso. Ello quizás se deba, parcialmente, a la falta de un estilo auténticamente propio, que sea adaptable a las necesidades y requerimientos locales de la vida judía. Un rabino dijo en Río de Janeiro a la misión del Congreso Judío Americano: “Todo cuanto se ha alcanzado en Sud América lo hizo la generación emigrada de Europa, y todavía estamos tratando de imitar al “violinista de la azotea...” Lo que hacemos es el resultado de nuestra herencia europea. Aún falta ver lo que hagan las generaciones venideras...” De ello da fe el papel del partido sionista: A pesar de que la emigración a Israel, salvo en tiempo de crisis, ha disminuido notablemente, la situación del judío en la comunidad todavía se determina por su filiación partidista. Un rasgo remarcable del judío sudamericano es, para el norteamericano, el carácter hondamente secular de su gesta comunal. No sólo es secular la educación judia, sino hasta es raro el caso en que los rabinos locales hacen acto de presencia en un acto público de la comunidad, conde en los EUA, sería natural su participación activa y hasta su dirección Otro rasgo que distingue en forma tajante a los judíos sudamericanos de los norteamericanos es su falta de participación en los asuntos generales de la sociedad. Solo en lugares aislados, como Sueños Aires, ios judíos se sienten animados para adoptar posiciones públicas aún sobre asuntos neta y apremiantemente judíos, como sobre la situación de sus hermanos en la URSS. vida sinagogal en su presente aspecto, ni las preocupaciones filantrópicas de la comunidad han sido al parecer, suficiente aliciente para atraer a la juventud. En días de creciente opulencia y disminución de antisemitismo la judeidad sudamericana tendrá que enfrentarse al reto de relacionar la esencia del judaismo con los intereses de la vida actual. Lo anterior tal vez sea inevitable. Pero sea la que fuere la razón, el estado de despego de intereses genuinamente religiosos, por un lado, y de falta de interés directo en cuestiones sociales, por el otro, han causado el alejamiento de decenas de miles de jóvenes judíos de sus propias comunidades. Toda una nueva generación va esfumándose por sentirse marginal y carente de importancia. Ello se nota en las masas de los estudiantes universitarios judíos que han entrado a militar en las filas de agrupaciones de izquierda. Ni el sionismo, ni la El peligro paia la conservación y el crecimiento de las comunidades' judias en la América del Sur proviene de la inestabilidad de las sociedades en cuyo seno se encuentran, y además, de no haber podido adaprar el judaismo a las exigencias intelectuales y sociales de la juventud. Tale* son también los problemas que encaran otras' comunidades. Las de Chicago y Londres se abocan a iguales problemas pero en muy pocos lugares depende de su'solución, en forma tan vital, la existencia misma de la comunidad (De “World J ewry” por OJI). Carta dei H. Senador Dr. Salvador Allende a Personeros del Comité Representativo Distinguidos amigos: Me dirijo a Uds., para ratificar, a través de esta comunicación, cuanto les expresara acerca de los acuerdos de la Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Africa, Asia y América Latina. Reitero lo que quedó establecido en el debate del H. Senado e igualmente en el Teatro Caupolicán, según lo expuesto por el Diputado don Jorge Montes y mediante la televisión en el Canal 9 de la Universidad de Chile, en un programa en que intervine. La Delegación que me correspondió presidir, y que concurrió a la Conferencia en representación de las fuerzas populares chilenas, a través de su personero, e.l diputado señor Montes expresó sus puntos de vista adversos a la resolución excluyente de Israel y como era natural y en consecuencia con tal actitud, la votó en contra. No me cupo participar en forma personal en esta materia, porque, como Presidente de la Delegación, no integraba Comisiones y también, porque, según el Reglamento preestablecido, los acuerdos de este tipo, una vez sancionados por .los dos tercios, no pasaban a la consideración de la asamblea en pleno. El movimiento popular chileno se ha singu lanzado —en su prolongada trayectoria— por carecer de prejuicios y por su generosa comprensión de los problemas que entroncan con la condición del hombre y sus derechos inalienables y, por jo tanto, ha brindado reiteradas pruebas de solidaridad con el Estado de Israel y el pueblo judío. Lo anterior no obsta para que en diversas oportunidades hayamos discrepado del gobierno israelí. Aprovecho la ocasión para reiterar a Uds. las seguridades de mi mejor amistad. Fdo. Dr. Salvador Allende G.

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