Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXII (1970)
- Issue
- 5 (Mayo, 1970)
- Date
- 1970-05-01
- Page
- Seite 13 (sequence 13)
- Language
- German
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MAYO 1970 BOLETIN INFORMATIVO 13 Diálogo con un Terrorista Arabe por Yosef Zuriel Todo el cinismo y la irresponsabilidad criminal de las organizaciones ierrorisias se refleja en las confesiones de uno de sus miembros, que fue descubierto y herido en una misión de guerrilla. Sin instrucción ni entrenamiento, saturado de falsa propaganda sobre victorias y éxitos, incautos jóvenes árabes son enviados a Israel para matar, sabotear y "hacer toda clase de cosas". Reconocen la realidad cuando es demasiado tarde... Médico Miliiar israelí aiiende ierrorisia prisionero. ' . ■IÄ '• ' „ » . :• , ,! mm Abdul es uno de muchos. Se proponía colocar minas y explosivos en plazas públicas y atacar a soldados israelíes. Pero sus intenciones se vieron frustradas. Pocas horas después de cruzar el río Jordán fue detenido y hoy en día se encuentra en el Centro Médico de Hadassah, de Jerusalén, sin piernas y sin futuro. Abdul Hadah Jehad está en el hospital desde hace dos meses. Está satisfecho con la atención médica que recibe, y al igual que los demás pacientes, le gusta tener compañía. Sin embargo, hay pocas personas con las que puede hablar. Hace unos días pasé por casualidad al lado de su cama. Contestó mis preguntas de buena gana y sin eludirlas. Admite que no tiene que perder después de lo que pasó. “¿Quién eres, Abdul?”, pregunté. “Tengo 22 años. Nací en una aldea cerca de Nablus. Mi padre falleció hace unos años. Tres hermanos míos están en Alemania, donde trabajany están satisfechos.” “¿Por qué no hiciste lo mismo?” “Pasé un año en Alemania; estuve trabajando, ganando y saliendo con muchachas. Vivía bien; pero tuve que dejarlo todo; las autoridades no me permitieron permanecer más tiempo.” “¿Qué hiciste luego?” “Volví a casa. Trabajé aquí y allá, ganando unas 4 libras por día. No estaba contento.” “¿El salario no te satisfacía?” “No. Pero tampoco la atmósfera que reinaba en la aldea.” “¿Qué significa exactamente “atmósfera”?” “Quería que los israelíes se fueran, pero sabía que no se irán. Los israelíes son fuertes y nosotros débiles.” “¿Hablaste abiertamente de esto en tu aldea?” “Apenas oí hablar de este tema, pero sentía que también ellos piensan como yo y los que tenían dudas se dejaron convencer luego por las radioemisoras y la televisión. ¿Te imaginas lo que significa oír durante veinte horas diarias que tienes que levantarte y hacer algo? No importa cómo ni qué. Lo principal es hacer algo.” “¿Y estas prédicas influyeron en ti?” “¡Y cómo! Se me subieron a la cabeza. Ya no pude permanecer quieto. Me levanté y abandoné la casa. Crucé la frontera a Jordania. Poco después me alisté en la Organi zación.” “Pero, ¿hubieras podido alistarte en el ejército jordano?” “Sí, pero ¿quién puede vivir con la paga que le dan a un soldado raso? El ejército jordano paga dos o tres dinares por mes, mientras que la Organización me daba 18 dinares por mes.” “¿Fue el dinero lo que te indujo a alistarte en la Organización?” “No, pero me ayudó a tomar rápidamente una decisión.” “¿Sabías en qué te habías metido?” “Sabía que tenía que dar un desahogo a mis sentimientos antisraelíes.” “¿Cómo pensabas hacerlo?” “Luchando contra Israel.” “¿Recibiste entrenamiento militar?” “Me enviaron a Siria por dos semanas; aprendí a distinguir entre distintos tipos de armas y utilizar explosivos.” “¿Este corto período fue suficiente para convertirte en un saboteador competente?” “Así lo creía. Al fin y al cabo, lo principal en esta guerra es la devoción a la consigna. Además, me enseñaron que existe una gran diferencia entre un soldado que lucha dentro de