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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1961-09-01 · 9 (Septiembre, 1961) · p. Seite 29

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIII (1961)
Issue
9 (Septiembre, 1961)
Date
1961-09-01
Page
Seite 29 (sequence 31)
Language
German
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Septiembre 1961 BOLETIN INFORMATIVO 29 MARTIN MICHEL y Cía. Etda. Instalaciones Sanitarias Agua — Alcantarillado — Gas Agustinas 814 Neuanlagen — Oficina 314 — Teléfono 31435 INDUSTRIA PLASTICA NY-PONT M. R. Salo Neger «OBRE BASES EN PLANCHAS DE PLEXIGLASS TRANSPARENTE Y COLORES Manillas y Mangas «para todo uso Estantes para vitrinas Repuestos de precisión para Industrias Faroles para autos **«rte-retratos, Espejos, Bandejas, etc. Aplicación varias Se venden Planchas de 1 mm. hasta 20 mm. LETREROS LUMINOSOS LAMPARAS PANTALLAS DECORACIONES INTERIORES i Vicuña Mackenna 1408 — Fono 50844 Los guerreros de los ghettos En la Galilea occidental se ha formado el Kibutz de los luchadores de los ghettos, consagrados a la memoria del poeta Yitzhak Katznelson. Quienes viven en él son los luchadores sobrevivientes de los ghettos de Polonia y de la Europa oriental, guerrilleros que combatieron en los bosques de Polonia, Lituania, Ukrania y la Rusia blanca. Están, sobre todo, quienes promovieron la revuelta del Ghetto de Varsovia, entre ellos un comandante y unos cuantos líderes del movimiento clandestino. Dos de ellos han ido a Jerusalén a declarar en el juicio seguido contra Eichmann. Cualquiera de los otros sería un testigo de excepción. Acercarse a este kibutz es acercarse a la entraña humana que no alcanzó a aniquilar la mano de fuego del nazismo. Cada uno de estos campesinos tiene al fondo una epopeya. Es un so- Por Germán Arciniegas breviviente heroico a quien no es fácil ponerlo a hablar de sus antiguas miserias. Es cierto que en este kibutz se ha formado el museo más completo de lo que fueron las atrocidades de Varsovia, y que cada año, 20.000 judíos se reúnen acá para recordar su lucha y gozar de la victoria contemplando este campo abierto, sin muro de piedra, sin cerca de alambre, sin ojos espías. Pero el héroe que nos muestra el kibutz —uno de los 160 fundadores— se empeña en hablarnos sólo de las plantaciones de algodón y de naranjos. Otro, que se ha convertido en experto en bananos, nos enseña la bananera. Y como el campo —son mil acres— se extiende hacia .el mar, y se ven girar los surtidores refrescándolo y hay un trozo del gigantesco acueducto romano que atraviesa como puente de cien ojos, se podría pensar que aquí la tie¬ HANS GOSSELS Einziges Spezialgeschoeft fuer Autoradios und Autoantennen REPARATUREN AV. ANTONIO VARAS 2597 — TELEFON 41754 LO SABIA! có«*erC/^ FREUND Y MAYER han realizado dorante largos años instalaciones comerciales y muebles finos, qne fueron distribuidos a través de ana de las más prestigiosas tiendas de Santiago. Estos mismos muebles los entregan ahora directamente desde su propia fábrica al público..., a Ud..., a su hogar..., a su negocio. Nuestra linea insuperable de muebles finos le dará a Ud. este sello distinto y distinguido, para satisfacción de sh gusto y de sus necesidades y... en las condiciones que Ud. espera. mm Avda. General Velásquez 1280 * Fono 95872 Salón "de Exhibición: Huérfanos 608, esq. Miraflores ' rra no es sino un pedazo de Italia traído por los dioses a Galilea. Hoy, de los 160 polacos que comenzaron a trabajar en 1948, han nacido 180 hijos. Se diría que aquí no hay sino una república infantil, que surge bajo la mirada paternal de unos hortelanos. Otra cosa es entrar al museo. Un sobreviviente, que hoy tiene 75 años, ha logrado construir el modelo de lo que fue el campo de concentración de Treblinka, donde perecieron 700.000 judíos. Si ese hombre, que salvó la vida de milagro y habita hoy el kibutz, no hubiera hecho esta maqueta, se habría perdido la espantable imagen de un campo del cual no ha quedado fotografía. Están los planos de Varsovia con la sección del ghetto que hicieron amurallar los nazis para que los judíos que trabajaban de albañiles fabricaran su propio corral. Las hojas-el andestinas que llevaron la voz de la revuelta. De la hoguera que se prendió con la ciudad vencida hay las fotografías sacadas de los archivos. Se puede ver, recreada, la risa nazi de los oficiales nazis cuando se tomaba a un rabí y, en la calle, se le quemaban las barbas con alcohol, a vista y presencia de los transeúntes. Los que cavaban su propia tumba. Los bultos de cabellos cortados a las mujeres para aprovecharlos en la industria... Esta era la última idea de los verdugos: que no salieran de esta vida los vencidos sin contribuir hasta con el último pelo a los bancos de despojos humanos que aprovecharía la química nazista. Los pergaminos sagrados, convertidos en cajas armónicas de instrumentos de música de cabaret. Sólo hay una fotografía que brilla por su ausencia: la de Eichmann. a Eichmann no le entusiasmaba el retratarse. Le bastaba ordenar la carnicería y oir los gritos de la desesperación. Las últimas voces pidiendo auxilio se enviaron a donde pudo ingeniarse el judío acosado. Veo en el museo dos tarjetas dirigidas a Samuel Lubelchik, Apartado 1511, Bogotá. Tienen fecha de 1941. Serían las últimas que se pudieron enviar. Pregunto por Lubelchik, y sé que se vino a Israel. Vive ahora en un pueblo de inmigrados alemanes, no muy lejos de Tel Aviv. Trabaja en una fábrica. Colecciona estampillas. Si a Eichmann se le trajera a ver el museo del kibutz, tendría un buen material para refrescar la memoria. Dudo que alcanzara a conmoverse. Dudo que alcanzara a arrepentirse. Y quienes fueron sus víctimas, sólo quieren pensar en los bananos, las naranjas, las vacas y los pollos. Para quienes el museo es un recuerdo espantable, pero oportuno, es para nosotros. Y quizá para las „nuevas generaciones que no supieron lo que fue esa parte de la historia contemporánea. Lo que el visitante saca en limpio, al ver el trocito de tierra verde que han convertido en huerto y jardín, 160 que escaparon a la muerte, es la comprobación de lo que representan, como humanidad perdida, seis millones que Eichmann envió a la muerte. (“El Mercurio”, Valparaíso)

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