Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXXI (1969)
- Issue
- 11 (Noviembre, 1969)
- Date
- 1969-11-01
- Page
- Seite 11 (sequence 11)
- Language
- German
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NOVIEMBRE 1969 BOLETIN INFORMATIVO 5 ARTHUR H. NEULÄNDER: El Uso de la Electricidad en Shabat El Consejo Mundial de Sinagogas, por medio de su Oficina Latinoamericana está realizando grandes esfuerzos para enriquecer y profundizar los conocimientos de jóvenes y adultos en lo que a. tradición y judaismo se refiere. Ultimamente editó un libro titulado JUDAISMO CONSERVA¬ DOR que constituye una guía filosófica y teológica del pensamiento del judaismo conservador frente a los problemas candentes de la vida judía. Sin identificarnos con el criterio —para algunos quizás un poco audaz— del autor, publicamos a continuación un extracto de un estudio sobre uno de estos problemas. Los grandes cambios que han sido gestados por los inventos y descubrimientos tecnológicos y científicos de nuestra época obligan a los judíos reflexivos a examinar nuevamente la Halajá (conjunto de leyes y tradiciones) del Shabat y a reintepretarla en función de las necesidades actuales. La electricidad se ha convertido en .parte de la trama de nuestra vida. Nuestro sistema industrial, nuestros medios de transporte y comunicación, los mismos aparatos domésticos dependen de la electrificación. En esta exposición, nos limitamos a los ajustes legales necesarios para el manejo de los aparatos domésticos. La iluminación de nuestros hogares, las comunicaciones telefónicas, el repiqueteo de los timbres de nuestras puertas, el uso del ascensor en nuestros edificios de departamentos, el funcionamiento de la radio y la televisión, la refrigeración, el lavado y el planchado, el empleo de las afeitadoras eléctricas, el control de nuestros sistemas de calefacción mediante termostatos, implican en su totalidad el uso de la electricidad. Nosotros dirigimos conscientemente muchas de estas funciones. Algunas son totalmente automáticas, pero todas estas aplicaciones de la electricidad afectan la vigencia de las leyes sabáticas. El uso de la electricidad es algo relativamente nuevo en la experiencia humana. Durante las últimas dos o tres generaciones se ha discutido la posibilidad de permitir su empleo para la iluminación sabática, pero no se ha llegado a una solución satisfactoria. Ninguna opinión individual ha merecido la aprobación del Klal Israel. La abundante literatura sobre el tema, que continúa despertando el interés de los estudiosos contemporáneos, prueba que estamos aquí frente a uno de los problemas palpitantes de la Halajá. En consecuencia, podemos encararlo desde nuestro propio punto de vista y adoptar decisiones destinadas al sector ponderable de la judería que aguarda nuestro asesoramiento espiritual. Quienes rechazan el uso de la electricidad durante el Shabat se fundan en la prohibición bíblica: “No encenderéis fuego en todas vuestras para eléctrica no sufre comresidencias en Shabat”. Inbustión cuando se pone incluyen a la electricidad en la candescente e irradia luz, y categoría de fuego. ELECTRICIDAD NO ES FUEGO Consideramos que esta identificación entre la electricidad y el fuego es equivocada tanto desde el punto de vista halájico como desde el científico. Para incluir a la electricidad en la categoría de fuego sería necesario probar que la electricidad reúne las características que la Halajá atribuye al fuego. Según la Halajá, el fuego es algo que es soref, o sea la sustancia encendida que se consume a su vez durante el proceso de combustion y se reduce a carbón o cenizas. Esta característica del fuego se deduce del siguiente aserto de Samuel (Shab. 42a.): “Podemos extinguir un carbón mineral incandescente en la vía pública para que no lesione a la gente, pero no una brasa de leña”. Rashi, refiriéndose a: “Extinción de un fuego en día festivo” (Shab. 134a.), explica la razón: “Está prohibido extinguir una brasa de le¬ ña, porque se convierte en carbón, o sea que se consume”. Otra característica del fuego según la Halajá es que debe producir llama. En una interesante discusión halájica acerca de las características del fuego que figura en un artículo sobre: Encendido de la electricidad en Shabat, publicado en Sinaí, Vol. 12, N? 3, el rabino S. Goren, jefe de capellanes del Ejército Israelí, declara categóricamente: “No se considéra fuego a ningún elemento incandescende que no produce llama al arder”. Asimismo, otra autoridad reciente: Maharam, 2? tomo, Cap. 247, afirma: “No ocultaré que dudo que al encendido de la electricidad se lo pueda considerar un trabajo prohibido por la Biblia, porque no hubo un género análogo de combustión en el Tabernáculo (el criterio que emplean los rabinos para definir el “trabajo”). Porque