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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1970-06-01 · 6 (Junio, 1970) · p. Seite 7

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXXII (1970)
Issue
6 (Junio, 1970)
Date
1970-06-01
Page
Seite 7 (sequence 7)
Language
German
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JUNIO 1970 BOLETIN INFORMATIVO 7 ■ El "Hombre Enfermo" en el Cercano Oriente: 1 GAZA - ANATOMIA DE UN PAISAJE . ... .■■■■■. 1 .. .—Por Herberí Freeden (Jerusalén) El centinela israelí nos hace señas para que sigamos: “No se detengan”. El camino a Gaza está flanqueado por una arboleda de naranjos, vacío y polvoriento. Desde que el bíblico Sansón levantó las puertas de esta metrópolis de los filisteos, no se sabe dónde comienza en realidad exactamente la ciudad con sus 90.000 habitantes. No detenerse. Nunca se puede saber si alguien lanza una naranja, o una piedra o una granada de mano contra el auto. Hace poco un auto israelí fue acribillado a tiros desde esta plantación de cítricos y poco después se taló una hilera de árboles. La seguridad es la seguridad. Ya pasaron los tiempos de 1967, cuando venían muchedumbres desde Tel Aviv a hacer compras a bajo precio. El estrecho mercado, con las calles oscuras y serpenteantes como de un bazar oriental, huele a aceite rancio. Algunas figuras se mueven en sus sombras. Es mejor caminar rápido. Una vez se llamó a Turquía “El hombre enfermo del Bosforo”. Hoy es Gaza el hombre enfermo del Medio Oriente. De los 350.0Ó0 habitantes del sector, más o menos la mitad son refugiados. Desde hace 20 años viven en campamentos, sin metas, aunque no rara vez en circunstancias más confortables que en sus aldeas Se origen y se entregan al juego, al ocio y al odio —odio contra Israel. También hay lucrativas ocupaciones accesorias— el contrabando, a veces “inofensivo” contrabando de cámaras y cigarrillos, a veces de hashish y armas; o servicios pagados por El Fatah o alguna otra organización del terror. Cuando los egipcios tomaron en 1948 el dominio, trataron la faja de Gaza como un territorio conquistado separado del mundo, cuyos habitantes sólo podían abandonarlo con un pase especial. Los oficiales egipcios tenían los puestos claves, mientras que para los empleados locales sólo quedaban los puestos de 33categoría. La administración civil estaba en manos de una Comisión ejecutiva en la cual los egipcios tenían la mayoría y a cuya cabeza estaba el Gobernador General nombrado por El Cairo. Ni siquiera a la Mecca podían peregrinar los creyentes musulmanes de Gaza. Un joven oficial que trabaja en la administración militar, sube a nuestro auto: “Durante 20 años hubo noche a noche toque de queda en la faja de Gaza, e incluso de día había calles donde no se podía transitar. Hoy se quejan si nosotros, después de un acto terrorista especialmente sangriento, proclamamos la prohibición de salir. Ciertamente, el que en esa época sobornaba a la policía, podía comprarse un poco más de libertad. No había límites para la corrupción”. ADMINISTRACION ARABE El General Schlomo Gazit, que coordina la actividad de los diversos ministerios israelíes en los territorios administrados por Israel, tiene los nervios adecuados para superar cualquiera situación explosiva. “Nos mezclamos lo menos posible en los asuntos civiles de la población. La administración en el territorio de Gaza es más o menos la misma que bajo los egipcios —con 4.500 empleados árabes y sólo unos 90 israelíes. La administración de justicia se hace de acuerdo a la ley palestina, con algunas pocas leyes egipcias. En lo demás decimos: “Señores, ustedes son árabes, continúen siendo buenos árabes, orgullosos de su historia, tradición, idioma y religión. Nosotros no queremos modificar nada, tampoco en la enseñanza, aun cuando aquí y allá hemos eliminado de los textos escolares algunas fantásticas mentiras propagandísticas, como por ejemplo los así llamados “Protocolos de los Sabios de Sión”. Sería pedir demasiado que diéramos también una subvención para esto. Pero si los estudiantes prefieren ir a la calle para hacer huelgas y demostraciones, eso es cosa suya. Les damos la posibilidad de aprender algo, pero no los obligamos a ello”. Se pone más serio al decir: El verdadero problema de la faja de Gaza son los 200.000 refugiados, de los cuales 150.000 viven en los campamentos tal como lo describe la propaganda árabe. No hay lugar, tanto física como económicamente, como para instalar a