Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVI (1964)
- Issue
- 11 (Noviembre, 1964)
- Date
- 1964-11-01
- Page
- Seite 19 (sequence 19)
- Language
- German
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NOVIEMBRE 1964 BOLETIN INFORMATIVO 19 EN VISPERAS DEL CONGRESO Ante la inminencia del Congreso Sionista Mundial, publicaremos a continuación un extracto del discurso de inauguración de las sesiones del Comité de Acción Sionista, pronunciado por el Dr. Nahum Goldmann, Presidente de la Organización Sionista Mundial, el 16 de Marzo del presente año: “Sí| comparamos lá situación actual del pueblo judío con la de ¡hace setenta años, debemos partir de la proposición, que la situación cambió radicalmente, sobre todo si la analizamos desde el punto de vista básico de la pregunta —¿es necesario todavía el sionismo como solución del problema judío? Los judíos gozan de igualdad de derechos en todo el mundo, son ciudadanos iguales en sus países y están integrados en la vida de los estados en que viven. Ello se aplica tanto al Occidente como al Oriente, a los países libres como a los de régimen comunista. Los resabios antisemitas no constituyen ya hoy en día —hasta tanto no se registren cambios para mal— un juicio básico. Hoy en día, es este problema que afecta por igual a judíos como a no judíos, desde el punto de vista de la libertad y la democracia. En cuanto a la miseria económica, también ella perdió la prioridad que ocupaba en la vida judía. La mayor parte del pueblo judío vive en condiciones económicas normales e incluso en los países de Europa Oriental, no les falta el pan a los judíos. Pero, en cambio, el peligro de la asimilación y desintegración, asumió proporciones muy superiores a los que tuviera en los setenta años anteriores. Precisamente, porque las comunidades judías están emancipadas e integradas, precisamente porque las condiciones económicas del grueso del pueblo judío son normales, el reto de hace setenta años perdió intensidad y se incrementó desmesuradamente el peligro de la indiferencia y de la pérdida de nuestra identidad como pueblo. SINTOMAS DE ASIMILACION La historia judía comprobó una y otra vez que, cuando una parte del pueblo judío perdió contacto, tanto real como psicológico, con el resto del pueblo judío, no pudo mantener por mucho tiempo su existencia separada y se perdió. Hay países, donde un nacionalismo estatal extremado, impide a cualquier ciudadano o grupo pertenecer a organizaciones internacionales, sean o no judías. Hay países, en los que la opinión pública y el gobierno consideran una falta de lealtad el que las comunidades judías participen en conferencias judías mundiales o se vinculen a organizaciones judías. Existen grandes comunidades —y la más importante de ellas es la comunidad judía en los Estados Unidos—, donde la mayoría no acepta el principio de la acción judía internacional y se abstiene de adherirse a las organizaciones internacionales. Afortunadamente, hemos progresado en los últimos treinta años en la creación de organizaciones representativas de comunidades judías territoriales, como un preludio a la organización internacional del pueblo judío. Existen también graves tendencias que podrían incluso pasar desapercibidas, pero que son potencialmente tan peligrosas, que deben ser combatidas desde el principio. Estas tendencias se basan en el deseo consciente o inconsciente de asimilarse, de adaptar el carácter del pueblo judío al de otras minorías, especialmente minorías religiosas. EL ASPECTO RELIGIOSO El problema de la religión en la vida judía puede ser enfocado desde dos puntos de vista. Uno es el individual y personal. Pero hay otro punto de vista, el que concierne a la comunidad judía mundial, a todo el pueblo judío, y a este aspecto quiero referirme. El pueblo judío es una entidad histórica de características singulares. Es un pueblo, una religión, una raza y el portador de una civilización propia. Ninguno de los términos que empleamos en otros idiomas, como “oueblo”, “nación”, “religión”, puede expresar debidamente el carácter único de este fenómeno histórico denominado “el pueblo judío”. Todos los elementos que componen la estructura singular de nuestro