Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XII (1950)
- Issue
- 9 (Edicion Especial)
- Date
- 1950-09-01
- Page
- Seite 29 (sequence 31)
- Language
- German
- Belongs to
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boletín informativo 29 /i Pintura y escultura en Israel Por MIRIAM TAL Kél¡ÍÉíi» llsiyfe »Mi Ml; $¡|^¡ :iï0}ïÇ$f&ÿ, 1î < m\'imxiisÿi»9ft»s&ftpSj lijgigl illlÉw1;: Rubin: EL SUEÑO DE JACOB fWfe' .«:. %._ V. Vlj ïï il € sus mi?Ê®M* màm Ü ÉSllS ,.I MÜ 1HK ¡ÉïÉÏ » &tÉÉ t._ _; |§||g| HP No es fácil resumir la situación actual en Israel respecto a las artes plásticas. A Israel le es posible jactarse de unos cuantos artistas importantes, que podrían dar prestigio a cualquier exposición de París o Nueva York, pero, en conjunto, el nivel artístico es bajo. Lo mismo que en los demás países, hay demasiados artistas mediocres. El artista israelí tiene que contender con las mismas dificultades de carácter material y espiritual que acosan a sus colegas en otrospaíses, pero además tiene que hacer frente al complicado problema del estilo. Puede decirse sin exageración que la tarea del artista es aquí incluso más dura que en otros países. La historia del arte moderno prueba que muchas mediocridades gozan de éxito y prosperidad en vida, mientras que grandes artistas como Van Gogh, Gaugin y Bodigliani mueren sin un centavo. Por otro lado, Picasso, Chagall, Matisse y muchos otros pintores de genio venden sus obras a buen precio. En Israel, hasta años recientes, y todavía hoy, hasta cierto punto, salvo muy pocas excepciones, los pintores tenían que depender de otros trabajos de diversa índole o vivir en la más espantosa pobreza, y a menudo ambas cosas. En años recientes ha habido un considerable desarrollo de las llamadas artes aplicadas: decorados, carteles, ilustraciones, libros para niños, cerámica, etc. Han tenido lugar varias exposiciones muy instructivas de artes aplicadas. Los artistas “puros” no deberían desdeñar esta rama de las artes, muy importantes para el desarrollo del estilo en su más amplia acepción, pero así ocurre todavía con algunos de nuestros contemporáneos en Israel, que evidentemente olvidan los dibujos de Daumier, los carteles de Toulouse-Lautrec y las cerámicas de Picasso. El mercado para el arte israelí, aquí y en los Estados Unidos, ha mejorado' lenta, pero firmemente. No obstante — Israel no es una excepción a la regla — se venden a menudo pinturas increíblemente malas a crédulos judíos norteamericanos como “arte” israelí, mientras que los pocos artistas verdaderamente buenos de Israel viven con dificultades. ¿Cuáles son los principales artistas del Israel de hoy? No intentaré una revisión completa, pero sí he de caracterizar brevemente a unos cuantos. L. Krakauer, un arquitecto* muy conocido que pasa de los sesenta años y reside en Jerusalén desde hace mucho, es quizá el más original e impresionante artista que Israel ha producido hasta ahora. Su esposa, Grete Wolf-Krakauer, es una pintora de retratos y paisajes diestra y de calidad. Krakauer se ¡ha limitado, deliberadamente, a ciertos elementos (lápiz, tinta, casi sin color) y a ciertos temas (con muy pocas excepciones, las colinas de Judea), pero ha tenido éxito al proporcionar, con unas cuantas pinceladas en cada pintura, la belleza emocionante e inexorable del paisaje de Judea. Hay un toque de surrealismo en la asombrosa calidad del dibujo de Krakauer, en las figu. ras que se insinúan en los árboles desecados, pero su ejecución no tiene pretensiones1. Krakauer exhibe su obra muy raramente, no tiene alumnos ni discípulos, pero sí un devoto grupo de admiradores, o de jasiujm, para emplear la expresión judía, especialmente apropiada en este caso. Jacob Steinhardt, un maestro del grabado en madera y del aguafuerte, es muy conocido aquí y en el exterior. Steinhardt, vecino de