Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXIII (1971)
- Issue
- 9 (Septiembre, 1971)
- Date
- 1971-09-01
- Page
- [Seite] (sequence 1)
- Language
- German
- Belongs to
- journal issue
- OCR quality
- 75% known words query
- IRI
…/8553624-8554971-9195266--6018-8555096- Visual Library
- page viewer of the UB Frankfurt
OCR text
IN FORMATIVO DE LA SOCIEDAD CULTURAL ISRAELITA BTÍE JISROEL - Av. Portugal 810 - Casilla 2487 - Santiago de Chile « * « ■ PORTI PAGADO TARIFA REDUCIDA Inscripción NT 2« PUBLICA¬ CIONES PERIO¬ DICAS LEY N» 7191 AÑD XXXIII N°. SANTIAGD DE CHILE SEPTIEMBRE 1971 PUES A TU JUSTICIA ^Apelamos Cuando llegue la paz Una de las más conocidas oraciones de nuestra liturgia de las “fiestas severas” es, sin duda, la que reza: “Avinu Malkenu, Nuestro Padre, Nuestro Rey”. El primer día de Rosh Hashaná empezamos a recitarla y la última vez la repetimos en la hora final del Día del Perdón, a la hora de Neilá. Según nuestra tradición, este rezo fue compuesto —y en una forma más corta que la actual— por el gran maestro y mártir Rabi Akiba. Por el cumplimiento de nuestros deseos y anhelos rogamos a Dios: “Renuévamos un buen año, perdónenos todos nuestros pecados, inscríbenos en el libro de la vida”. Pero, ¿qué podemos ofrecer a Dios? Al recitar esta oración observamos una costumbre especial. Mientras se pronuncian todas las estrofas en voz alta, se recita la última en baja voz: ::Nuestro Padre, nuestro Rey, agrácianos y respóndenos. No invocamos nuestrras buenas acciones, pues sólo a Tu justicia apelamos, ayúdenos”. El famoso predicador, conocido en el mundo judío como el “Dubnower Maggid”, fue una vez consultado por el motivo de esta costumbre. El contestó —según su manera de pensar— con una parábola: “Había una vez un comerciante que visitó una gran tienda para comprar mucha mercadería. Sacó una larga lista de artículos y dio sus pedidos con voz alta, mientras los empleados de la tienda corrían de un lado al otro para satisfacer rápidamente todos sus pedidos. Una vez terminada la atención, se acercó al dueño de la tienda y le habló a voz baja, diciéndole que no tenía en este momento suficiente dinero para cancelar sus pedidos y que estaría muy agradecido por un crédito a largo plazo. Así es también nuestra situación en estos días sagrados”, terminó el Maggid su parábola. Nosotros aparecemos ante Dios en las “fiestas severas” y entregamos la lista de nuestros pedidos. Deseamos un buen año, mantención abundante, clemencia y complacencia, etc. Pedimos todo en vez alta, pero al final murmuramos en voz baja: No tenemos buenas acciones por mostrar, trátanos con amor y cariño. Este cuenta del Maggid de Dubnow es nuestra propia historia. Si miramos la cuenta de nuestras buenas acciones, nos encontramos, lamentablemente, en una situación muy precaria. Tenemos que comprobar forzosamente que no disponemos de los valores suficientes para poder cumplir con nuestros compromisos. Un inventario rápido de nuestros valores religiosos y espirituales basta para demostrar nuestra incapacidad de cumplir. Seamos valientes y preguntémonos a nosotros mismos: ¿Cuántas demandas de nuestro judaismo hemos tomado a pecho? Empezemos con el mundo del Shabat en el hogar o en la Sinagoga. ¿Cuántos esfuerzos hemos hecho para transformar nuestra casa en un hogar en que el espíritu del judaismo vive verdaderamente? ¿Y cómo padres judíos, hemos cumplido con nuestros deberes frente a nuestros hijos? ¿Nos hemos empeñado para mostrarles el camino judío? Les hemos entusiasmo por nuestro propio ejemplo de fidelidad frente a los más mínimos preceptos de nuestra herencia religiosa y sus maestros? ¿Cunjplimos con nuestras obligaciones frente a Erez? Hemos participado según nuestras posibilidades en su reconstrucción? ¿O está también esta cuenta retrasada, porque nuestros corazones se endurecieron? Caben aún muchas preguntas más. ¿Cómo hemos tratado a nuestros prójimos durante el curso del año? ¿Fuimos siempre amistosos, justos en nuestra postura, dispuestos a ayudar a los semejantes? ¿Hemos ayudado suficientemente a los necesitados con hechos y a los desesperados con aliento? Si nosotros consideramos el estado de nuestra situación religiosa, si nosotros examinamos nuestro debe y haber espiritual, tenemos que oomprobar que nos encontramos en una insolvencia penosa. Por eso rogamos con devoción al Todopoderoso que nos dé crédito suficiente en el año venidero, comprometiéndonos a mejorarnos y a cumplir sus preceptos con más conciencia en los próximos tiempos. No debemos olvidar que siempre intentamos