pueblo, son esenciales y fundamentales. Tratar de eliminar de nuestra estructura el elemento religioso, deformaría por completo nuestra historia. No se trata de la fe individual, campo en el que cada cual tiene derecho de adoptar su propia filosofía. Pero como parte de esta colectividad llamada pueblo judío, es evidente que nuestra historia, desde Abraham hasta nuestros días, no puede ser comprendida si tratamos de definirla sólo como la historia de un grupo nacional. No cabe duda, de que el pueblo judío no habría sobrevivido si hubiera carecido del elemento de la religión judía, y. tras haberlo dicho y recalcado, debo agregar, no obstante, que cualquiera tentativa de eliminar los demás elementos, de limitar la vida judía y la comunidad judía mundial' a una concepción puramente religiosa, en la que la sinagoga, uno de los pilares fundamentales de la existencia judía, se transformaría en una especie de iglesia judía, constituye una deformación peligrosa d e nuestra historia y de nuestro carácter específico y es, a mi juicio, uno de los síntomas de la asimilación no individual sino colectiva mediante el intento de asimilar el carácter del pueblo judío al de otras minorías excelentes. ISRAEL Y LA DIASPORA La relación entre el pueblo judío y la tierra de Israel es única, tal como muchos otros fenómenos judíos. Durante los siglos de nuestra existencia, la tierra de Israel fue más que una patria de origen. Era al mismo tiempo el centro religioso y espiritual. La historia judía, en su pasado y su futuro, no puede ser encarada sin tomar en cuenta este nexo único, que supera en mucho la lealtad política. Por principio, yo creo en lealtades múltiples. El concepto de una sola lealtad que se antepone a todas las otras, constituye ¡prusianismo en su forma original y nazismo en su forma clásica. Constituye una amenaza y un riesgo pata todas las minorías, que amenaza la verdádera libertad, el derecho del individuo de relacionarse con otros grupos. Cuanto más rica y desarrollada es una cultura, mayor es el número de esferas en que se mueve el ser humano y a las que debe lealtad. Debemos insistir en nuestro derecho de mantener relaciones con Israel, no como filántropos generosos, ni como amigos comprensivos, sino como responsables, conjuntamente con el pueblo radicado en Israel, por la construcción de este nuevo centro de vida judía, sin el cual nuestro porvenir sería dudoso y lóbrego. LA ACTUAL META DEL MOVIMIENTO No hay tarea superior, más decisiva para nuestro futuro en tanto que movimiento, que la de recuperar nuestra posición rectora dentro de la comunidad judía norteamericana. Ello se aplica no solamente a los EE. UU., sino a nuestra posición general como movimiento mundial. Ha llegado el momento en que, en lugar de trabajar exclusivamente por Israel, hemos de comenzar a luchar por asegurar la supervivencia de los judíos en todo el mundo. Debemos luchar con relación al mundo no-judío, e Inclusive en el seno de la comunidad judía, por el derecho de proseguir la línea de nuestra existencia histórica, para mantener nuestras características derivadas de nuestra condición de pueblo pese a la dispersión; para tener el derecho de sentirnos ligados a Israel, en tanto que centro cultural, moral, intelectual y religioso de la vida judía; y para poder vivir como una minoría bien definida una minoría disconformista, en cualquier régimen y en cualquier país. En todo esto, en la lucha por nuestro derecho específico de seguir siendo el mismo pueblo judío que fuimos durante miles de años por mantener unido al pueblo, por concentrarnos alrededor de nuestro centro creativo en Israel, tenemos que guiar al pueblo judío. CONDICION FUNDAMENTAL La condición primera para poner en práctica esta nueva línea de acción de nuestro movimiento, de concentrar su labor en la Diasporá, es la convicción que Israel debe transmitir a ella, sin otorgar al movimiento sionista derechos exclusivos, y en la medida en que cumpla su derecho y su deber de mantenerse en contacto con todo el pueblo judío, de que considera al Movimiento Sionista el instrumento para la lucha contra la asimilación, para asegurar el cáracter judío de la joven generación, para organizar' la colaboración con