Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVII (1965)
- Issue
- 3 (Marzo, 1965)
- Date
- 1965-03-01
- Page
- Seite 15 (sequence 15)
- Language
- German
- Belongs to
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15 MARZO 1965 BOLETIN INFORM ATI V O QUE LEEN LOS NIÑOS DE ISRAEL por MIRIAM ARAD Hay dos clases de libros que atraen a los niños: los que están momentáneamente de moda, y los que nunca han dejado de estarlo. Esta segunda categoría comprende principalmente los “clásicos”: Alicia en el País de las Maravillas y Huckleberry Finn, Pinocho y Bambi, Robinson Crusoe, Gulliver y Jas obras de Julio Verne. Esta lista de clásicos mundiales destaca de paso el hecho de que difícilmente contamos con algún “clásico judío”, con la posible excepción de las obras de Sholem Aleijem. En lo que a la moda se refiere, existe toda una serie de “best-seliers”. El primer lugar en este “desfile de éxitos” lo ocupa una larga lista de obras de una misma autora, Tamar Bornstein-Lazar, creadora de las sagas de ‘Kofiko” y “Chipopo". Kofiko, cuya sola mención provoca la aparición de una sonrisa de deleite en labios de los ni¬ ños y un frunce de desaprobación en cejas de los mayores, es un monito relativamente inofensivo aunque insolente. Sabe hablar, viste ropas, vive en una casa y generalmente se comporta como un niño común de ocho o nueve años, o por lo menos tal como un chico común de esa edad se comportaría si se atreviese, Kofiko es descarado hasta el punto de ser rudo con los adultos, se expresa literalmente en una jerga infantil muy poco reputable, y hace objeto de sus bromas a todos, pero preferentemente a los mayores. ALMAS HERMANAS Cada nuevo episodio de Kofiko o de su hermano espiritual Chipopo contiene una .serie de alegres travesuras y aventuras jocosas cuyo nivel humorístico es apreciado por niños de entre ocho y diez años de edad. En cierta forma “Kofiko” constituye un tipo de ' literatura -escapista” para nuestros niños, ya que a más de ser divertido es un héroe con el cual ellos pueden fácilmente identificarse en sus sueños infantiles más maliciosos y traviesos. Sin embargo, con su característica falta de respeto hacia los mayores, está muy lejos de adaptarse a nuestro concepto de lo que deben ser valores educativos. El segundo tipo de éxito de librería lo constituye una gran variedad de cuentos de aventuras y de detectives. Las series favoritas son “Jasamba” de Igal Mosensohn y “Los jóvenes detectives” (Habalishim Hatzeirim) de Avner Carmeli, cuyo éxito se ■debe tanto a su escenario local como al hecho de que sus personajes son niños. También Tarzán y los libros de Karl May son leídos con deleite. Mientras Kofiko es preferido principalmente por lectores cuya edad oscila entre los ocho y los diez años de edad, y sólo ocasionalmente se rinden a su .tentación lectores de once a doce años, las historias de aventuras son leídas en primer lugar por niños de nueve a trece años. Como todas las modas y novedades, también la manía por ciertos libros no constituye más que un fenómeno pasajero. En contraste con los numerosos entusiastas de Kofiko y Cía., encontré un número considerable de lectores que declararon estar hartos de ese tipo de obras. “Son todos iguales” —manifiestan—. La Sra. Rajel Cohén, bibliotecaria en jefe de la Biblioteca Municipal de Jerusalén, con la cual traté el tema de los hábitos de lectura de los niños, no se demostró preocupada por ello. En relación con esto nos contó acerca de un pequeño que expresó con notable discernimiento su indignación por la injusta costumbre de cierto escritor, de finalizar sus excitantes historias detectivescas con la frase: “Y si queréis saber aué sucedió, no tenéis más que leer el próximo libro de la serie...”