estas personas dentro del territorio de Gaza. Quizás las posibilidades sean mejores en la ribera occidental o en la parte norte del Sinaí. Pero si nos acercamos a un refugiado árabe en Gaza y le ofrecemos un hogar en Jericó o en El Arish, con una ocupación en la agricultura o la industria, y le pedimos declarar por escrito que está conforme con eso y que ya no es más un refugiado, no encontraríamos ningún árabe que firme esto. Cada uno de ellos está bajo una enorme presión política, y temería por su vida. Por eso, sólo podemos ayudar algo ahí mismo, conseguir lugares de trabajo, levantar el standard de vida, pero sin lograr una solución general. QUEJAS INJUSTIFICADAS El Alcalde de Gaza, ítaghib el - Alami, que fue nombrado por los egipcios y aún ocupa su puesto, pertenece a los antiguos notables de la ciudad. No se le puede reprochar ser amigo de Israel, a pesar de que hace poco aceptó una invitación para visitar la Knesseth. Pero esto lo hizo en primer lugar para presentar en el más alto lugar una larga lista de quejas. Su hijo de 35 años, Hani, —se queja él— está en la cárcel y su auto, su fábrica, su plantación de naranjos estarían confiscados — sin duda amargos reproches con los que no se contiene, incluso en presencia de los representantes de las autoridade israelíes. Pregunto por el destino de su hijo. En realidad fue apresado en diciembre del año pasado —porque había internado dinero desde Jordania hacia Niños en un campo de Gaza. nsM/r Gaza para las organizaciones terroristas y por querer sacar su propia fortuna desde Gaza. Y la confiscación resulta ser un embargo por parte del Ministerio de Finanzas —al parecer debe el pago del impuesto a la renta por una suma de más o menos 120.000 libras israelíes, la mitad de esta suma la adeuda aún de la época egipcia. “Si los israelíes desean dinero que debo a los egipcios, que se dirijan directamente a El Cairo. Además, el Gobierno egipcio me debe más dinero”, opina el alcalde, furioso. Pero lo que más lo enfurece es el hecho de que el territorio de Gaza fue conectado hace poco a la red israelí de electricidad. No, él naturalmente no tiene nada que ver con el hecho de que las torres han sido voladas un par de veces —pues cada árabe ve en ello el primer paso a la anexión del territorio de Gaza. La conexión a la red de energía israelí se hizo efectiva con motivo de una licencia que el Alto Comisario británico concedió en 1927 a la Palestine Electric Company” y que nunca fue anulada. Hasta ahora Gaza era provista de electricidad a través de nueve antiguos generadores de la administración de la ciudad, que sin embargo, producían cantidades insuficientes de electricidad, a precios excesivamente altos. Las consecuencias eran numerosas interrupciones en el servicio. La conexión se hizo contra la oposición del alcalde, y no en último término porque las autoridades israelíes están interesadas —por motivos de seguridad— en una buena iluminación de las calles. La oposición del Sr. Alami, por otro lado, no sólo tenía motivos patrióticos — pertenece a los principales accionistas de la compañía de electricidad de Gaza. TIENDAS SIN COMPRADORES Ya que el alcalde está tan ocupado con sus propias preocupaciones, no tiene tiempo de presentar las quejas de los demás. Hay que entrar como cliente en las tiendas para escuchar lo que los consumidores tienen que decir. Mientras que los pobres son apoyados con recursos públicos, la pequeña clase media se ve muy afectada. En medio de vasijas de greda y artículos de souvenir, Jusuf está sentado ante su tienda. ¿De dónde vendrán sus compradores ya que ni los turistas ni los israelíes visitan la ciudad en cantidad digna de mencionarse? “Todo está más caro” —se queja— “el aceite, los cigarrillos, todo el costo de la vida. Sólo clientes hay menos que antes. En cambio, tenemos más formularios que llenar —impuesto a las utilidades, patentes, impuesto a la municipalidad, impuesto de propiedad. ¿De dónde sacaremos el dinero? Allah nos ayude”. Abdul Mussah, que tiene una tienda de tejidos en el Bazaar, exclama: ¿Cómo podemos hacer negocios si una y otra vez se proclama la prohibición de salir? Un exaltado tira una bomba y yo tengo que cerrar mi negocio, a veces por horas, a veces por días, a veces por semanas. Y en alguna parte siempre vuelan casas por los aires”. Dinamitar casas es de hecho el mayor reproche que se les hace a los israelíes. “No queremos aplicar sanciones sino asustar” —aclara el General Gazit esta