un marco determinado y un pequeño grupo de combatientes enviados a Uevat clandestinamente un ataque para luego volver a casa. Para tal tarea —así me dijeron en Siria— no se necesitan conocimientos militares muy extensos. Todo lo que se necesita es devoción a la causa.” “¿Qué atmósfera prevalecía en el campamento de entrenamiento en el que pasaste dos semanas?” “Hablaban constantemente de la guerra y la victoria.” “¿Hablaban también de la destrucción de Israel?” “No exactamente. Cuando mencionaban la guerra y la liberación de Palestina, también hablaban de expulsar a los ju dios.” “¿Expulsarlos adonde?” “¿Qué se yo adonde? Quizá sea imposible.” “¿A tí personalmente te han hecho sufrir los judíos bajo el régimen israelí?” “No, de ningún modo.” “¿Qué tienes entonces en común con los refugiados que alegan que los judíos los expulsaron de sus casas y sus campos?” “Todos los árabes son hermanos”. “¿Es por esta razón que Egipto toma parte en la guerra contra Israel?” “No lo sé. Quizá haya también razones políticas.” “¿Recuerdas las instrucciones que te dieron antes de infiltrarte a la Grilla Occidental?” “No vine solo. Otros vinieron conmigo. Estaba oscuro y nosotros teníamos mochilas colgando de la espalda y un Kalatchnikov en la mano. El comandante pronunció palabras de aliento, y luego se despidió de cada uno de nosotros. Nos dijo que esperaba vernos de regreso dentro de unos días.” “¿No les dijeron exactamente lo que tenían que hacer?” “No, ¿cómo podía hacerlo? El no conoce la situación en la Orilla Occidental. La orden era matar a soldados israelíes, minar carreteras y hacer toda clase de cosas.” “¿Cómo cruzaron la frontera?” “Vadeamos el Jordán.” “¿Qué pasó entonces?” “No logramos hacer nada. Los soldados israelíes nos des cubrieron y abrieron fuego sobre nosotros. A dos de mis camaradas los mataron; yo fui herido y el resto huyó.” “¿Recuerdas lo que pasó después?” “No exactamente. Oí a los soldados alrededor de mí hablar en hebreo. Me descubrieron en el lugar en que caí herido. No me golpearon ni hablaron conmigo. Dos de ellos me trasportaron hasta un vehículo y me trajeron aquí.” “¿Por qué no te dejaron en el campo de batalla?” “No sé. Quizá se apiadaron de mí.” “¿Te parece que tú, que viniste a matar, merecías piedad?” “Tal vez no.” “¿Qué sabías de los soldados israelíes antes de cruzar el río Jordán?” “Sabía que son fuertes y sabía que si llegan a capturarme y me enjuician no me ahorcarán.” “¿Qué piensas de la atención médica que recibes?’ “Como puede ver, perdí am- Buenos Aires (OJI).— Una delegación de la DAIA inte_ grada por el Dr. Nehemías Resnitzky, el Dr. José Kestelman y el señor Salomón Lobov entrevistó al canciller argentino Dr. Juan B. Martin. Durante la entrevista se so_ licitó que el gobierno argentino, fiel a las mejores tradiciones del país y haciéndose eco de la opinión pública, apoye toda gestión ante los organismos internacionales competentes, tendientes a adoptar los procedimientos más enérgicos y efectivos pa_ ra impedir la reiteración de estos hechos terroristas recientes, como el criminal atentado a la aeronave de la Compañía Swissair, que costó la vida a 47 civiles inocentes. El Ministro de Relaciones Exteriores al deplorar especialmente esta clase de terro_ rismo, manifestó que el gobierno respaldará y realizará cuanto esté a su alcance a los efectos de que se adopten las medidas que sean necesarias para garantizar la seguridad del tráfico aéreo. Montevideo (OJI).