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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1962-12-01 · 12 (Diciembre, 1962) · p. Seite 15

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIV (1962)
Issue
12 (Diciembre, 1962)
Date
1962-12-01
Page
Seite 15 (sequence 15)
Language
German
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Diciembre 1962 BOLETIN INFORMATIVO 15 Niños: Dirijan su correspondencia: R A J EL Casilla 2487 - Santiago BOLETIN INFORMATIVO Qmridoó ]iñ moó Queridos niños: Este es nuestro último [mes de trabajo intenso en el año. Damos por terminado el concurso y espero correspondencia de Uds. hasta el Lo de enero de 1963, para que entren a la calificación general. Luego se les avisará fecha y lugar de la repartición de premios. Les agradezco a todos por su brillante trabajo en este año. En los meses de verano terminaré de publicar los trabajos sin fecha especial y que quedan pendientes. Les deseo gran éxito en los exámenes y un verano lleno de felicidad. Hasta pronto, cariñosamente, RAJEL MATATIAHU JANUCA (Por Rodolfo Levy) Hace muchos años, en tiempos que el “Beth Hamikdash” existía, llegaron los griegos a Israel y empezapezaron a oprimir a.los judíos. El rey griego Antíoco era malo y cruel. El vino a Jerusalén e instaló una estatua en el “Beth Hamikdash” y ordenó a todos los judíos que se arrodillaran ante ella a ofrecerle sacrificios. Antíoco dispuso a los judíos unas órdenes difíciles de cumplirlas: No cuidar el sábado y no estudiar Torá. Y aquél que no cumpla con las órdenes del rey, morirá. Y en una ciudad pequeña, no muy lejana a Jerusalén, vivía un sacerdote anciano, un hombre muy valiente, llamado Matatías Asmoneo. Matatías tenía cinco hijos: Yojanán, Simón, Judá, Eleazar y Yonatán. Todos valientes como leones. Lo sentían mucho Matatías y sus hijos al ver las malas acciones de los griegos y decidieron echarlos de Israel. Un día, funcionarios del rey llegaron a Modín (la ciudad donde vivía Matatías) y levantaron un altar en ei mercado de la ciudad y encima una gran estatua griega. Los funcionarios reunieron a todos los judíos y les ordenaron que se arrodillaran ante la estatua. Y al sacerdote Matatías le dijeron: “Tú, como sacerdote y respetado, sé el primero que realices el sacrificio, así todo el pueblo te verá y te imitará. Matatías no quería cumplir la orden griega y dijo: “Nosotros solamente cumplimos con el Dios de Israel y su Torá la cuidamos. No me voy a arrodillar ante la estatua y tampoco el pueblo’’. ¡Matatías y sus hijos se abalanzaron sobre los griegos y los mataron, arrojando la estatua y huyeron. Entonces, Matatías levantó la bandera de la guerra y llamó la pueblo: “¡Quién está con Dios, que me siga!”. A la voz de Matatías se unieron los héroes de Israel para ir a pelear contra los griegos y echarlos de Israel. A la cabeza del ejército estaba Judá, el Macabeo, el hk jo de Matatías. El golpeó a los griegos y los echó de Israel. El día 25 de Kislev , Judá Macabeo conquistó Jerusalén. Con alegría entró ai “Beth Hamikdash” y sacó los ídolos griegos y todo el pueblo celebró la inauguración de la casa (Beth Hamikdash). El pueblo hebreo quería prender el candelabro, pero no había aceite. Buscaron y encontraron un pequeño jarro de aceite, que alcanzaba sólo para un solo día. Ocurrió un milagro y al prenderse las velas, éstas duraron 8 días. En recuerdo de la victoria de los maeabeos sobre los griegos y en recuerdo dei jarro de aceite, nosotros celebramos la fiesta de Janucá 8 días, año tras año. SERVICIO RELIGIOSO JUVENIL Viernes, 21 de Diciembre de 1962 a las 19.15 horas (PRIMER DIA DE JANUCA) en la