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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1963-08-01 · 8 (Agosto, 1963) · p. Seite 35

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXV (1963)
Issue
8 (Agosto, 1963)
Date
1963-08-01
Page
Seite 35 (sequence 35)
Language
German
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AGOSTO 1963 __ * Ó ó LE T I N-‘ í NT O R MÁf i V Ó . _ jj?5 i - - VEINTICINCO AÑOS DE ARTE En poco más de un cuarto de siglo, Chile ha llegado a convertirse en un importante centro artístico. Si bien es cierto que ja en la época del salitre, el país era punto de escala obligado de las compañías operáticas italianas y que tanto en el norte, como en Valparaíso, y Santiago se presentaron a menudo actores y actrices de gran calidad; a pesar del ingente esfuerzo de las compa¬ ñías de actores profesionales de las actividades del conservatorio, (el que ya a principios del siglo ofrecía regularmente conciertos sinfónicos y de cámara) y sin dejar de rendir homenaje a la labor titánica..-'de la Sociedad Bach, hay que recohocer que recién, cuando la Universidad de Chile tomó bajo su tutela la vida artística, estos esfuerzos comenzaron "a dar frutos perdurables. De esto .hace ahora aproximadamente un cuarto de siglo. Aún recuerdo los primeros conciertos a que asistí, recién llegado al país. Tuvieron lugar en el teatro Central, a cargo de una agrupación orquestal, cuna de la futura Orquesta Sinfónica de Chile. Tales conciertos se realizaban en un ambiente de la mayor familiaridad entre público y ejecutantes-. Incluso los hombrecitos qué entre una obra y otra solían recorrer la galería . (o tertulia, pues así se ¡llamaba) ofre^ ciendo maní tostado y chocolates. más parecían aficionados entendidos, que vendedores . ambulantes o acomodadores. ■Por 1939-1940 llegó al país Erich Kleiber, huyendo de ja persecución' nazi. El, Armando Carvajal y Juvenal Hernández, dinámico rector de la Universidad de Chile, fueron padres y padrinos de la idea que la universidad .tomara bajo su alero la vida musical del país, iniciativa que .encontró cálida acogida en el parlamento y contó con el apoyo de este gran * educador, que era el Presidente don Pedro Aguirre Cerda. Pronto se' integraron a la orquesta elementos procedentes de Europa, judíos y nojudíos, que venían a estas playas hospitalarias, alejándose de la barbarie que arrasaba con el viejo mundo; Predy Wang, Adolfo Odnop o s o f. f, Fritz Bergmann, Hans iLoewe... sólo algunos son los nombres que recuerdo, pero había muchos, muchísimos más, que retribuían la acogida que el país les brindaba, colaborando a su engrandecimiento artístico. Fue en esta época que tuvo lugar lamemorable jornada de la ejecución del ciclo de las sinfonías, de Beethoven . bajo la batuta de Erich Kleiber, conciertos a los que asistieron casi todos los refugiados judíos que entonces habían llegado a Chile. Posteriormente se llevó a cabo -una valiosa temporada de extensión popular, bajo la dirección del actual titular de la Sinfónica, Víctor Tevah y así comenzó a tomar cuerpo el ciclo de las, temporadas de concierto bajo la dirección da directores de la talla de un Kleiber y de un Büseh, Nunca olvidaré un concierto dirigido por el maestro Busch ,en julio de 1944. Recién se había sabido del atentado de los oficiales alemanes contra Hitler y corrían los rumores más fantásticos. El maestro Bhsch, general^ ■mepte todo puntualidad y disciplina, no aparecía en el escena rio. Repentinamente salió corriendo, excitado, resta aló, y, al no mediar la oportuna intervención, de dos miembrosde la or questa, se habría caído. Al bajar posteriormente al camarín del maestro, me lanzó ¡una sola frase: “Das Schwein ist tot” (Reventó el cerdo). Lamentablemente) no fue así. Paralelo a la realización de las1 temporadas sinfónicas* inicióse la difusión ..de la música de cámara, a cargo del cuarteto Chile. Al principio, los conciertos los realizaba la “Sociedad Chilena de Música de Cámara” la que, para atraerpúblico, ofrecía un abono en el cual sólo la mitad de los conciertos era pagada y pública, mientras que la otra era gratuita y exclusivamente para socios. Una vez que se comprobó la existencia de un público interesado, el Instituto de Extern sión Musical abandonó esta forma de difundir la música de cámara y empezó a llevar a cabo temporadas regulares en el Teatro Cervantes. Gran impulso tuvo tam-- bién la creación de obras musicales. .a lo que contribuyó notoriamente la posibilidad de que estas .fueae.n ,estrenadas en los conciertos oficiales o en los festivales de música chilena, iniciativa que también comenzó a materia-... lízañse en aqUéliós-años. Junto,al desarrollo prodigioso, que en menos de una . década .'alcanzaron las artes musicales, se produjo un avance no ¡menos impresionante. de la danza. Alrededor de 1940 nos visitó