Jerusalén, ha presentado varias exposiciones e ilustrado cierto número de libros hebreos importantes. Algunos wm. Jacob Steinhardt de sus mejores grabados en madera representan paisajes, calles y rincones de Jerusalén, y especialmente del barrio Meá Shearim, con sus mercados de apariencia de ghetto y sus estudiantes de yeshiva. Se le deben también muchos óleos y dibujos de calidad. Mordejai Levanon, que vino de Hungría como jalutz en la década del 20, en buena parte autodidacto, es un soñador y visionario. Pese a ciertas deficiencias de técnica, es uno de los artistas verdaderamente importantes del país y uno de los muy pocos que tienen estilo propio. Sus paisajes de Jerusalén y Safad combinan un fuerte sentido del ' color, con una conciencia mística que trasciende la realidad sin deshacer sus ligaduras. Como poca gente sabe en el exterior, Jerusalén tiene una Academia de Arte, Nueva Bezalel. El difunto Joseph Budko, notable artista y excelente organizador, revivió la Bezalel, fundada antes de la Primera Guerra Mundial por el profesor Shatz. Joseph Budko, que murió relativamente joven, dejó excelentes grabados en madera, aguafuertes y pinturas. Muchas de sus pinturas son remembranzas de la vida en el ghetto, gris, triste y sin esperanzas, y otras', paisajes llenos de sol. Una de sus pinturas más conocidas representa a dos flacos estudiantes de yeshiva, cniuchachjps pálidos, de grises y sucias ropas, de pie ante una cerca de madera. Detrás de la cerca se halla un encantador paisaje primaveral. A pesar de su simbolismo demasiado obvio, la pintura merece la fama que tiene. El brillante, pero errático Litvinovsky, un modernista lleno de recursos con sorprendentes y contundentes efectos de color, se encuentra ahora, temporalmente, en los Estados Unidos. Se trata de un artista que ha asimilado por completo todas, las tendencias contemporáneas del arte sin perder su propio y rigoroso' criterio. También se encuentra en el extranjero Avraham Goldberg, pintor de un mundo jasídico estilizado y nebuloso. El pintor Rubin, bien conocido en los Estados Unidos, donde ha pasado muchos años, ha sido durante algunos meses embajador de Israel en Rumania, su país de origen. En su juventud estuvo a punto de crear un estilo palestino de pintura, empleando tendencias extranjeras contemporáneas y elementos característicos del paisaje local, y algunas de sus primeras pinturas son ejemplos importantes de feliz estilización. No obstante, desde entonces no ha hecho más que repetirse. Pinjas Litvinovsky: DISPUTA Pinjas Litvinovsky: VISTA DE ISRAEL. iliiÉ Hasta cierto punto podría decirse lo mismo de los otros tres pintores locales superiormente dotados, todos distintos en sus antecedentes, métodos de trabajo y carácter y que durante muchos años fueron considerados, con razón, entre los más importantes artistas del país. Moshé Castel, un nativo de Israel cuyos antepesados sefarditas se asentaron aquí en el siglo XVI, ha sido influenciado por Rouault, Soutine, Chagall y otros. Algunas de sus pinturas tienen como tema Safad. Itzjak Frenkel, que también pintó Safad muchas veces, y que conoce el país muy bien, es un buen paisajista que ha “digerido” con modernos maestros franceses, pero que carece de originalidad. Moshé Mokadi, que nació en Viena y estuafej* StÉss: Mosche Mokady: RETRATO DE UN MUCHACHO dió en París, es uno de los más “europeos” de nuestros pintores. Sus composiciones de hace diez años, con sus obscuros y suaves tonos y profuftida inquietud espiritual, no han podido ser igualadas en sus ultimas obras, las cuales, no obstante, son notables en muchos aspectos. Otro estilo completamente distinto, casi de otro mundo, se nos enfrenta en las pinturas monumentales de Yojanan Shimón, que vive y trabaja en una colonia comunal y muestra a sus camaradas entregados a la faena y al descanso. Es de-