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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1965-02-01 · 2 (Febrero, 1965) · p. Seite 13

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVII (1965)
Issue
2 (Febrero, 1965)
Date
1965-02-01
Page
Seite 13 (sequence 13)
Language
German
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13 FEBRERO 1985 BOLETIN INFORMATIVO ESE PARECE SER EL CAMINO Por Profesor Dr. Siegfried Samuel Krebs (Jerusalem) El segundo día de Janucá tuvo lugar en Israel un debate entre 150 alumnos de 63 colegios secundarios de Israel y 45 afiliados al movimiento American Young Judea. Hace dos meses que los jóvenes estadounidense habían llegado al país —donde permanecerán un año— y fue esta su primera oportunidad, brindada por el periódico “The Jerusalem Post Júnior’’ y el Centro Cultural Internacional para la Juventud en Jerusalén, de establecer los anhelados vínculos directos con coetáneos suyos en Israel. He aquí los temas del debate que se desarrolló en dos sesiones: En primer lugar, se discutió sobre la posibilidad de tender puentes entre la juventud israelí y la del resto del mundo. Además, ocupó lugar preferente en la discusión el esclarecimiento sobre las relaciones entre la juventud israelí y la de la diasporá. EN BUSCA DE AMISTADES Al comenzar la discusión sobre el primero de los temas propuestos, se oyó decir a una joven israelí; “La juventud desconoce la envidia, el odio y la venganza”; demostrando el mismo modo de pensar y de sentir, varios oradores, tanto israelíes como norteamericanos, destacaron la necesidad de la mutua comprensión en nuestra época, “la de la bomba atómica, que hace temer el fin del mundo”. Sería la joven generación que podría ayudar a que se llegara “al entendimiento y a la verdadera comprensión de los pueblos, sobre todo, porque los jóvenes tienen el poder de crear nuevos ideales o de hacer revivir a aquellos que yacen sepultados en el olvido”. Habría pues que establecer lazos con las juventudes del mundo, claro está, sólo con las que lo desean, puesto que los lazos o vínculos deben ser recíprocos y no todas las juventudes de otros países buscan relacionarse con jóvenes israelíes. “Grupos alemanes deseaban venir. Se les debía haber dado la bienvenida; el mero hecho de que desean conocer nuestra cultura, es prueba que son diferentes de sus padres”, observó una joven israelí. Y se levantaron quienes veían las cosas de otra manera, especialmente de parte de los israelíes. Dijo uno: “Veo con agrado que quedan unos pocos idealistas. Pero sus ideas no son realistas, según se desprende del uso -del término paz mundial. Si Israel quiere protegerse contra los árabes, necesitamos armas y no ayuda espiritual”. Y otros expresaron: “No podemos aprender de la juventud en el extranjero. Hemos hecho un supremo esfuerzo humano. Si comprometemos o reducimos nuestros esfuerzos conforme al tenor de otros, seremos incapaces de proseguir en nuestra lucha”. Los “Young Judeans” replicaron; “Se ha dicho que los vínculos espirituales no valen la mismo que las armas. Pero no se llega a la paz por medio de las armas. Mucho más importante es el mutuo entendimiento de la gente”. Y con respecto al otro punto capital, expresó uno: “Dudo que sea cierto que Israel rebajaría su nivel, si sus juventudes trataran de aprender de otros...” “Aceptando algo de otro país no haría sino enriquecerse al que lo adopta”. Recapitulemos. Amén de otros puntos interesantes, se plantearon en la discusión dos problemas fundamentales: la existencia de ideales o la carencia de ellos, y la asimilación. Sobre los ideales volveremos más adelante con detenimiento. En cuanto a la asimilación, cabe decir que el orador israelí contempló solamente la mal entendida asimilación, la cual acarreó tan trágicas consecuencias, en tanto que el joven norteamericano subrayó el otro aspecto de la asimilación: Hay en efecto dos acciones posibles: o me asimilo a otro al extremo de dejar de ser yo y de llegar a ser otro, o me asimilo algo a mí, haciéndolo semejante a mí y parte integrante de mi personalidad, con lo cual, sin renunciar a nada mío, me enriquezco en mi humana condición personal. Resumiendo lo expresado por los participantes en el diálogo, los representantes de ambos grupos convinieron en ia necesidad de establecer vínculos con las juventudes extranjeras. De parte israelí se afirmó.