de cumplir en la vida cotidiana nuestras obligaciones para hacernos un buen nombre entre nuestros amigos. Así debe ser también nuestro comportamiento frente a Dios. Si estas promesas son verdaderas, si nuestro arrepentimiento es sincero, si queremos realmente intentar de desarrollar nuestros valores religiosos y espirituales, entonces Dios estará dispuesto a ayudarnos, aceptando nuestro compromiso y concediéndonos nuestros deseos y anhelos: buena Salud, bienestar y paz de espíritu. En mi interior sé que la paz llegará. Podéis decir que soy una incurable optimista. Y sé que no será tan pronto. Como lo hiciera notar en varias ocasiones nuestra Primer Ministro, estamos en guerra 23 años y no se puede esperar un arreglo de la noche a la mañana. El zanjar las diferencias, el elaborar los términos, todo ello lleva tiempo. Pero llegará y entonces — somos todos turistas de nacimiento— las montañas ya no serán ineccesibles, los bazares de Beirut estarán cercanos y el misticismo del Oriente Se nos revelará. COMERCIO Amplios horizontes y nuevas posibilidades turísticas son justamente parte del cuadro. Además, de turismo sin restricciones, también habrá comercio sin restricciones. Israel podrá vender a sus vecinos el fruto de su producción industrial y éstos a su vez la proveerán de los frutos de sus tierras. Si bien es cierto que Israel ha efectuado un inconcebible progreso en el campo de la agricultura, para ella será ideal concentrar Sus recursos en el esfuerzo industrial. A fin de sobrevivir se hace necesario que Israel encuentre los caminos para el máximo aprovechamiento de sus limitados recursos nacionales. El “hacer florecer el desierto” no es un lema publicitario y la “línea verde” en la frontera entre Israel y sus vecinos no es producto de la imaginación de algún escritor, sino una realidad palpable. En el lado israelí de la frontera hay verdes, bien cultivados y muy productivos campos; del otro lado, campos marrones, primitivamente cultivados, pobremente desarrollados . CONOCIMIENTOS COMPARTIENDO Israel puede ahora suministrar a sus Vecinos asesoramiento agrícola, que es producto de la experiencia, de años de pruebas y errores. Israel aprendió a ayudar a quienes son menos afortunados, menos adiestrados. Aprendió cómo enseñarles a ayudarse a Sí mismos. Por medio de estos programas ambas partes salieron gananciosas. En lo que respecta a sus vecinos árabes, Israel tiene Por RUTH SELIGMAN Y t grandes esperanzas que a través del entrenamiento y el ejemplo, por medio de un amplio programa de ayuda agrícola, se pueda ayudar a los árabes a elevar su nivel de vida y, asimismo, a proveer a Israel con necesarios productos alimenticios a bajo precio. Lo más importante: los árabes proveerán a Israel de mercado para sus artículos. UNA PARADOJA Es una paradoja de la vida en Israel que el país está adelantado y atrasado a la vez. Así como está muy adelantado en materia agrícola, está atrasado en algunos sectores de la industria, en los cuales maquinaria anticuada y viejos sistemas de trabajo obsoletos hacen necesario un cambio e imprescindible un progreso en la materia. Israel necesita del empujón de nuevos mercados, que la conviertan en más competitiva, le posibiliten incrementar su capacidad y mejorar sus métodos de producción. Actualmente hay cierta cooperación entre Israel y sus vecinos, cierto comercio, algún contacto. Los signos de la coexistencia pacífica se ven en el horizonte. Productos alimenticios de la margen occidental llegan a Israel, ésta a su vez exporta una limitada cantidad de bienes, en su mayoría textiles. La paz llegará —debe llegar— y entonces serán elaboradas firmes y significativas relaciones, basadas en la experiencia actual. SIGNOS DE INTEGRACION Actualmente, pese a que la amenaza terrorista aún se halla en vigencia, mientras las armas ocasionalmente se disparan, los árabes de los territorios ocupados llegan diariamente a Israel, trabajando y ganando sus salarios. Están mejorando su nivel de vida e incrementando su poder adquisitivo. Del 3% al 4% de la fuerza laboral en Israel proviene de los territorios ocupados. Su exitosa integración en el mercado del trabajo es un buen augurio para el futuro. Así es, como digo a mis hijos, cuando la paz llegue —no “si la paz llega” sino “cuando la paz llegue”, ya que el único camino sano es pensar en términos de “cuando”, cuando la paz llegue habrá turismo y comercio en lugar de tiroteos y miedo, El Directorio de la Sociedad Cultural Israelita B’ne Jisroel desea a todos sus socios, familiares y amigos LESHANA TOVA