la-compa¬ ñía de ballet Joos, cuyas pri- meras figuras, dé las qué hoy . sólo siguen Actuando . Ernst. Uthoff y su esposa Lola Botka, fueron contratadas para hacerse cargo de la, recién fundada escuela de danzas. Después de varios años de dura labor, los conjuntos de la escuela pudieron enfrentar al público con; su íirimer programa propio: “Sueños” so-- bre música de Bisquert, “Un baile en la antigua Viena”, sobre música de Strauss y ‘‘Coppelia" con música de Delibes y coreografía de* Uthoff. Coppelia marcó la consagración definitiva de la labor iniciada por’Uthóff y sus colaboradores. a f 1 anzamiento tanto más trascendental cuando tuvo que, hacer frente a la comparación con lós Ballets de Monte Cario, dirigidos .por él corónfel Basil, que en estos días recorrieron el continente con" uñ repertorio de obras clásicas y tradicionales, interpretadas por bailarines de gran cartel. En esta época, galería y anfiteatro dél Municipal c o n s tituían prácticamente una filial de la casa de la comunidad judía. Era increíble el interés, con que el judío, recién llegado de Europa,'pese a su estrechez económica y las graves preocupaciones que le-embargaban se preocupaba de todas_ las. bellas artes, ai repásarámosT la lista de sacios de la Socíe- ' dacT 'Chilena de Música de Cámara nos daríamos cuenta, que ,una porción apreciable ■ -de ellos, la constituían personas de nuestro ambiente. De este modo, tanto en calidad de ejecutantes como de público, la inmigración judía centro-europea contribuyó al desarrollo musical del país. Y no sólo lo hizo en tal calidad. El' crítico más entendido, aunque también el más virulento, era un judío de procedencia alemana. Era el Dr. Goldschipidt,., cuyas críticas constituían-lée-' tura obligatoria después de cada concierto. Nunca dejaba pas.ar ni la más .leve falta, pecando —hay que reconocerlo— de un afán de perfección imposible de .alcanzar, mucho menos aún en una sociedad, cuya vida musical se encóhtraba en estado naciente. Las anécdotas relacionadas con él, forman legión y no alcanzarían todas las páginas de este diario, para describir someramente las polémicas en qu,e se vio envuelta. Estas, muchas veces llegaron a los hechos y no son pocas las bofetadas que recibió, ya sea de los f propios artistas o de algún amigo o admiradora fogosa. Sin embargo, ejerció Influencia marcada en el ambiente, pues, a pesar del tono violento de su lenguaje y pese a sus exigencias muchas veces absurdamente exageradas, fue leído con atención y apreciado - en su juicio;- - En estos tiempos también nacieron los teatros universitarios. Un grupq entusiasta de estudiantes del. instituto Pedagógico, capitaneado por Pedro de la Barra, había llegado a formar un pequeño núcleo teatral, el que se presentó por primera vez en 1941 en el Teatro Imperio, con ,un programa compuesto de. entremeses de autores clásicos españoles. Así comenzó el “Teatro Experimental” de la U. de Chile, el cual bien pronto se mudó al Teatro Municipal, alternando sus presentaciones con las del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, cuya formación no tardó en producirse. i -Durante aquellos años, estaba en nuestro país Margarita Xirgú, que ejerció marcada influencia sobre la generación de actores y directores en formación, y tuvimos el. privilegio de conocer, alrededor de 1940, la compañía de Louis Jóuvet, amén de la visita de numerosas compa¬ ñías descomedías argentinas y ’ españolas, cuyo repertorio iba desde la tragedia clásica hasta el sainete intrascendente e incluso grosero. Era también la época en que vinieron con frecuencias las así llamadas “Compañías de Zarzuelas y Operetas”, casi siempre de procedencia argentina, con un repertorio antiguo y trillado, interpretado por artistas de muy dudosa calidad y con una presentación escénica extremadamente pobre. Otra cosa era la ópera. La ópera era cosa serla. Venían grandes cantantes, buenos directores y las presentaciones, a lo menos en las temporadas oficiales, tuvieron un nivel aceptable, muchas veces hasta satisfactorio. ' Así' *' recuerdo uh Rigoletto'* bajo lá direceión de Erich' Kleiber; que resultó ¡una verdadera .joya; ,'en esta misma temporada conocimos a dos directores de gran valor*, Vaccaro y Meyer. Figura familiar en nuestros escenarios de entonces era un gran barítono ítalo-uruguayo, Víctor Damiani, cuya voz-potente y hermosa»- ~au*-. nadá á uña sensibilidad ár-’ tística apreciable, le hacían interpretar bien cualquier papel, desde Telramundo en Lohengrin hasta Fígaro ep, el Barbero de* Sevilla. El,*'^ánto con el tenor Bruno Landi y la soprano Hilda Reggiani formaban casi siempre la plana mayor dé las temporadas . oficiales de Setiembre. En esta época cantaron en el Municipal Gino Vecci,.. Jarmila Novotná, Kúrt Baum, Lauritz Melchor (en una función memorable de Lohengrin, que .no -terminaba nunca