- “Podemos aprender de otros y viceversa”, mTehtras que el orador norteamericano terminó diciendo: “Israel debe ofrecer ideales de moralidad y de educación, una revaluación moderna de la ética para la juventud de nuestros días”. FRENTE A FRENTE En tono no tan moderado sino agitado, hasta borrascoso, transcurrió la segunda sesión. Y no es de extrañar, puesto que se trataba de las relaciones entre hermanos sinceros, francamente empe¬ ñados en conciliar opiniones y puntos de vista diferentes sobre el fondo común de su condición judaica. Los israelíes entablaron el debate haciendo constar: “Los judíos son judíos en todas partes...” “La júdeidad nó es solamente una religión. ..” “Es necesario tender puentes debido a los diferentes modos de vivir...” “La juventud judía en el extranjero debe venir a conocer Israel. .. ” Pero no tardó en hacerse oir otra voz: “Tendremos que afrontar una crisis que no podrá ser superada sino cuando muchos judíos americanos se hayan radicado en el país, asegurando nuestra superioridad técnica”. Pronto se llegó a uno de los puntos culminantes del diálogo, cuando un joven manifestó lo siguiente: “Me considero un israelí, al que se le podría llamar cananeo”; luego satirizó a los turistas norteamericanos y advirtió: “Somos parte integrante del Medio Oriente. No podemos cambiar de posición. Los que tratan de occidentalizarnos, no harán sino levantinizarnos”. Conceptos como los citados provocaron, naturalmente, la protesta —templada, serena— de los “Young Judeans”. “Admito que los turistas americanos pueden no ser muy imponentes, pero siempre me quedaría corto en la apreciación de su importancia. Ellos trabajan a favor del sionismo y crean las posibilidades de que nosotros vengamos acá. Yo no estaría aquí si no fuera por ellos. ¿•Qué es lo que sabe la juventud israelí de los judíos americanos? “Muy poco”, replicó una joven, y otro agregó: “No me parece que los israelíes hagan el más mínimo esfuerzo para comprender nuestros problemas...” “Dadnos la oportunidad de ayudar, aunque sólo sea desde un punto de vista americano”. Entre los israelíes había quienes se llamaban “cananeos” a secas, quedando muy asombrados al tener que tragarse la respuesta, también de parte israelí, de que no se es posible ser “cananeo” y al mismo tiempo ser judío. Pero fue el colmo de la confusión, cuando un israelí dijo: “Israel es un país más bien de israelíes que de judíos. Herzl tenía razón; Uganda habría servido igual”. Los americanos confesaron de plano que no alcanzaban a comprender la substitución de Israel por Uganda. Ciertamente, había un poderosísimo argumento israelí: “Los cuatro jóvenes que hace poco murieron en la Galilea, estaban defendiendo, además de sus hogares el derecho de los judíos de venir al país...” “Hace veinticinco años que mis padres vinieron acá, mientras los vuestros se marcharon a América. “¿Soy diferente de vosotros?...” “Basta con ser diferentes: 2.000 años de Diáspora son suficientes...” “El único lugar para tender un puente está en Israel mismo...” Pero se oyeron también voces israelíes en el sentido que “no está bien decirnos que no basta ya la jalutziut. Falta cumplirla”. “Los Young Judeans hablaron del sionismo y del pueblo judío.., hermosas palabras, pero casi nada más que palabras”, volvieron a la carga unos isralíes, en tanto que otros salieron en defensa de los americanos: “Debemos afrontar el hecho de que muchos judíos seguirán viviendo en la Diasporá. Esa es la verdadera razón por la cual debemos tender puentes...” “Estáis tratando a los judíos americanos como a hermanastros. Sin embargo, no sabéis nada de América, excepto lo que habéis recogido de películas y de turistas. Ellos saben mucho más que vosotros acerca del sionismo, del judaismo y aún de Israel...” “No tenemos motivos para estar tan orgullosos”. Serenamente concluyó la representante a m e r i cana : "Creo, en verdad, que la juventud israelí y la americana tienen mucho en común. Palabras tales como sionismo y judaismo, que los “cananeos” gustan de despreciar, siguen siendo hermosas, buenas palabras. El idealismo no hiere: no es nada temible. Nos preocupamos mucho por Israel; da pena que las cosas no marchen bien...” POR BUEN CAMINO Lo que hoy nos importa es dar una viva impresión de algo, que sucedió en estos días consagrados a la memoria de los macabeos. El lector interesado, informado y pensativo, podrá hacer sólo un análisis más a fondo. Durante aquel diálogo resonaron los términos asimilación, sionismo, heroísmo, judaismo y otros similares, trayendo a la memoria no sólo pensamientos herzlianos —“r e s u r g irán los macabeos”— sino también los movimientos idealistas, la abnegación de los veteranos, el amora Sión, que dieron por resultado el Estado de Israel. Se comprende que sea “mucho más fácil ser idealista, héroe por unas cuantas horas que durante toda la vida” como se dijo en el transcurso del diálogo. El idealismo como actitud permanente a lo largo de toda una vida no se da con mucha frecuencia. Es, a la inversa, casi imposible mantener toda una generación en