no es fuego y no consume el filamento. Sólo parece fuego”. Por consiguiente, de ambas pruebas se desprende que la electricidad no se catalogacorno fuego desde el punto de vista de la Halajá, porque: a) El filamento de la lámb) No emite llama. RAZONES CIENTIFICAS La conclusión a la que hemos arribado por razones halájicas se fortalece por el hecho de que está apuntalada por la ciencia. Desde un ángulo puramente científico, no podemos aceptar que la electricidad sea una forma de fuego. Por el contrario, el científico considera que el fuego es una forma de energía, y la electricidad es otra. No es necesario que nos explayemos sobre este argumento. Nadie que haya estudiado la ciencia moderna discutirá la conclusión de que el fuego y la electricidad deben ser catalogados como dos formas distintas de energía. Por consiguiente, está claro que ni la definición halájica ni las pruebas científicas permiten catalogar la electricidad como una forma de fuego. La generalización de su uso automático en la vida moderna subraya la necesidad ineludible de admitir estos hechos en sus aspectos prácticos de la civilización contemporánea. OPINIONES DE RABINOS Vale la pena destacar que autoridades recientes que, por no haber empleado el testimonio de la ciencia, no distinguen categóricamente la electricidad del fuego, han adoptado, sin embargo, varias decisiones liberalizadoras en materia de detalle. En una Teshuvá (“retorno” del camino errado a Dios) del rabino Simjá Levy proclamada por intermedio del Consejo Rabínico Norteamericano se permite el uso de la electricidad para un micrófono en la Sinagoga en el Shabat y Iom Tov si la corriente ha sido encendida en Erev Shabat. En la misma Teshuvá se estipula que el empleo de la electricidad para un ascensor en Shabat no entra en la categoría de fuego, aunque el motor produzca chispas. Esta opinión está respaldada por el nombre del rabino Eliyahu Henkin. Tenemos entendido que nuestro propio doctor Hyamson, bendita sea su memoria, también admitía el uso del ascensor de un edificio de departamentos en Shabat. Se VISPERA DE SHABAT (Pintura da Moritz Oppenheim) menciona igualmente al rabino Idelson, quien afirma que el encendido de las luces eléctricas no es melajá de-oraita (Prohibición bíblica). Todo esto parece reflejar una tendencia a adoptar una actitud tolerante respecto del uso de la electricidad en el Shabat cuando no se la aplica a un trabajo prohibido en ese día. DENTRO DEL ESPIRITU SABATICO En conclusión, el criterio halájico combinado con las pruebas científicas, nos induce a permitir el empleo de electricidad en el Shabat. Es de por sí obvio que esta autorización sólo se aplica a aquellos usos que no abarcan un trabajo prohibido en el Shabat. Así podemos permitir el encendido de luces eléctricas, el uso del teléfono, la refrigeración, la radio y la televisión. Pero no podemos tolerar el empleo de la electricidad para realizar trabajos prohibidos en el Shabat, tales como los de cocinar y hornear, afeitarse con una máquina eléctrica, o utilizar el lavarropas o la planta eléctrica. En este caso la prohibición no deriva del empleo de la electricidad, sino de la naturaleza misma del trabajo. Debe entenderse claramente que cualquiera sea el uso de aparatos eléctricos que autorizamos en el Shabat, sólo lo permitimos con la condición de que se apliquen en consonancia con el espíritu sabático. Así, se puede utilizar el teléfono para una conversación destinada a reforzar los lazos familiares, a promover la amistad y la buena vecindad, a trasmitir un mensaje de aliento a los enfermos o a un deber mitsvá (acción loable) análogo. Pero no se debe emplear para hacer compras, para concertar una cita de negocios, y mucho menos para una transacción comercial. El primer grupo de actos armoniza con la santidad del Shabat. El segundo grupo trasgrede la menujá shlemá del Shabat. Igualmente, cuando se enciende la radio o la televisión, el sentido común debe dictar que sólo es lícito sintonizar aquellos programas que no sean vulgares y banales y que no profanen la santidad del Shabat ideal. Sólo los programas de elevado valor estético, de refinado contenido ético, instructivos y dotados de valor social armonizan con nuestro concepto de un Shabat Kodesh, y son los únicos que se pueden escuchar o presenciar en el día del Shabat. Pensa mos humildemente que esta decisión se aviene al espíritu de la Halajá y no contradice su letra. Esperamos que este dictamen, que toma en consideración las necesidades de nuestra época, promueva el objetivo de la ley judía, que siempre ha consistido en embellecer la vida y aumentar el disfrute de las riquezas del mundo para que el hombre pueda reconocer con gratitud la bondad de la providencia Divina. 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