y en la cual el cisne que llevaba el caballero quedaba atascado,, derribando un árbol del decorado) y muchos otros cantantes de renombre. incluso vino Beniamino Gigli, .quien, ya viejo y cansado, desilusionó a la afición. Después de .1948, la ópera decayó, salvo algunas interesantes " y" honrosas iniciativas que no prosperaron, tales como las de las Universidades de Chile y Católica,'las dél maestro Júán Peyser o de Héctor Carvajal. Centros de , las actividades teatrales en aquellos tiempos eran el viejo, teatro, de la Comedia (Huérfanos al llegár a Morandé), el que „posteriormente, después." dé” habeír sido convertido eñ saña dé Cine, llegó a albergar a una Compañía de RqyistBs j nu* merosas otras salas', hoy desaparecidas^. de los barrios Mapochór San Pablo,, San Diego y Avda.. Matta, donde encontraron acogida las compañías de actores profesionales. , Era la época de oro de Alejandro Flores y también el tiempo en que el punto alto de la vida teatral capitalina lo constituían las representaciones de las Compañía Córdova-Leguía en el Teatro Imperio, artistas -serios y honestos de gran corazón, siempre dispuestos a cooperar a toda iniciativa de superación , artística. As! fueron los comienzos. Lo que vino después, .es -de todos conocido. La fundación de la Orquesta Filarmónica de" Chile bajo la experta batuta de Juan Matteucci, la creación del cuarteto Santiago, las múltiples iniciativas' de avecindar aquí al ballet de corte clásico, que recién con la formación ¡del Ballet de Arte Moderno. bajo la acertada dirección de Octavio Cintolesi, pudieron darse por asegurados, los años de crisis del Instituto de Extensión Musical, todo esto es parte de nuestra vivencia cotidiana. Pero no todos recuerdan, cuánta lucha costó, cuántos problemas había qué superar hasta llegar a este estado de cosas. Era la época de la revista “Pro Arte" desde la cual Enrique Bello intentó informar sobre las necesidades de nuestros conjuntos, y dio a conocer nuestros valores. El éxito sje dejó de estar. Después de algún tiempo, habiéndo ensayado todo, desde la ¡creación del club “Pro Arte”, hasta la organización de rifas, la revista tuvo que cerrar;-.por desinterés del público. Eran los tiempos en que el Teatro Experimental tuvo que llevar a cabo durante años una campaña sostenida con el slogan “El Teatro Experimental necesita sala priopi'a” j hasta que pudo conseguir por fin, que el Banco del Estado le cediera el “Antonio Varas’. Peripecias parecidas sufrió el'- -Teatro de Ensayo, hasta lograr encontrar hogar en ei Camilo Henríquez del Círculo de Periodistas, ¿Quién no recuerda aún los problemas del Instituto de Extensión Musical, al tener que abandonar el Teatro Municipal, peregrinando de parte en parte hasta encontrar refugio en los Teatros Astor y Victoria? : Acontecimiento de importancia fue la fundación del Teatro Atelier, el que presentó obras de; Sartre, de Anouíl, junto a comedías sofisticadas de Noel Coward y Terreñce Rattigan. ' - El éxito* del Teatro Ateíler, hizo que numerosos otros grupos y grupitos trataron de emularlo'.. Hoy, los únicos que aún, mantienen hasta cierto punto esta tradición, son los actores de la Compañía de los Cuatro. ' El Teatro Experimental tu vo su primer período de gloria en el Municipal con “Fuenteovejuna”, un éxito que jamás fú& Mpferád'ol Algo parecido le sucedió al Teatro de Ensayo,. con “La Loca de Chaillot” y “Júá’na de Lorena”, también estrenadas en' el Municipal. ■f ‘Cómfehzáfoh a llegar compañías extranjeras, la ■ de Jean Louis Bárra^lt; la Compañía de Erna Gramática, la Comedia Nacional del Uruguay, dirigida por Margarita Xirgú, la que nos presentó, además de interesantes otaras Uruguayas, un delicioso Goldoni; vinieron compañías norteamericanas, ingle s a s , italianas y españoles, algunas de ellas de importancia, y también se ha presentado con regularidaden: nuestros escenarios , una compañía alemana, los “Kammerspiele”. Asimismo' pudimos apreciar la visita de la Opera de Pekín, el Ballet de José Limón, ja Opera de Cámara de Milán, el Ballet del Teatro Stanislavsky y tantos otros más.; Orquestas y grupos musicales de renombre mundial nos .visitan, ahora con frecuencia y hemos podido escuchar entre otros a la Sinfo - Filarmónica de Nueva York, las Orquestas de Cámara de Berlín y de Praga, la de Stuttgart, la Sinfónica de Washington, amén de numerosos cuartetos, tríos y conjuntos de cuerda. Conocimos así al coro de cámara de Pamplona y al grupo de vientos de la Sinfónica de Viena. La primera de estas visitas, la realizó la Orquesta Sinfónica del Perú, bajo la dirección de Theo Buchwald, allá por el año 1944. Se organizó entonces un concierto monstruo de las dos orquestas (Sinfónica de Chile y del Perú). En aquélla oportunidad había tantos maestros, que (Pasá'”a_Ta'_Pfág. ‘57)

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