Sinagoga, Portugal 810 Y en aquellos días, Matatiahu, hijo de Yojanán Ben Shimón, sacerdote de la Casa de Yeherev, abandonó Jerusalén y se fue a vivir a Modín con sus cinco hijos: Yojanán, a quien llamaba Guedí; Shimón, a quien llamaba Tarsí; Yehuda, a quien llamaba Tarsí; Yehuda, a quien llamaba Macabí; Eliézer a quien llamaban Jeren y Jonatán, a quien llamaban Jafusch. Y envió los sacrilegios que tenían lugar en Judea y Jerusalén y dijo: “¡Ay, de mí, que he nacido para ver el despojo de mi pueblo y el despojo de la Ciudad Santa, y para vivir en ella estando en mano enemiga y el Templo en manos extranjeras!”. Matatiahu y sus hijos desgarraron sus ropas, vistieron sayos y se lamentaron. Y vinieron los hombres del rey, encargados de imponer la apotasía de la ciudad de Modín para hacer el sacrificio, al que concurrieron muchos de los hombres de Israel. Matatiahu se reunió con sus hijos, y los hombres del Rey fueron a hablarle de esta suerte: “Eres obedecido, grande y respetado en esta ciudad, rodeado de hijos y hermanos. Sé tú el primero en acatar las órdenes del Rey, como lo hicieron todos los pueblos y los hombres de Judea que quedaron en Jerusalén, y tú y tu casa seréis i favoritos del Rey, y tú y tus ¡ hijos compensados con oro y ¡ plata y numerosas dádivas”, i Y respondió Matatiahu a grandes voces: “Si todos los pueblos del reino le obedecen y abandonan el culto de sus padres para acatar el suyo, no así mi familia y yo. No abandonaremos la Torá y sus mandamientos, no escucharemos la palabra del Rey ni nos apartaremos de nuestro culto, ni a la derecha ni a la izquierda”. Y acabando él estas palabras, aproximóse un judío para hacer su ofrenda ante el altar de Modín, se- ¡ gún el mandamiento del rey.! Viole Matatiahu, y la ira traspasó sus entrañas; dando rienda suelta a su cólera, lo mató frente al altar, matan- ¡ do asimismo al hombre del Rey y destruyendo el altar. Y Matatiahu corrió por toda la ciudad dando grandes voces: “Todo aquél que es celoso de la Torá y guarda fidelidad a la religión de sus mayores, que me siga. Y él y sus hijos se fueron a las montañas, abandonando todo lo que tenían en la ciudad. Entonces todos los que clamaban piedad y justicia bajaron al desierto, para radicarse en él con sus mujeres y sus hijos, porque se multiplicaban los males contra ellos. Y los vasallos del Rey que estaban en Jerusalén, ciudad de David, supieron que los hombres que trasgredieron las órdenes del Rey habíanse ocultado en ei desierto. Fueron tras ellos y los hallaron y los pusieron sitio y les presentaron batalla en el día de Shabat”. Y les dijeron: “salid y cumplid lo ordenado por el Rey y viviréis”. Y respondieron ellos: “No saldremos ni haremos lo que diga el Rey, ni profanaremos el Shabat”. Entonces lo atacaron y ellos no respondieron no tiraron ni una piedra ni clausuraron sus re-, fugios; porque decían que morirían todos hasta el último, y que el cielo y la tierra serán testigos de que en vano nos pierden”. Y así los exterminaron en día sábado, a ellos, sus mujeres y sus hijos, mil en total. Supiéronlo Matatiahu y sus hijos y doliéronse mucho de ellos, mas cavilaron: “Si hacemos todo lo que hicieron nuestros hermanos, y no luchamos contra otros pueblos en defensa de nuestra vida y nuestra doctrina, rápidamente nos borrarán de la faz de la tierra”. Deliberaron aquel día y, finalmente, resolvieron: “Pelearemos con todo aquel que venga a nosotros en son de guerra, aun cuando fuera Shabat para no dejarnos matar, como sucedió con nuestros hermanos”. Entonces se unió a ellos un gran número de gente piadosa y valiente devota de la doctrina. Y se les sumaron todos los que