— Una delegación del Comité Central Israelita del Uruguay in_ tegrada por el Sr. Isaac Curiel, el Dr. Víctor Rozen y el bas piernas hasta la rodilla, pero no me quejo. Los médicos y las enfermeras son muy dedicados.” “¿Cees que te odian, porque eres un árabe que quería matar judíos?” “No, no tengo la sensación que me odian. Pero incluso si me hubieran desmostrado odio tampoco estaría enojado con ellos. Te explicaré por qué. Una noche tuve la impresión de que me estaba ahogando. No podía respirar. Creí morirme. Llamé a la enfermera. Ella se dio cuenta que estaba sufriendo horrendamente y llamó a los médicos. Créase o no, decidieron operarme de la garganta a las dos de la ma¬ ñana. Cuando recobré el conocimiento me dije: Pude haber matado al hijo o al hermano del médico que me operó y me salvó la vida.” “Pasaron dos meses desde que estás aquí; perdiste las dos piernas; quizá tu novia ya no quiera casarte contigo. ¿Qué piensas hacer?” “Hace irnos días me visitó un oficial y me preguntó si quiero pasar a Jordania. Dije que no. No tengo qué hacer ahí. Quiero morir, eso es lo que quiero.” “Estás hablando así porque estás desesperado. Por qué no Dr. Néstor Ariel Engelman, entrevistó al Ministro de Relaciones Exteriores Prof. Ve_ nancio Flores. Durante la entrevista se trasmitió al ministro las felicitaciones por la defensa efectuada en las Naciones Unidas de la causa de los Derechos Humanos realizada por el Dr. Augusto Legnani, em_ bajador del Uruguay ante el organismo. Manifestaron los representantes judíos la convicción que Uruguay defendería los derechos de los civiles que se ven afectados por los atentados terroristas a aeronaves. El ministro ratificó tal con_ El profesor M. D. Tendler —catedrático visitante de microbiología en la Universidad Barllán— ha descubierto un antibiótico que, en los experimentos clínicos iniciales, ha dado resultados promisorios para el tratamiento del cáncer de pecho. La sustancia antibiótica se obtuvo de una bacteria que existe en el suelo de Beersheva. Tras innumerables pruebas realizadas en anima, les, se aplicó el antibiótico a pensaste en esto antes de cruzar el Jordán?” “Nadie me cree, pero esta es la pura verdad. Desde que me alisté en la Organización hasta la noche que crucé el Jordán, jamás había oído hablar de fracasos. Sólo éxitos: de tantas personas muertas en Israel, de casas dinamitadas, puentes demolidos. Jamás vi un muerto. Jamás oí hablar de saboteadores muertos. Nuestros comandantes nos dijeron que la región es simplemente tierra de nadie y que cada árabe en la Orilla Occidental estará dispuesto a prestarnos asistencia.” “¿Y qué piensas ahora?” “Te lo diré con franqueza. No habrá paz con Israel. Los refugiados seguirán sufriendo. Los rusos y los americanos seguirán inmiscuyéndose aquí, como si el Medio Oriente fuera la casa de sus padres.” “¿Y qué piensas de las organizaciones terroristas?” “Mientras no reine la paz seguirán luchando. No se darán cuenta que se trata de una guerra perdida.” “¿Tiene algo que decirles?” “Que los Estados árabes dejen de intervenir en la disputa árabe-israelí y permitan a los palestinos decidir por sí mismos su destino.” vicción informando que estaba en estudio las instrucciones a impartir al represen, tante uruguayo ante las Naciones Unidas a fin de exponer una clara posición de cen. sura ante estos actos. Durante la entrevista se entregó un memorandum que incluía también el problema que afecta a los judíos que residen en la URSS y la posición del gobierno soviético de impedir su emigración. Sobre el tema el ministro se. ñaló la necesidad que sean respetados los derechos de las personas de elegir su lugar de residencia. 90 pacientes en el centro médico “Kingbrook”, de Brooklyn, U.S.A. Los resultados son halagüeños pues no hay vestigios tóxicos y el mal se reduce en gran medida. Habrá que hacer aún trata, mientos clínicos de mayor amplitud. El Prof. Tendler proseguirá sus investigaciones con una bacteria descubierta en el suelo cálido del Néguev y de Sinaí. ("Noticias de Israel"). Argentina y Uruguay Condenan Terrorismo Arabe Antibiótico para Tratamiento del Cáncer