política. “Estamos autorizados para ello de acuerdo a las leyes de emergencia británicas, que nunca fueron abolidas en el territorio de Gaza y que aún hoy son válidas en Jordania. Los británicos en su época las aplicaron contra los terroristas —y nosotros éramos los terroristas”, agregó sonriendo. “Dinamitar casas causa un efecto de amedramiento porque sigue inmediatamente a un acto terrorista. No podemos esperar hasta que el proceso judicial normal tome su curso. Si apresamos en Gaza a alguien que acaba de tirar una granada de mano, tendríamos que esperar medio año hasta que se haga el proceso, que dura un mes, y después otro medio año si hay apelación —y entretanto la gente de Gaza ha olvidado el asunto hace mucho tiempo. Si queremos arredrar, tenemos que hacer de inmediato algo que sea visto por toda la población. “No olvide —agrega con énfasis— que entre nosotros no existe la pena de muerte”. Desde la guerra de los Seis Días de 1967 han sido voladas unas 500 casas en los territorios administrados por Israel. El que más de un tercio de ellas se encuentre en la franja de Gaza, tiene sus motivos especiales. Mientras que en el primer año y medio de la ocupación hubo solamente huelgas, boicot y demostraciones, la táctica fue modificada en 1969 —no porque los israelíes se hicieran más queridos, sino porque se dieron cuenta de que los prejuicios los sufrían los habitantes y no las autoridades. CRIMENES POLITICOS En el verano del año pasado vino a Gaza el comerciante Shlomo Levi para invertir en la industria local un cuarto de millón de libras israelíes y crear así fuentes de trabajo y demostrar que los judíos y los árabes pueden vivir juntos. El 29 de octubre de 1969 aparecieron tres hombres armados en las oscuras calles del Bazaar y parecían esperar a alguien. Como esto se prolongara un poco, en la vecindad se les dio café y conversaron con ellos. Por fin apareció aquel a quien habían esperado — Shlomo Levi— y lo abatieron con varios disparos. Ninguno de los dueños de tiendas o habitantes en cuyas casas los hombres se habían detenido, pudo dar a las autoridades una descripción de su aspecto. “¿Por qué los habitantes de la ciudad no emprendieron nada para impedir el asesinato de Shlomo Levi?” El consejero judicial del Magistrado Faraj - el Sharaf tiene preparada una respuesta a esta pregunta: “Shlomo Levi fue asesinado por delincuentes, no tuvo nada que ver con la política, sino que se trataba de un asunto de dinero y negocios”. “Y si esto fue así, ¿por qué los hechores no fueron entregados a las autoridades?” El Sr. Sharaf calla ante esto. En Gaza hay que saber cuándo hay que callar. En la semana del asesinato de Levi, se produjeron en el territorio de Gaza 8 actos de violencia. Más tarde esta cifra subió a 18, y la mayoría de las víctimas eran árabes. Khan Junis, la segunda ciudad en tamaño de la franja de Gaza, tiene la mayor cifra de sabotaje, actos de terror y asesinatos políticos. La población tiene tres posibilidades de conducta para elegir, y no hay que envidiarla por ninguna de ellas: decirles a los terroristas que llegan a su calle o a su pueblo: “Actúen en otra parte, pero aquí no”; o comunican su presencia a las autoridades israelíes, o no hacer ninguna de las dos cosas y cargar con las consecuencias. Es difícil para un ciudadano de Gaza conservar tanto su hogar como su vida: si no delata nada, su casa será volada por los israelíes; si delata algo, es eliminado por los terroristas. POCA PRODUCTIVIDAD Y una y otra vez suenan los tiros en la franja de Gaza — las noticias diarias de bombas y granadas de mano, minas y explosivos se han vuelto rutina— y la mayor parte afecta no a los israelíes sino a los árabes. Si no fuera por su situación estratégica, que apunta como un revólver al Negev colonizado por Israel, ni Egipto ni Israel competirían por la posesión de Gaza. Casi la mitad de todos los pobladores, los refugiados, viven de loaportes de UNRWA. Pero tam poco la parte nativa de la po blación no se distingue por su actividad económica justamente. Los últimos datos estadísticos han demostrado una notoria baja participación de la población en el proceso del trabajo — el 81% de todos los hogares reciben en una u otra forma ayuda pública. No es de maravillarse que este territorio, que ya desde 1948 era un centro de descontento, se haya convertido en una incubadora de fenómenos asociales. Hoy las puertas están am- (Pasa a la pág. 8)

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