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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1964-08-01 · 8 (Agosto, 1964) · p. [Seite]

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVI (1964)
Issue
8 (Agosto, 1964)
Date
1964-08-01
Page
[Seite] (sequence 35)
Language
German
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AGOSTO 1964 BOLETIN INFORMATIVO 33 ¿Quién le tiene miedo al Lobo? Ante el gran interés susle tiene miedo al lobo, auncitado por ¡esta obra teatral, que a juicio de Albee, el hcunestrenada por el ITUCH, pubre sí le tiene miedo, por lo blicamos a continuación un menos en su grupo, en su socomentario analítico de la ciedad. misma. El “teatro norteamericano” (me permito denominarlo así, por la calidad del proceso que parece definirlo: puritanismo, sexo, “drinks” y homosexualismo, ha vuelto a vivir una noche de gala. Edward Albee, autor de “¿Quién le tiene miedo al lobo?”, es un digno sucesor de O’Neill y un envidadle original de T. Williams. Como teatro realista, es más abstracto y más simbólico que la producción teatral anterior en Estados Unidos. Ya tenemos aquí un leve indicio del mundo de Ionescu. El diálogo monótono, pesado y naturalista de “Largo viaje hacia la noche”, se transforma en una materia más maleable, menos concisa y con una increíble tendencia hacia lo absurdo. Esto significa un nuevo vínculo con Europa. Es un primer indicio, vacilante pero positivo. El “teatro norteamericano’’ (para volver a usar este concepto, que creo, aún no existe como tal) no ha cambiado en su organización interna. Más que teatro, son violentas pinturas sicológicas. La palabra “violenta” nos sale al paso, incansable, nunca agotada, brusca y obligada. La violencia es eñ el “teatro norteamericano” lo que la “inevitabilidad histórica” es para Albee. Aquí, además, se nos presenta el aspecto del teatro como tal. Shakespeare no sería Shakespeare sin la violencia. Pero a diferencia ael siglo XX en Estados Unidos, las viejas pasiones, las mas antiguas que conocemos no necesitaban del alcohol para aflorar. La pasión original es tan fuerte como el aguardiente de 100 grados. Pero hoy, por lo menos en el teatro norteamericano”, se necesita de un pretexto para que afloren los “secretos”, los estados originales e intensos oel hombre, su angustia. ¿Usan en el “teatro norteamericano” la violencia para hacer teatro o buscan el teatro para mostrarnos la violencia? No hay duda que la violencia ha sido propuesta como un fundamento necesario para apuntalar el dramatismo de la pieza y para acondicionarlo entre un público que muchas veces?.plav?e’ inconscientemente, ta liberación sicológica” o “el contacto” que para éI ha sig_ nificado la obra, antes que un aplauso a la obra de tea- Esta tendencia a proyectar una culpa entre el escenario norteamericano y el público, es parte esencial de su organismo. Es un consultorio siquiátrico pa- ** masas. La violencia due es el fondo más discutí-' mas analizado, por qué nor ias W’6l más Aseado reai¡ri^JetIasl es a la vez una realidad dentro de la natu- íaJefa Y una realidad dentro fantasía. La violencia tS Tel?adel fenónLnonn£ SnvioSiítorteeStpUS0ide encaminad £Ua va «r encaminado hacia sí mismo porque presiente que el ffenó- Queta,vi0lencla 10 es ln m,C-0Sa 0 no es cierta, es lo que estamos discutiendo. Yo creo que el hombre no ¿Pueden tomarse el alcohol, la morfina o el opio como un símbolo de escapismo? Sí. El “teatro norteamericano” lo usa como un símbolo del hombre que huye, pero esta huida implica embrutecimiento por los efectos de materias nocivas en su organismo, y así se enfrenta de nuevo en el infierno, no ya con la mente despejada y abierta a una esperanza, a una reconsideración, a una reconciliación, a un tratar, a