huían de la persecución y les sirvieron de escudos. Ste amalgamaron en un ejército y castigaron a los malvados con su cólera y a los apóstatas con su odio, y los restantes huyeron a refugiarse al extranjero. Matatiahu y sus hijos irrumpían de pronto, destruían a los altares y circuncidaban a los hijos incircuncisos, que se encontraban dentro de las fronteras de Israel, y persiguieron a los hijos del rigor... y redimieron a la Torá de manos de los extranjeros, y no dejaron semilla para el mal. Y cuando llegó Matatiahu a su muerte, dijo a sus hijos: “Es esta una hora de rebeldía y castigo, de orgullo y cólera, y vostros, hijos míos, custodiad la Torá y ateneos al pacto de vuestros antepasados. Recordad los hechos que vuestros mayores hicieron, cada cual en su generación, que les valieron gran honra y nombradla entre los pueblos. No temáis la lengua del malvado, ya que su honor se parece al gusano. El día pasará y mañana ya no estará, porque volverá a su tierra y se perderán sus designios. Y vosotros, hijos míos, aferraos a vuestra doctrina, que ella os dará honra. Y he aquí que conozco a Shimón, vuestro hermano, como hombre de razón. Prestadle oído siempre, y será como vuestro padre. Y Yehuda Macabí ha sido desde sus años mozos un valiente, él será vuestro jefe para la guerra del pueblo. 'Congregad a todos los que cuidan de los mandamientos y tomad la venganza de vuestro pueblo. Dad a los pueblos su merecido y ateneos a los mandamientos”, Bendíjolos y fue a reunirse con sus antepasados. Murió a los ciento cuarenta y seis años y diéronle sus hijos sepultura en la tumba de sus antepasados, y llorólo todo el pueblo de Israel con gran sentimiento. Y Yehúda, llamado Macabí, ocupó su lugar. Ayudáronle sus hermanos y todo los que amaban a su padre, e hicieron la guerra de Israel con alegría. (Enviado por Charlie Warter) SIMBOLO DEL LÍMENLO 1CI0NAL La.fiesta de Janucá es celebrada, en nuestros tiempos, como el símbolo del levantamiento espiritual nacional que triunfó y logró fundar un Estado Nacional independiente. Desde los albores del movimiento sionista el símbolo de rebelión de los hasmoneos cobró un significado vivido y actual: Hizo recordar la gloria del pasado y se constituyó en fuente de esperanza y en guía para el futuro. Pinsker, al describir la situación humillante de los judíos de su generación agregó, con pesar: “Y así vive ese pueblo el mismo que dio a luz a los Hasmoneos”. Herzl halló en los Hasmoneos fundamento para afirmarse en las fuerzas internas potenciales del pueblo, que lo ayudaría a sobreponerse a sus penurias y levantar su propio Estado. El movimiento juvenil sionista adoptó este símbolo y lo puso como norte en su marcha por los derroteros del futuro. Desde que surgió el movímiento sionista, Janucá se transformó en una fiesta pública; las generaciones que precedieron al sionismo en cambio, la consideraban una fiesta del hogar y de la familia, cuyos rasgos fundamentales consistían en prender las velas y evocar el milagro del cántaro de aceite. La evolución verificada en el carácter de la festividad, pone en evidencia diferencias básicas en la concepción de la historia judía. Las últimas generaciones hacen depender la vida del pueblo, su lucha y su triunfo, de sus prqpios esfuerzos y actos; en contraste con ello, las generaciones anteriores estimaban que la vida del pueblo depende de sus milagros. Cambio tan radical fue definido con acierto por el poeta. “No un milagro experimentamos; un cántaro de aceite encontramos; en la roca, | hasta manar sangre, excavarmos”. i (Enviado por Charlie i Warter) t

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