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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1973-08-01 · 8 (Agosto, 1973) · p. Seite 15

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXXV (1973)
Issue
8 (Agosto, 1973)
Date
1973-08-01
Page
Seite 15 (sequence 15)
Language
German
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Agosto 1973 15 El Presidente Katzir sale al" ' de su Pueblo Por S- Shecharya Viviendas deslucidas en un barrio de Jerusalem. “Äsa El profesor Efraim Katzir, recientemente electo Presidente de Israel, no estuvo nunca realmente lejos fuera de Jerusalén. Vino aquí siendo ni¬ ño y aunque pasó los últimos veinticinco años en el Instituto Weizmann de Rejovot, en realidad nunca cortó sus relaciones con la capital en la que recibió su educación primaria, secundaria y superior, y donde dedicó la mayor parte de su tiempo libre a ense¬ ñar e instruir a la juventud de los barrios más pobres. Al regresar a Jerusalén como cuarto Presidente del Estado, uno de sus primeros actos fue hacer una recorrida por Jerusalén, para, como lo señaló, ver las “luces y sombras” de la capital. Al regresar de la recorrida dijo francamente: “He conocido los distritos pobres de Jerusalén donde enseñé a la juveritd de las clases desposeídas y debo admitir que no he podido ver mucho adelanto entre las familias que visité. Creo que el pueblo judío puede permitirse mejorar su suerte”. Capítulo nuevo El cuarto Presidente de Israel ha abierto un nuevo capítulo en las relaciones entre el "Jefe del Estado” y el “pueblo”. Salió de la residencia presidencial en un ómnibus común —fue el primer Presidente en hacerlo—, como lo recalcara el Intendente Teddy Kollek. Al hacer esto, posiblemente estaba dando un ejemplo a personajes menos encumbrados en el Estado al empezar a crear contactos más estrechos con las masas. El Presidente Katzir dijo que quería realmente ver qué hace la gente y cómo viven; que no es suficiente escuchar reportajes y estudiar estadísticas. Se debe ver las cosas con los propios ojos. Su primer parada fue en el barrio de Katamón, habitado por los primeros que llegaron al Estado en el período de la aliá masiva. Fue invitado a pasar al hogar de Jana y Aba Kattan, una familia de diez, que vive en un departamento de sólo una habitación y media. El marido es un obrero de la construcción, y trae a su casa un salario neto de más o menos 900 libras. Sus ganancias “brutas” no son mucho mayores; la mujer se quejó de que no queda mucho después de complacer las necesidades de alimento y otros gastos esenciales. “Si” contestó a una pregunta del Presidente, “tener muchos hijos es una gran alegría, pero es muy difícil criarlos en tan reducido espacio”. ¿Cómo se las arregla para acomodarse en su deslucido departamento? Señaló las camas alineadas, alrededor de la habitación en varias filas, y los sofás que se abren de noche. “¿Qué más podemos hacer?” fue su retórica pregunta. La brecha social Fue una reunión con las víctimas de desniveles sociales, de los que se habla tan seguido como del tiempo. Se habla, pero la brecha permanece abierta. A pesar de lo cual el hecho de que el Presidente se haya tomado un interés personal en los problemas ha creado un sentimiento de gratitud en más de un corazón. Al fin y al cabo, todo viaje comienza por el primer paso. Arduo camino En el barrio “Shmuel Hanaví”, uno de los distritos pobres típicos, el Presidente visitó una institución donde un grupo de señoras mayores realizan su “trabajo social”. Lo saludaron con un “Dios te bendiga”. Aquí se encontró con un grupo de lo que se ha dado en conocer como “juventud marginada”. Muchos tienen prontuarios en la policía. Uno de ellos, de veintitrés años, casado y padre de un pequeño, dijo que, lamentablemente, se educó en la calle. Su padre abandonó la familia, dejando la casa llena de niños al cuidado de una madre enferma. Años más tarde se enteraron de que se había escapado a un país vecino y se había convertido al Islam. El mismo no tenía muchas ganas de “trabajar fuerte”. ¿De qué vale? solía preguntar. Ahora es instructor en un club juvenil del distrito y está haciendo todo lo posible para ayudar a los jóvenes a evitar el arduo camino que le había tocado atravesar. Le dijo al Presidente que ayudar a la llamada “juventud marginada” no es sólo cuestión de dinero. En primer lugar, toda esta gente joven no debe ser subestimada y tratada a la ligera. Se les debe ayudar devolviéndoles su auto-estima. El Presidente sostuvo una charla con David. Oyó cómo estuvo entrando y saliendo de una cárcel a otra. Hace un año, cuando lo liberaron de prisión se encontró con un instructor en el club juvenil que consiguió convencerlo de que esa no era la forma de vivir. Encontró trabajo y ahora mantiene a su familia. Pero las cosas no son fáciles. No tiene hogar propio, ni lugar adecuado donde crear una familia. No, no fue fácil salvar la brecha. Otros conceptos El Presidente preguntó: ¿Díganme, a qué aspira aquí la juventud? David respondió: “Somos diferentes de los otros, nuestros conceptos y aspiraciones son completamente diferentes...” No es fácil penetrar dentro de los “conceptos distintos”. Posiblemente, el interés indudable que el Presidente ha demostrado por estos “conceptos” y por este “otro mundo” puede ayudar. Su visita a los barrios pobres sin duda habrá dado al Presidente la sensación de que con mucha buena voluntad, y con mucha atención y con una comprensión más profunda aún este problema puede ser resuelto. En la escuela “Rashadie” El Presidente Katzir debe haberse sentido exultante en su recorrida por los barrios recientemente construidos que han surgido al nordeste de Jerusalén —Ramat Eshkol, Givat Hamivtar y Giva Tzarfatit— pero su placer debe haberse apagado sin duda cuando llegó a la escuela secundaria para varones de Jerusalén Oriental “El Rashadie”. Allí su bienvenida no fue tan amistosa como la de las escuelas de la parte occidental de la ciudad. Los alumnos no lo saludaron con estandartes; ni siquiera se pararon cuando entró. Los signos tradicionales de hospitalidad árabe desaparecieron de repente. El director trató de borrar la mala impresión llevando al Presidente a una clase de hebreo.- Trató de explicar que los alumnos quieren continuar sus estudios de acuerdo al programa jordano y no al provisto por el Ministerio de Educación israelí. Aquí el Presidente se dio cuenta que aunque el día de Jerusalén, día de la reunificación de la ciudad fue celebrado con gran pompa y regocijo, esta gente sigue viviendo, como lo señaló David, de acuerdo a “conceptos diferentes”. El Presidente deseo a los alumnos árabes éxito en sus estudios y en “todas sus otras realizaciones”. A lo que contestaron en hebreo: “Todá rabá”. Esperemos que no hayan estado pensando en sus realizaciones de desbaratar la integración de Jerusalén. A través de su recorrida el Presidente se hizo cargo de que es, después de todo un jerosolimitano hasta la médula y se conmovió enormemente al enterarse de la decisión de la Municipalidad de concederle la ciudadanía honoraria de Jerusalén — Cuidad de la Paz — aunque contenga en su ámbito a la escuela “El Rashadie”. S! CieM&i I Marca Dobam Calle San Antonio 180 Teléfono 3 9 3 415 Casilla 3 0 5 8 Santiago Nota: Las ventas al por mayor atiende el señor Enrique Pinchetti 2335

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