un esfuerzo más, sino con la mente ofuscada y violenta, de una violencia de animal primitivo, desconfiado, sin inteligencia. La violencia como parte de nuestra constitución es posible dominarla con el espíritu (propongo una forma noble, aunque hay otras) cuando estamos en la tierra. Pero no hay manera de combatirla cuando estamos en el infierno. El Diablo es celoso y no permite que entre nada en isus dominios fuera del hombre. ¿Y qué pasa si no tenemos el alcohol para embrutecernos, para ensordecernos, para ocultar nuestra angustia? Entonces enfrentamos la angustia desnuda y esto —especialmente en el “teatro * norteamericano”— esto es más de lo que el hombre puede soportar. Como símbolo de nuestra decadencia, la obra de Albee merece un lugar de honor. Pero como símbolo de la angustia auténtica y viril de la humanidad. es una farsa pesimista que no da salida al otro hombre, al hombre aue también vive, al que procrea, al que es simple y feliz. Luis Alberto Heiremans, refiriéndose a Edward Albee y la violencia, dice “...se presiente tras ella un individuo angustiado y rabioso frente a un mundo, frente a una sociedad más bien, que ha confundido sus valores y, al hacerlo, se ha desquiciado”. Eso es, justamente: la confusión de valores. El hombre siempre fue una paradoja y ella reside en la confusión de valores como parte or gániea e inevitable del individuo. Lo que Albee denomina a veces, “una inevitabilidad histórica”. En Shakespeare, el hombre se enfrenta a su angustia original o digamos, a la paradoja original. En O’Neill, Faulkner, T. Williams, Albee y tantos otros norteamericanos, es una angustia más rebuscada, que nace del mundo vacilante y traidor del alcohol. Es una angustia envuelta en los mismos ropajes pero de colores distintos, artificiales y menos dignos. El verdadero drama no necesita de pretextos para presentar la angustia. La angustia es parte da él. Dice Albee: “Y el Occidente, entorpecido por alianzas paralizadoras y agobiado por el peso de una moral demasiado rígida para acomodarse al ritmo de los acontecimientos, debe finalmente caer”. Todo depende de lo que denominamos caer. Nuestra historia comienza con Adán que come la manzana. Nuestra epopeya comenzó con el caer. El optimista ve la caída más hacia arriba que hacia abajo, ve más el sol que sale que el que se oculta (y ambos son inevitables). El pesimista, en cambio, culpa a la moral del hundimiento y se hunde con ella. Pero existe la moral como convención de una religión o una sociedad y la moral inmanente en todo espíritu, la moral que da valor a nuestra conciencia, la moral que nos permite entrar a un mundo nuevo y enfrentar otro de las eternas crisis, esta vez la tecnológica, espacial y cósmica la moral que nos permite ser dignos ateos, sin perturbar los últimos años de Dios, la moral, que estoy seguro, nos seguirá permitiendo ser buenos, cuando Dios nos abandone o como prefieren decir otros, cuando nosotros lo abandonemos a El. En teatro, el individuo, puede proponer que desaparezca “la moral demasiado rígida” pero sólo desaparecerá con ella el hombre que no es capaz de ser amoral o de llegar a formular una moral elástica. pero en ningún caso todo el Occidente. Es curioso cuántas vilezas quedan y quedarán de aquellas propuestas o creadas por el hombre. Quedan como lastre y como lastre las arrastra, pero sabe que vale la pena soportar esa parte vil, cuando tiene la certeza que existe otra' que no lo es. En nombre, siempre en nombre de esa otra parte, lucha el hombre. Sísifo vuelve a subir la montaña. Sea ilusión o no, esto tampoco lo soluciona el teatro. Somos nosotros los que hemos construido un edificio con fallas, quizás, debido al desconocimiento del terreno, como la inclinación de la Torre