Israel y para unir al pueblo con Israel. Por suerte ha llegado el momento en que Israel está en condiciones de preocuparse por el futuro del pueblo judío fuera de Israel y si puede hacerlo, debe hacerlo. Después de los añQs en que la tarea principal de la Diasporá fue la de asegurar la existencia de Israel, ha llegado el momento en que una de las tareas fundamentales de Israel sea la de asegurar la existencia del pueblo que vive fuera de su territorio. La segunda condición es el espíritu del movimiento. Este espíritu se ha perdido en gran parte durante esta década. Tenemos que recuperarlo. Tenemos que convencernos, de que nuestra tarea, en este período de la historia judía, no es menos decisiva, importante y difícil que hace setenta años, cuando el movimiento iniciaba su mar- ¡cha. Además de recobrar nuestro espíritu luchador, de revivir nuestras ambiciones, de aferramos ■ tenazmente a nuestros ideales y conceptos en cuanto al futuro del pueblo judío, debemos manifestar flexibilidad y vitalidad en lo que se refiere al procedimiento ¡y a la forma organizacional de nuestra labor. Tenemos que basar nuestra labor, nuestras relaciones con otros grupos y organizaciones en el sagrado principio de “shavat Israel” (amor al pueblo) a sabiendas que tenemos el deber de preocuparnos por cada individuo judío y por cada grupo judío, aun cuando vacilen en ¡reunírsenos o en cooperar con nosotros. HACIA LA RENOVACION Espero haber demostrado, que el movimiento sionista renovado no es menos ¡necesario hoy que hace setenta años. Creo no equivocarme al decir, que nos asisten ahora las mejores probabilidades de que se produzca un renacimiento dentro del movimiento, más que en ningún otro momento, desde que ¡surgió el Estado de Israel. Baso esta afirmación en dos razones, una referente a Israel, la otra a la Diasporá. Cunde cada vez más en vastos círculos, inclusive entre ardientes no sionistas, la noción de que el problema de la supervivencia judía es interno y no externo. Son cada vez más las comunidades judías que comprenden que la lucha contra el antisemitismo y las obras de caridad ya no ison las tareas primordiales; que estas han sido reemplazadas por cuestiones educativas y culturales y por la necesidad de afianzar a Israel. Esto crea una atmósfera favorable para una renovada ofensiva sionista en el seno de la comunidad judía internacional. La segunda razón de mi optimismo, es que el mismo cambio empieza a operarse en Israel. Creo no equivocarme cuando digo, que la opinión pública y, sobre todo la j uventud israelí, comienzan a comprender que tonto y limitado sería considerar a la Diasporá simplemente como una fuente de ayuda financiera y a veces política. Creo que Israel comienza a entender, tanto desde el punto de vista de sus intereses limitados, como desde el de su misión histórica, que es el instrumento principal de la supervivencia del pueblo, que debe considerar a la Diasporá como un asociado y debe preocuparse en el futuro de las comunidades de la Diasporá tanto como ellas se preocupan por el futuro de Israel. En este clima cambiado, tanto en Israel como en la Diasporá, son buenas las perspectivas de que el movimiento sionista se convierta en principal factor de la lucha contra la asimilación y en pro del afianzamiento del futuro judío. Espero que el próximo congreso marque rumbos y dé la señal pqra iniciar un capítulo nuevo en la historia del movimiento, en la convicción de que sus cometidos y las posibilidades de su realización son tan grandes y significativas como lo fueron en la época pasada de nuestra historia, que condujo a la creación del Estado de Israel. Apareció la nueva Edición 1964|5 de la GUIA TEXTIL Y CUERIL DE CHILE con 4.000 direcciones de los \ Fabricantes Textiles, det Cuero, Vestido, Calzado y Plásticos ordenados por artículos En esta Guía encontrarán Uds. para cada artículo textil y del cuero p.e. Hilados — Casimires — Tejidos — Confección — Ropa hecha — Lencería — Medias y Calcetines — Artículos de Cuero — Calzado — Plásticos, etc.,, los fabricantes correspondientes, también las fábricas recién instaladas. Además sus Proveedores. PRECIO E? 12.— Editorial Walter Lechner Ltda. Nueva York 52 ,— Of. 412 — Tel. 87765