Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXII (1970)
- Issue
- 7 (Julio, 1970)
- Date
- 1970-07-01
- Page
- Seite 25 (sequence 27)
- Language
- German
- Belongs to
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IN FOR MATI VO DE LA SOCIEDAD CULTURAL ISRAELITA B'NE JISROEL - Av. Portugal 810 - Casilla 2487 - Santiago de Chile AÑD XXXII N« B SANTIAGO DE CHILE PORTI PAGADO TARIFA RIDUCIDA Inscripción 293 PUBLICA¬ CIONES PERIO¬ DICAS AGDSTD 197C Esperanzas de Paz en el Medio Oriente El Plan Rogers: ¿Es el fin de un sueño árabe -destruir a Israelo la realización de un sueño israelí - lograr una paz duradera? Secretario de Estado William Rogers. "Conversaciones en vez de tiros". En las últimas semanas ha cambiado la situación en el Medio Oriente. Una propuesta de solución política de parte del Secretario de Estado norteamericano William Rogers fue aceptada por la Unión Soviética, por el Presidente Nasser. el Rey Hussein y el Estado de Israel. Con esto se alcanzó sin duda un progreso significativo que ha sido buscado inútilmente en varias oportunidades desde la guerra de los seis días. Lo más novedoso en esta situación que arroja un rayo de esperanza a través de las sombrías perspectivas de la guerra latente que ya dura 22 años, es la disposición de Nasser a negociar una solución. política del conflicto en el Medio Oriente. Hasta ahora su posición fue determinada por los famosos acuerdos de la Conferencia de Karthoum, de agosto de 1967: no paz, no reconocimiento, no conversaciones, y en consecuencia exigía siempre el retiro incondicional de Israel de todos los territorios ocupados. En su defecto anunció la reconquista en una nueva guerra. El hecho de haber aceptado en principio una solución sin guerra, equivale a un cambio —real o aparente— de su política anterior. Algunos políticos de Israel querían ver en esta nueva actitud no un cambio verdadero de su política, sino solamente una trampa con el fin de ganar tiempo para la instalación de los nuevos misiles SAM-3 o de nuevas posiciones de artillería en la orilla del Canal de Suez y preparar así la cuarta ronda de ía lucha armada. En otras palabras, según esta interpretación, Nasser aplicaría el antiguo lema de los romanos, “si quieres la paz, prepara la guerra’; a la inversa, pensando “si quieres la guerra, habla de paz”. Pero al examinar estas sospe chas, nos encontramos con el hecho que Nasser no tiene que hablar necesariamente de paz para seguir con sus preparativos de guerra. Lo que se sospecha que haría durante les noventa días del cese de fuego, lo ha hecho ya durante tres años, es decir, la escalada de preparativos bélicos, construcción de fortificaciones y entrenamiento del ejército con “expertos rusos”, etc. Para la continuación de estos preparativos, Nasser no necesita presentar a la opinión pública de su país y del extranjero el cuadro de un vuelco completo hacia la misma “solución política « que ha rechazado tenazmente en el pasado. ¿QUE SIGNIFICA EL PLAN ROGERS? Según las noticias publicadas en la prensa mundial, no es ninguna idea del otro mundo. No es tampoco una fórmula nueva. Es más bien una combinación de recetas antiguas. Se trata de iniciar conversaciones —seguramente indirectas—■ para buscar una solución a base del acuerdo de las Naciones Unidas del 22 de noviembre de 1967, que pide por un lado el retiro de las tropas, israelíes de territorios ocupados —sin especificar cuáles— y por el otro lado el establecimiento de fronteras seguras y el reconocimiento del derecho de existencia de “todas las naciones de la región”, con lo que se menciona indirectamente a Israel, ya que este derecho de los otros estados no fue nunca negado por nadie. Lo único nuevo es el agregado de un cese de fuego de 90 días. Esta condición es esencialmente obvia porque sería difícil imaginarse conversaciones para un arreglo pacífico con acompañamiento de bombas y granadas. En síntesis: el plan persigue el propósito de continuar los esfuerzos del mediador de la NU, Gunnar Jarring, quien anteriormente había estado en gira durante un año entre El Cairo, Ammán, Jerusalén y Nueva York, sin que hubiera podido conseguir la aceptación de conversaciones directas —exigidas por Israel y rechazadas por los demás— o de conversaciones indirectas rechazadas por los árabes y también por Israel. A la luz de estas consideracionés el plan es nada más que una nueva tentativa de encontrar la fórmula mágica para la paz en el Nuevo Oriente. Pero ya sabemos que esta fórmula no existe y nunca existirá. Porque una condición previa para la verdadera paz no es un movimiento de tropas ni un cese de fuego, sino solamente un cese del odio árabe en contra de Israel. Este odio ha sido avivado durante decenios con proclamaciones grandilocuentes de una “guerra santa”, de venganza por las derrotas en tres campañas bélicas para “borrar a Israel del mapa”. Mientras subsista este odio, mientras perdure la ilusión de los líderes árabes de poder destruir a Israel, no se puede esperar ningún resultado positivo de un mediador, lo más habilidoso que fuera- ¿QUIEN ESTA DETRAS DEL PLAN? En el fondo del problema del Medio Oriente se encuentran los intereses de las grandes potencias, en primer lu-?ar ios Estados Unidos y la Unión Soviética: ambas están sumamente interesadas en dos cosas diferentes: l9) En mantener sus objetivos de política exterior. La URSS aspira a la extensión de su esfera de influencia en la región y la US tiene interés en contrarrestar esta tendencia. El telón de fondo está impregnado del petróleo árabe. 