de Pisa. ¿La salvarán los arquitectos o se vendrá abajo? Pero echar abajo la Torre de Pisa para construir una nueva y perfecta, es como creer que después de la caída de Occidente florecerá algo nuevo y perfecto. Aún un nuevo y perfecto edificio construido sobre roca puede venirse abajo si lo hemos construido nosotros. Yo no creo en un mundo nuevo y perfecto. Mientras nosotros habitemos la tierra, tendremos que perfeccionar lo que hay en ella, no lo que no existe sobre ella. JUAN FREUDENTHAL Hans Loewe con la Filarmónica El 16 de julio, Hans Loewe acompañado por la Orquesta Filarmónica, tocó el Concierto para Violoncello de Antonin Dvorak. Hans Loewe es vastamente conocido en nuestro ambiente como integrante del Cuarteto Santiago y primer cellista de la Orquesta Filarmónica. En otras ocasiones ha tocado también como solista, pero nunca con un éxito tan resonante como esta vez. Y con justa, razón: Su evolución humana y su perfeccionamiento técnico, a la par que una evidente afinidad con el estilo de esta bella obra de Dvorak, tan rica en elementos poéticos y dramáticos, todos estos factores se conjugaron para brindarnos una versión como pocas veces se ha escuchado en nuestro Teatro Municipal. Los críticos han sido unánimes en aplaudir sin reservas a [quien indudablemente constituye el más alto valor artístico entre los músicos en Chile. Así lo expresa César Cecchi en “Zig-Zag”: “Una vez más Loewe lució sus altos merecimientos técnicos e interpretativos. Su afinación, la belleza de su sonido, su seguridad, fueron perfectas. Pero, más importante que todo esos fueron la poesía y la emoción con que entregó su parte, la dignidad de una interpretación que debemos colocar a la par con la de los más grandes cellistas que hemos escuchado. Sin duda, Loewe tiene un rango internacional”. KLAUS HANNACH Medio sig,lo de' inquietud (De la página 25) mas corrientes subterráneas de ser que nos encaminemos que socavaron al mundo de hacia la superación o hacia 1914, Se ha dicho, y con rala autodestrucción. Nadie lo zón, que nuestro tiempo resabe. Y quisiera concluir, cicuerda la época que siguió tando nuevamente a Haya de al Congreso de Viena, después de la derrota de Napoleón. Entonces como hoy, el mundo se encerraba, no quería ver y no se dio cuenta que sus días estaban contados. Quizás tenga razón Arthur Koestler cuando dice: ' la Torre, diciendo: “No soy augur ni pretendo hacer profecías. Pero si la humanidad no cae en la locura suicida de una guerra, llegaremos a una democratización cooperativa del mundo. Incluso Rusia, por su in- “O nos destruiremos nosdustrialización, debe avanzar otros mismos o partiremos hacia una democratización hacia lo infinito. La conquisefectiva. Tendrá que forjarse ta del espacio quizás produzuna síntesis de los varios sisea una nueva revolución cetemas. Creo que puede triunpérnicana, un nuevo sentimiento cósmico. O, ¿distraerá la fabricación de lunas artificiales y de otros juguetes al hombre de tal manera que se olvidarán las pasiones antiguas y se perderán sus causas?”. Puede ser que sea así. Puefar la razón, lo que vendría a ser en suma, el triunfo de la justicia...”. Soy optimista. Soy entusiasta. Creo en la bondad de la naturaleza humana a pesar de los picaros y los tiranos y a pesar de todos los Stalin”. BUEROKRAFT fuer Fabrik, Lager und Buero, auch Verkauf, mit Praxis und besten Empfehlungen gesucht Chifre: “Confección” Clasificador 567 Famosa CORTE CAL1DA0 PERFECCION WALTER SCHUEFTAN Y CIA. LTDA Alameda 51 Fono 393268 Ein Begriff fuer Kinder und Jungmaedchen KONFEKTION CONTROLES AUTOMATICOS PARA ENTREGA INMEDIATA E IMPORTACION DIRECTA LECHNER Y CIA. LTDA. Nueva York 52 - Oí. 418 - Tel. 87765

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