. —0O0— i Los niños israelíes, que probablemente están más familiarizados con la Biblia que niños en cualquier otro lugar del mundo, demuestran una marcada preferencia por los cuentos bíblicos, y son varios los autores que responden a esta inclinación. Para niños de 7-8 años de edad es adecuado el libro “Olam Hatanaj Laieled” (El mundo de la Biblia para el niño), de Shraga Gafni, que dramatizan la vida de héroes bíblicos, tales como Sansón, la hija de Jefté, el joven David, etc. Autores como Ari- Cohen y Uriel Sapporta po»- tenecen también a esta categoría. La mayor parte de lo expuesto más arriba se refiere a los niños entre 8 y 13 años de edad, pero la situación es diferente en lo que respecta a niños mayores o menores que los del grupo mencionado. Los hábitos de lectura de los niños menores de 8 años son, por lo general, buenos, o —como diría el Sr. Even-Shoshan— probablemente no se han estropeado aún. Primeramente, los pequeños leen poesías, lo cual no hacen sino escogidos y contados de entre los niños mayores. Una de las causas más importantes de este fenómeno parece ser puramente técnica: los poemas son cortos, fáciles de leer y con puntuación vocal en la totalidad de los casos. Otro factor importante consiste en el hecho de que la mayor parte de la poesía para ni¬ ños que se escribe en el país está dedicada precisamente a los más pequeños de entre ellos. Los autores favoritos en este género son Fania Bergstein, Anda Amir y* Miriam Yalán-Steteelis. Fania, como afectuosamente se la conoce, fue una poetisa del kibuts que supo infundir mágicamente en los hechos banales de la vida del campo una cualidad imaginativa que atrae especialmente a los niños, debido a la transformación del simple realismo en excelsa fantasía. Un tanto más sofisticados y probablemente también más “difíciles” son Lea Goldberg y Natán Alterman, ambos eminentes poetas por derecho propio, que necesitan probablemente un público lector más sensible o un poco mayor de edad. —ouo— La prosa leída por los más pequeños incluye obras mundialmente conocidas, tales como Heidi y Bambi, los amenos libros de Astrid Lindgren y de Janá Rivkin-Brick sobre niños de todo el mundo, la versión hebrea de los “Libros de Oro”, americanos, de los “Albumes Rosados” franceses, y otros. Uña distinción 'aparentemente sorprendente debe hacerse entre los niños de 6-8 años de edad y sus hermanos y hermanas mayores: estos últimos no gustan de los cuentos cortos. Dicha característica es común a muchos adultos y puede explicarse por el hecho de que es más fácil identificarse con un único personaje durante un determinado lapso de tiempo, que hacerlo con un mayor número de personajes cuyo período de vida es limitado y que se cambian constantemente cada pocas páginas. Es ésta precisamente la causa por la cual los niños más pequeños, cuyo “margen respiratorio” es más corto y quienes leen menos por vez, gozan más del cuento corto. Por otro lado, la diferencia en las preferencias literarias entre niños y niñas parece ser menor —por lo menos hasta la edad de once años a doce años—. Si tal divergencia existe, se debe mayormente a que los niños leen porque quieren reír, mientras que las niñas leen porque quieren llorar. Esto en realidad significa que los niños prefieren emociones y chistes, y las niñas de edad similar gustan de las historias “tristes”, comenzando ya a delinearse en ellas el gusto por “intereses amorosos”. Asimismo, los varones están naturalmente más interesados en los numerosos libros de “ciencia popular”, especialmente si sienten afición por la construcción de modelos de aviones, equipos de radio y otros artefactos eléctricos, o por diversos experimentos en el campo de la química y de la física. PROBLEMA ESPECIAL Los niños de los grados superiores de la escuela primaria, o sea los adolescentes de 13-14 años de edad, constituyen un problema aparte, al que la Sra. Cohen ha dedicado mucho de su tiempo y pensamiento. También en literatura, tal como en muchos otros campos, los adolescentes son demasiado crecidos para la literatura infantil y demasiados jóvenes aún para el mundo de los mayores y sus libros. Además, se hallan en una edad en la que domina la timidez, se turban fácilmente y son remisos a solicitar ayuda, aunque la necesiten con desesperación. La Sra. Cohen está tratando de resolver este problema facilitando a los adolescentes acceso libre a la biblioteca para adultos, donde los libros que son apropiados o de interés para los jóvenes tienen una discreta marca en la parte exterior de la cubierta. De esta manera se les evita el desagradable trance de tener que pedir ayuda o consejo al encargado de la biblioteca. Un problema específico de los jóvenes de esta edad es la escasez de literatura en hebreo apropiada para ellos. Existe un considerable vacío entre las lecturas para niños y la literatura para adultos, que no es llenado, tal