2?) Ambas potencias quieren lograr sus objetivos sin una confrontación bélica, la que fácilmente podría precipitar al mundo a una guerra atómica. La política soviética está regida desde siempre por la doctrina de que la lucha armada no es necesaria ni conveniente para lograr la extensión del comunismo a nuevos terrenos. La misma meta puede alcanzarse con la presión o con la “ayuda”. Además, ha quedado establecido que los egipcios no pueden destruir al pequeño Estado judío, a pesar de todas las proclamaciones guerreras y a pesar de la inmensa ayuda soviética y que el prestigio de los rusos no aumentó mucho con la poca utilidad que el material bélico moderno de los rusos ha prestado a Egipto en los últimos años. De ahí se comprende que tuvo que llegar una vez el momento en que los rusos dijeran a Nasser: “No va más”. Y así parece que el Presidente Nasser tuvo que aceptar, con o contra su voluntad, la virada hacia la moderación. EL DILEMA DE ISRAEL El Estado Judío ha declarado reiteradamente que desea la paz negociada en conversaciones sin condición previa, pero ha insistido hasta ahora en que fueran conversaciones directas y sin intervención de otras potencias- Sobre su disposición a retirar las tropas de los territorios ocupados no había nunca un pronunciamiento claro, poraue las opiniones de los políticos israelíes sobre este tema estaban siempre divididas. De las diferentes declaraciones de miembros del gobierno israelí se desprendía que los territorios ocupados en su mayor parte eran considerados más bien como topes estratégicos en una nueva guerra o como prenda para negociaciones por la paz final, con excepción de Jerusalén, de las alturas de Golan, Sharm El Sheik y cierta rectificación de la frontera con Jordania. Se acusó a Israel de no haberse pronunciado claramente sobre este punto, por lo que nació con el correr del tiempo en el campo enemigo la falsa versión del “imperialismo israelí” y del “espíritu de conquista judío”. La decisión de Israel de aceptar el plan Rogers no fue fácil. El partido de derecha Gajal, con su vocero Menachem Beguin se opuso tenazmente a cualquiera concesión territorial y se retiró finalmente del gobierno. Este partido dispone de una fuerza considerable, cuenta con el 36% de los votos en la Knesset y con vanos ministros en el Gobierno. Mas, la aceptación significa abandonar la exigencia de conversaciones directas y abandonar asimismo la oposición contra un cese de fuego temporalmente limitado, porque podría ser interpretado como una justificación para abrir el fuego de nuevo una vez pasados los 90 días. Además, existe ya desde el año 1967, una orden de cese de fuego de las Naciones Unidas que fue cumplida por Israel, pero desobedecida por los estados árabes. Sin embargo, Israel no podía hacer otra cosa que aceptar. En primer lugar es muy importante evitar que la imagen de Israel en el -mundo sufra con la acusación de rechazar la paz que tanto deseaba en muchas declaraciones anteriores. Y en segundo lugar, era necesario demostrar al pueblo israelí que el Gobierno no descarta ninguna oportunidad que podría terminar con las terribles pérdidas de vidas que el país tuvo que soportar casi diariamente en los últimos tres años. También, y quizá no en último lugar debe haber pesado en la balanza el propósito de consentir una vez con la Unión Soviética para podei abrir un camino hacia un posible entendimiento con miras a lograr un trato más justo para los judíos rusos. LA DESUNION DEL CAMPO ARABE Aún antes del pronunciamiento israelí declararon varios estados árabes su pleno rechazo del plan de negocia ciones- Argelia, Siria e Irak no auieren saber nada del plan Itogers. No está bien claro si 66ta oposición se debe tan sólo al viejo antagonismo interno del bloque árabe o si los estados mencionados todavía siguen soñando con un triunfo bélico que les ofreciera grandes ganancias fr¡ateríales y de prestigio. Cualquiera que sea la razón: su rechazo no altera mucho la situación y la belicosidad aislad?. de estos estados no causa mayores peligros para Israel. Diferente se muestra el panorama en torno a las organizaciones terroristas. La oposición de ellas a cualquiera idea de solución pacífica era de esperar, porque toda su existencia y su “misión” como movimiento libertador termina de un golpe cuando ya no pueden esgrimir la metralleta y proclamar una victoria anticipada. Pero para Israel significaría la continuación de sus actividades, la continuación también de los atentados de terror, de actos de sabotaje y pérdidas de vida, aunque el grado de su peligrosidad disminuiría notablemente sin el apoyo directo de Egipto y Jordania. Pero, ¿este apoyo cesaría verdaderamente? Cierto es: si Israel ya no tiene que mantener una lucha diaria en las fronteras, le será más fácil controlar los actos esporádicos del terror de los “libertadores”, los cuales por Sí solos tampoco contarían con el apoyo moral y efectivo de la opinión pública dentro de los estados árabes. LOS OBSTACULOS EN EL CAMINO El cuadro que se presenta actualmente está todavía lleno de incógnitas. La principal de ellas es el problema de la buena voluntad. Si habrá buena voluntad en el campo árabe, habrá esperanza de un éxito en la mesa de negociaciones (o en las diferentes mesas que quizás ocuarán las delegaciones de amas partes). Pero, ¿podemos (Pasa a la pág. 8)