tensión continua, en efervescencia ininterrumpida inspirada por ideales. Lo humano es el vaivén, los altibajos. Y no es de extrañar que un esfuerzo colectivo sobrehumano para elevarse a una altura columbrada sólo por un puñado de idealistas, sea seguido de un respeto exigido por la naturaleza humana después de la llegada a la cumbre, para gozar, para disfrutar de lo alcanzado y para poder defenderlo desde una posición ventajosa. En lontananza se divisan entonces los ideales que fueron móvil, impulso, acicate y guía: parecen estar envueltos en una neblina capciosa, medio olvidados juntamente con la fatiga. Pero he aquí que nuevos hombres vienen por el mismo camino, y recogen las antorchas y levantan la llama para alumbrar la voluntad y para iluminarse a sí mismos. No es concordante contemplar ese proceso de identificación con Nueva York (OJI).— Alemania Occidental ha iniciado una investigación activa de las actividades del llamado ‘ Sonderkommando 1005 A& B”, dice un anuncio que el Congreso Judío Mundial acaba de dar a conocer, pidiendo urgentemente que se presenten a declarar todas las personas que saben de susodichas actividades. La mencionada sección de la S. S. tenía el encargo del gobierno del Tercer Reich de borrar todas las huellas de las matanzas en masa llevadas a cabo en la Europa oriental, principalmente contra las comunidades judías de las tierras‘Ocupadas. La sección nazi mencionada utilizaba para ello a esclavos judíos que debían quemar los cadáveres y esparcir las cenizas, etc. Terminada su labor, los criminales nazis los pasaban por las armas, para que ellos, a su vez, no pudieran atestiguar sobre tan horribles crímenes. , Dice el C. J. M. que, en septiembre de 1943, un grupo de esclavos judíos ocupados por el citado “Sonderkommando”, logró escapar de su campo de trabajo en Kiev, y se supone que varios de ellos han sobrevivido y se encuentran en diferentes partes del mundo. Son testigos de valor incalculables para esclarecer la verdad de los crímenes nazis. Puesto que los tribunael verdadero ser judío, ese deseo de definir las diferencias en busca del fondo común, ese llamamiento al reencuentro de los milenarios ideales? “Las armas sin idealismo'no valen mucho”; el “sionismo” debe implantarse como materia de enseñanza en las escuelas de Israel— manifestaron los jóvenes americanos. Exigencia plausible, entusiasmo encomiadle, idealismo vital; tanto que en el Congreso Sionista de Jerusalén las autoridades competentes propondrán la creación de una organización sionista israelí y la introducción de cursos y seminarios sionistas en los colegios de Israel (El presente artículo fue escrito antes de la realización del Congreso: la Red.). En muchísimas oportunidades se ha discutido sobre “lo que nos une”, pero raras veces se han obtenido resultados tangibles. El diálogo sobre “lo que nos separa”, parece facilitar la tarea: cuando se presenten las diferencias desnudas, descarnadas en su verdadera realidad palpable, sale a relucir casi espontáneamente el patrimonio común. Por la actitud y por el proceder nos parece tan fructuosa la acción de los Young Judeans, la cual, además, tiene la rara virtud de demostrar que es el sano idealismo —no la ideología— el que conduce a hechos reales: los jóvenes americanos se olvidaron, al calor del debate, de mencionar que la mitad de sus compañeros que visitaron Israel el año pasado, regresaron para radicarse en el país. Hay que tener en cuenta dos cuestiones decisivas: ¿Dónde tiene lugar el diálogo? y ¿Quién dialoga con quién? les alemanes solicitan la colaboración del Congreso para conseguir pruebas de esos crímenes, el Congreso exhorta a los sobrevivientes que se comuniquen inmediatamente con él: Institute of Jéwish Affairs, 15 E. 84 St., New York 28, N. . o con los representantes locales del Congreso Judío Mundial. El “Sonderkommando 1005, A y B” desarrollaba sus actividades criminales en Kiev, así como Dniepropetrovsk, Berdichev, Krivoi-Rog, Nikolayev, Woskresensk, Woínesensk, Umán, Bielaia-Cerkow y Riga. El Congreso Judío busca asimismo el paradero de Marcel Kessler, hijo de un judío asesinado, en unión de otros 12 correligionarios, por la policía ucraniana en el campo de trabajo de Boiislaw, por orden del nazi Friedrich Hildebrand, inspector del mencionado campo. En relación con este juicio se busca también a los siguientes testigos: Max Haendler, Adolf Stern, Ana Yammer, Rit Schor, Samuel Wolf, Zygmuní; Heder, Jacob Flachenberg, H. Werdinger, Philip Steg, Janet Gimpel, Hermán Scheinfeld, Salomón Brazeliten y Dr. Jacob Avigdor. Todas éstas son personas que, al parecer, pueden declarar acerca de los actos criminales de Hildebrand.

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