como sucede en otros idiomas, por libros específicos para adolescentes. Su ambiente escolar y hogareño, su vida social, sus relaciones con los padres y con otros adultos, sus primeros amoríos, sus primeras tentativas de confrontación con los principales problemas de la vida y la muerte —ninguno de estos temas se reflejan en la literatura que se halla a disposición de dichos jóvenes. Tanto la Sra. Cohén como el Sr. Even-Shoshan están de acuerdo en que los niños prestan poca atención o ninguna atención al estilo, a imperfecciones del lenguaje, al nombre del autor (a excepción de los “éxitos”), a la falta de consistencia o de lógica de la trama, sin demostrar asimismo ningún interés por el nombre del editor, ano de publicación y otros datos de este tipo. En cambio, prestan considerable atención al aspecto exterior del libro; esto incluye tipo de letra —que debe ser clara y no muy pequeña—, espacio, impresión y calidad del papel, aunque ninguno de estos factores es consciente ni está bien definido. Al hojear un libro, la atención de los niños, como sucede con la mayoría de los adultos, es retenida principalmente por las ilustraciones, cuya calidad constituye un factor de influencia importantísimo en los niños al disponer éstos a elegir un libro. Otro factor lo constituye el título del libro: Los niños ceden fácilmente ante títulos tales como “Las aventuras de... ” o “el valiente...”. Finalmente, la recomendación de un amigo es también un factor de importancia y peso. IDENTIFICACION En la medida en que los niños son capaces de expresarse, y en que ellos son capaces de definir sus preferencias y aversiones, se llega a conclusión de que su principal consideración es la posibilidad de poder o no identificarse con el héroe del libro. Los niños, por ejemplo, se resienten si la suerte del héroe es sumamente trágica. Otro obstáculo para la identificación es la personificación de animales u objetos inanimados, salvo cuando este tipo de narración constituye la obra de un escritor imaginativo y sumamente talentoso. La mayoría de los niños tiene poca paciencia para los pasajes descriptivos, especialmente si estos son demasiado detallistas. En resumen, yo diría que es tan difícil responder a la pregunta: ¿“Qué leen los ni¬ ños”?, como * contestar a ¿“Qué leen los adultos”? El niño promedio, tal como el adulto promedio, lee libros para pasar el rato. Algunos leen a fin de aumentar su saber, mientras que los ni¬ ños más sensibles e inteligentes, al igual que los adultos más sensibles e inteligentes, hallan a la larga la senda hacia lo mejor y más pondérable que les ofrece la literatura. (“Israel y América Latina”) ISRAEL COOPERA CON CUARENTA PAISES Jerusalén, (ERESNEWS).— Israel coopera en el desarrollo de diversas ramas de »a agricultura con 40 países en vías de desarrollo. Aproximadamente 130 expertos israelíes se dedican a la labor agrícola. Israel coopera asimismo con unos 80 países, según declaró el señor Hayim Gvati, Ministro de Agricultura de Israel, en una reunión que sostuvo con representantes de los Ministerios israelíes relacionados con la cooperación agrícola en el exterior. Ultimamente el Ministerio de Agricultura de Israel ha establecido una serie de comisiones especializadas a fin de que se hagan cargo de problemas agrícolas que se presentan en diferentes paíes. Un centro especial de información se dedica a recoger la información agrícola de los expertos israelíes que trabajan en el exterior. CURSO MEDICO PARA PAISES EN VIA DE DESARROLLO Jerusalén, (ERESNEWS).— Un nuevo grupo de estudiantes —el cuarto— ha comenzado sus estudios en el curso médico para estudiantes de países en vías de desarrollo en la Escuela de Medicina de la Universidad Hebrea-Hadassah. El número de los estudiantes es de 19: 3 de Chipre, 2 de la Guayana Británica. 2 de Sierra Leona, 6 de Etiopía y 1 de cada uno de los siguientes países: Uganda. K-m yia, iMalawi, la República Unida de Tanzania, y Zambia. Conjuntamente con los 56 estudiantes que participaron en los tres cursos anteriores, el número total se eleva a 75. Benoeiige per soíorl: Leiterin zur Fuehrung eines Haushaltes mit 3 Kindern (Maedchen im Alter von 3-5-7-Jahren) Vertrauensperson, kultiviert und unabhaengig. Gutes Gehalt, Barrio alto, Comodidades. Presentieren mit Referenzen Agustinas 1022, Of. 407