Mannheim
Compact Memory

Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1970-11-01 · 11 (Noviembre, 1970) · p. [Seite]

Scan of the page
Image: UB Frankfurt, Visual Library (IIIF)
Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXXII (1970)
Issue
11 (Noviembre, 1970)
Date
1970-11-01
Page
[Seite] (sequence 1)
Language
German
Belongs to
journal issue
OCR quality
77% known words query
IRI
…/8553624-8554752-9195244--5856-8554939
Visual Library
page viewer of the UB Frankfurt

No entity mentions on this page.

OCR text

IN FORMATIVO DE LA SOCIEDAD CULTURAL ISRAELITA B'NE JISROEL — Av. Portugal 810 — Casilla 2487 — Santiago de Chile AÑD XXXII N° 11 SANTIAGO DE CHILE r outi; PASADO TARIFA! RMUCIDA lnserfpcI4n 26 PUtllCA- CIONIS FERIO. DICAt NDVIEMBRE 197C Confusión sin Fin en Jordania Por nuestro corresponsal J. E. Palmon. La guerra civil en Jordania en la que el rey Hussein trató de aplastar las organizaciones subterráneas —que llegaron a ser un estado dentro del estado— tenía como consecuencia un amplio cambio de los frentes en Jordania y de los árabes palestinenses. Las matanzas en el país al este del jordán terminó por mandato de los estados árabes, los cuales enviaron a Jordania al Primer Ministro de Tunesia, Ladgam, como mediador y presidente de la comisión de control. Ladgam actuaba a raíz de un convenio sobre ln conti nuación del reino de Hussein que además partió de la base de reconocer tan sólo una organización de palestinenses. El lider de al Fatah, Arafat, era en este convenio parte para el rey Hussein y ambos se abrazaban en el Cairo —pocas horas antes del fallecimiento del presidente egipcio Nasser. En cambio los dos líderes radicales de los árabes palestinenses, el Dr. Habash (Frente de Liberación Popular) y Naif Havatme (Frente Popular Democrático) fueron excluidos del trato. El rey Hussein y sus ministros siguieron considerándolos crimi nales y ofrecieron una alta recompensa por su captura. Pero a pesar del convenio con Fatah y Arafat subsistían grandes dificultades .con los grupos subterráneos y con los árabes palestinenses. Esta parte de la población que forma prácticamente la mayoría en el país al este del jordán, es hoy un enemigo del rey Hussein ya que lo considera el “asesino de sus familiares”. Arabes palestinenses que viajaron a Jordania desde la zona ocupada por Israel, volvieron con noticias alarmantes sobre el cañoneo indiscriminado de campamentos de refugiados y sobre la destrucción de edificios de habitación. Por primera vez se podía escuchar en la zona ocupada la versión de que “Israel es mejor que Hussein” y “a este rey no queremos volver nunca más”, aunque tales declaraciones no deben ser interpretadas con ligereza como señales del principio de una amistad con Israel. Los árabes palestinenses que viven en el estado de Hussein no tienen la posibilidad de expresarse libremente sobre su futuro político, aunque el li der de Fatah Arafat critica periódicamente el regimen del rey Huseein. Cuan débil se siente Hussein en su posición, se desprende de su declaración en una entrevista con un diario turco de que “a los palestinenses debe dárseles un trato especial”. No excluyó la posibilidad de formar una fede ración, pensando aparente mente en la devolución de la zona del oeste, que sería en este caso una de las partes de la federación. Pero por el momento las cosas han tomado otra cara: La capital y la zona sur del país están más o menos firmes en poder del rey, mientras en el norte prevalece el influjo de las organizaciones subterráneas. En este sentido existe una partición del este de Jordania, a pesar de que los jordanos y los árabes palestinenses se habían opuesto anteriormente contra cualquiera partición del territorio al este y al oeste del jordán. EL FUTURO DE LA ZONA OCUPADA Los habitantes árabes de la antigua zona jordana del oeste, actualmente ocupada por Israel, están en completa confusión. Oficialmente siguen bajo el juramento de lealtad a Jordania. Antes el rey Hussein tenía influjo sobre ellos, porque seguía pagando ilegalmente a los antiguos funciona rios y trataba además de con seguir la lealtad de otros círculos por medio de sobornos políticos. Dejó en libertad de acción a los grupos subterráneos de diversa índole para no perder en el territorio ocupado la simpatía de los palestinenses “oprimidos” por Israel. Todas las tentativas de Israel para llegar a conversaciones políticas con los habitantes de la zona ocupada, fracasaron. Siempre recibían la respuesta de que “esclavos” no pueden conversar y este lema fue constantemente repetido desde Ammán. Entre tanto resultó que este lema no coincide con la realidad. Los árabes de la ribera occidental “oprimidos” por Israel tenían bastante libertad como para expresarse durante la guerra civil clara y abiertamente en contra de Hussein y en pro de los grupos subterráneos. Asimismo estaban bastante libres como para organizar grandes manifestaciones de duelo para Abdel Nasser y las autoridades israelíes no intervinieron de ningún modo. Tampoco se opusieron al plan de árabes palestinenses de viajar a El Cairo para asistir a los funerales de Ñas ser. Este viaje no se realizó porque círculos extremadamente radicales sabotearon el proyecto. Los delegados tendrían que haber usado visaciones israelíes, lo que hubiese “significado el reconocimiento del dominio enemigo”. Con todo la guarra civil de Jordania-Este suscitó una profunda efervescencia entre los árabes del territorio ocupado. Durante las sangrientas luchas en Jordania algunos líderes, entre ellos ex-ministros jorda nos, publicaron severas llamadas contra Hussein. De todos los lados se podía oir: “A este régimen no queremos volver”. Nasser fue objeto de grandes manifestaciones de duelo y casi venerado como Medio- Dios, porque luego de la amarga decepción sobre el “asesino” Hussein, él ha quedado como el único símbolo del panarabismo y de la libertad. Toda la amargura por el “traidor” Hussein se transformó en admiración y duelo por el gran Nasser. Pero Nasser ya no vive y los círculos políticamente interesados de los árabes palestinenses se preguntan con ansiedad por el futuro de su territorio. Las organizaciones subterráneas siguen ejerciendo sobre pilos —sobre todo por medio de la juventud— una extrema presión y no permiten un acercamiento a Is rael. Sin embargo existen círculos en la zona ocupada que empiezan a perder la esperanza —siempre repetida por Hussein y Nasser— en una próxima retirada israelí. HACIA UNA COOPERACION A pesar de todo pueden observarse ciertos indicios de una colaboración con las autoridades israelíes. Un ejemplo típico fue la discusión del problema de la educación. Los egresados de los colegios secundarios en las zonas ocupa das encuentran grandes dificultades con su futura instruc ción universitaria, asi que surgió en círculos intelectuales árabes la proposición de fundar eventualmente una propia universidad en el territorio ocupado, en Ramalla cerca da Jerusalén. El Ministro de Educación israelí Alón acogió de inmediato este plan y lo hizo estudiar en un comité ministerial. Ya anteriormente Israel hizo todo lo posible para fomentar la educación de jóvenes árabes. Mientras tronaron los cañones en el Canal de Suez, las autoridades israelíes procuraron en la zona de Gaza la realización de exámenes de bachillerato según el reglamento de instrucción egipcio y enviaron a Egipto, vía Chipre, los trabajos de examen, para que los alumnos puedan obtener un certificado de examen válido y seguir eventualmente sus estudios en El Cairo. Precisamente en este terreno no faltó nunca la liberalidad de parte israelí. Los indicios de la disposición para cooperar en asuntos educacionales hicieron surgir la cuestión de un cambio total en el status de los árabes en los territorios ocupados. Repetidas veces les fueron propuestas nuevas elecciones de regi dores y nombramientos de gobernadores civiles para así hacer menos visibles el influjo israelí y el desplante de militares. Bajo la presión de Hussein y de sus delegados fueron rechazados todos estos proyectos. Hoy día existen entre los árabes de los territorios ocupados cuatro grupos que se hacen la guerra mutuamente: una parte opina que a pesar de todo hay que estrechar filas alrededor de Hussein, otra (especialmente en la ciudad de Nablus) no quiere saber nada de Hussein, un tercer grupo vislumbra su futuro solamente en la lucha revolucionaria de las asociaciones terroristas extremistas y un cuarto —operando muy discretamente— estaría dispuesto a hacer provisoriamente algún convenio con Israel. CRITERIOS DIFERENTES En la misma forma están divididas las opiniones (también en Israel. La idea de un propio estado palestinense, al cual pertenecería la ribera occidental y la zona de Gaza, es aprobada sólo por una minoría insignificante. Varios ministros en cambio, (entre ellos el Vice-Primer Ministro Alón) abogan por el otorgamiento de más autonomía para los árabes de las zonas ocupadas. Otros ministros, por su parte (sobre todo el Ministro de Policía Hillel) se oponen, porque temen preceden tes para futuras conversaeio nes sobre las fronteras. La Primer Ministro Golda Meir y Moshe Dayan asimismo tienen sus dudas al respecto, de modo que no hay que esperar por el momento ninguna amplia ción de la autonomía y cambio de status. El Ministro de Policía Hillel, de mucha influencia en estos asuntos, (el mismo es oriundo del Irak y conoce muy bien a los árabes) formuló sus conceptos de la siguiente manera: “Nosotros debemos hacer varias cosas en la práctica y declarar lo menos posible, ya que las proclamaciones sólo pueden hacer daño”. Parece que el destino de los árabes palestinenses seguirá siendo oscuro, aunque se han multiplicado las voces en su favor. Indudablemente, es un pueblo infeliz que está actualmente disperso y que no podía asegurar su independencia. Pero en esto la mayor parta de la culpa la tienen ellos mismos, porque han rechazado las oportunidades que les fueron ofrecidas (especialmente en el plan de partición de las NU en el año 1947), sin pensar en las consecuencias. Hoy en día la única solución posible parece ser la que formulara una vez Golda Meir en el sentido que el estado de Jordania, en el cual los palestinenses de todos modos constituyen la mayoría y los beduinos la minoría, llegaría a ser el país de los palestinenses. Cómo fijar las fronteras entre este estado de los palestinenses e Israel, esto tendrá que ser objeto de conversaciones. Los líderes de los radicales grupos subterráneos siguen hablando de la “destrucción” de Israel y la “eliminación de los usurpadores sionistas” está mencionada también en el convenio de mediación, pactado en El Cairo entre Hussein y Arafat (todavía con la firma de Nasser), pero vendrá el día de las acciones. La guerra ci vil en Jordania contribuyó bastante para acercarlo y entonces se encontrará quizás también la solución para el pueblo de los palestinenses que tanta culpa tiene en su propia desgracia.

Text as recognised by OCR (ABBYY FineReader), without corrections. Entity mentions: TagMe (2021); their positions were matched to this text again.